01

39 1 0
                                        

Otro día más de escuela, otro día de sufrimiento. Clara, una chica rubia y delgada, me espera afuera de mi casa. Somos vecinos desde hace dos años, y novios hace uno, así que esto ya es costumbre.

- Hola amor.- Me saludó enérgicamente y me dió un beso en los labios. Después le agarré la mano y fuimos caminando a la escuela como todas las mañanas.

Y ahí veo a Lucas: un chico bajito, de pelo negro, riendo con sus amigos mientras toma su Capuchino como todas las mañanas. Últimamente pienso mucho en él. De una forma en la cual un, quiero aclarar, chico HETEROSEXUAL con NOVIA no debería pensar.

Es decir, estoy a favor de la homosexualidad y todo eso, simplemente yo no me veo estando con un hombre...¿O sí? Es que Clara es una chica hermosa, es inteligente, graciosa, sencillamente perfecta.

Pero no para mí.

- ¡Tierra llamando a Matías!- Exclamó pasando su mano reiteradas veces frente a mi cara, sacandome de mi ensoñación.

Involuntariamente pegué un salto por la sorpresa, disculpándome con ella y recibiendo un "Vos siempre estás pensando..." por su parte.

Cuando quise darme cuenta, ya estábamos en la puerta del colegio. Me despedí de Clara con un beso, pero me dí cuenta que ya no lo sentía igual. ¿Cuál era mi problema?

En ese momento llegó mi mejor amiga, Lorena, quien estaba acompañada de Valeria y Agustín, ambos hermanos mellizos y con los cuales habíamos entablado una amistad bastante divertida y estúpida. Ellos tienes el pelo castaño, pero Agustín tiene mechas rosas.

- ¡MATÍAS!- Gritó la chica de abundantes y despeinados rulos. Tiene el pelo y los ojos castaños como yo, cualquiera podría decir que somos hermanos.

- ¡LORENA!- Grité yo.

-¡AGUSTÍN!- Gritó él mismo.

-¡CALLENSE, GILES!- Exclamó, ya harta, Valeria.

Los tres tarados y yo nos metimos al salón de clase, llegando tarde por quedarnos hablando (gritando) afuera. A penas entrar lo primero que miro es a Lucas, tiene el pelo atado en una media colita, le queda hermoso. Uh, debo parecer zarpado acosador, mejor lo dejo de mirar. Mierda, se dió cuenta de que lo estoy mirando y me sonrió, creo que voy a morir.

- Disculpe señor, ¿Se puede ir a sentar? - Me dijo la de matemáticas. Me quedé parado como un boludo mirándolo. Rápidamente me fuí a sentar a mi lugar.

La primera clase pasó rápido, claramente por el hecho de que no presté un culo de atención.

•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•

Ya en el recreo, nos re tomamos el palo al kiosquito al que vamos siempre. El dueño es Paco, un pibe medio turro pero muy simpático.
Allá también estaba Ximena, una chica pelirroja. Ella es la novia de Agustín, la cual se acercó a él.

-Che, te cagaste rateando al final, me re aburrí en matemáticas.- Dijo él.

- Si, no sabes lo que nos jodió a nosotros toda la hora porque te fuiste.- Dijo Valeria, claramente harta de Gus (el cual era el apodo de su hermano) y su comportamiento de "borrego del mal" como diría Lorena.

- Sos una exagerada... Empecé a joder a la media hora.- Se defendía Gus.

- Ay, perdón Máster, pero yo no entiendo nada de matemáticas.- Dijo Ximena mientras le acariciaba la cara.

-Eh pibes, ¡adelante de los pobres no se come!- Exclamó el turrito mientras se arremangaba la campera.

-¿De qué carnicería saliste?, salame. Uh, perdón, así no era- Dijo Valeria.

- Pidan algo antes de que los re cague a bifes.- Dijo serenamente Paco. Se que parece que es un forro y el estereotipo de turro, pero en realidad es super copado, y además está podrido en guita, sólo que le pintó abrir un kiosquito donde siempre te fía.

Cada uno se pidió un sanguche completo de milanesa, no saben lo que era eso, Paco tiene el don: el don de los sanguches de milanesa.

-¿A vos que te pasa?- Me preguntó Lorena con una media sonrisa.

- Nada, estoy bien.- Le contesté. O sea, sí, tenía un conflicto interno por un chico, pero no le iba a decir eso.

- Ah sí, y yo soy Beyoncé.- Dijo sarcástica.

- Imaginas cosas, debe ser porque sos muy narigona y aspiras todos los químicos del aire. - La aludida me miró con odio y me mostró el dedo del medio.- Bueno, perdón, pero no estoy muy seguro de hablar sobre eso.

- Dale hermano, nadie te va a juzgar.- Saltó Gus. Se hace el que no escucha pero es más chismoso que Moria Casan.

- Si, Gus tiene razón, nadie te va a juzgar.- Dijo Lorena. Yo confío en ella, pero me da cosa porque no estoy seguro. ¿Qué hago? No creo que me diga nada, es más, capaz hasta me ayuda. Ya fue, se lo digo.

- C-Creo que me gusta un chico.- Silencio. Debo estar más rojo que un tomate, por favor alguien diga algo.

En eso, Lorena sonríe como si le hubieran dicho lo mejor del mundo, y se escucha un "Wow" de parte de Agustín y Ximena. A Valeria se nota que le chupó un huevo, porque ni siquiera reaccionó.

-¿De quién?- Preguntó en un tono sorprendentemente tranquilo.

- ¿Ubicas a Lucas? Pelo negro, bajito...- Lo iba a seguir describiendo, pero Gus me interrumpió.

-¿¡Cómo que bajito!? Es más alto que yo, que vos seas un gigante no significa que los demás seamos petisos.- Exclamó ofendido, en eso, Valeria se empezó a reír mientras le decía enano.

El almuerzo se llevó a cabo entre risas y algúna que otra pregunta acerca de mi sexualidad, o sobre que le iba a decir a mi novia. Eso era un problema.

•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•

Después de comer, volvimos al colegio para cursar las últimas horas y aguantarnos la cagada a pedo de la conchuda de física por habernos rateado en su hora. Hoy a la tarde justo tenemos un taller de género y sexualidad, donde vamos a hablar de cosas como la orientación sexual.

La actividad constaba de formar parejas y armar un pequeño texto acerca de las distintas orientaciones sexuales. Re justo ¿No? Bueno, para organizar más rápido, los profesores decidieron que tenías que poner tu nombre en un papelito y ese papelito ponerlo en un sombrero, después se sacaban dos y los nombrados armaba una pareja.

Adivinen con quien me tocó.

Sí, con Lucas.

It's okay to be gay Stories to obsess over. Discover now