En una fría tarde de halloween, yo estaba leyendo mi periódico mientras mis compañeros salían a pedir golosinas. La verdad, yo nunca le vi mucho sentido a eso, además de que ya somos mayorcitos para ir pidiendo golosinas. Pero supongo que la ilusión nunca se pierde. De pronto, oí sonar el timbre. Yo, con mucha vagueza, me levanté y fui a abrir la puerta.
- ¿Quién es?- pregunté con mal tono.
Al ver que no me respondían abrí la puerta. Me extrañé mucho al descubrir que no había nadie, simplemente un paquete que parecía muy viejo. Entré, me senté en mi sillón y lo abrí cuidadosamente, pues podría ser una de las típicas bromas de halloween. Pero no. Simplemente había un libro polvoriento. Al comenzar a leerlo me di cuenta de que algo muy raro estaba escrito allí.
«Puedo oírlo, nadie me cree, pero es verdad. Se lo conté a mis familiares, a mis amigos. Piensan que estoy loco. No estoy loco. Cada noche escucho unos latidos de corazón muy fuertes, provenientes del sotano. No estoy loco. Puedo oírlo.»
En ese momento empecé a escucharlos. Unos latidos de corazón. Fue ahí cuando comencé a sentir miedo, pero intenté calmarme y pensar alguna respuesta lógica.
-¿Será una broma de parte de mis amigos?- Pensé nuevamente- Es imposible, no serían capaces de gastarme una broma así, sabiendo que no me gustan. Además no tenemos sótano.
Estuve un rato releyendo el libro, para saber si era falso, pero parecía real pues la tinta estaba casi borrada y la portada estaba un poco rota, lo que significaba que el libro era bastante antiguo. Tras un momento pensando, decidí seguir el ruido.
Eso me llevó hasta una habitación alejada de la entrada, en la cual, solo había una alfombra y un armario antiguo, además de que casi no había luz. La poca luz que lograba entrar, era proveniente de una ventana vieja y destrozada, con unas cortinas rotas y húmedas. La verdad, es que pese a estar en nuestra casa, en esa habitación no había entrado nunca, siempre estaba la puerta cerrada, solo se podía abrir desde dentro porque se había perdido la llave, por ende, alguien la había tenido que abrir. Al último dato no le di importancia en ese momento, solo me quería centrar en el ruido.
Allí los latidos se escuchaban más fuertes. No sabía para donde ir hasta que me di cuenta de que los latidos venían del suelo. Levanté la alfombra polvorienta y vi una trampilla de madera. Al abrirla, sonó un gran crujido, lo cual, ocasionó que me diese un terrible escalofrío. Allí solo habían unas escaleras hacia abajo.
-¿Así que aquí está el sótano que dice el libro?- dije para mi mismo -si esto es una broma la han preparado demasiado bien.
Suspiré y comencé a bajar la escaleras, unas escaleras de madera vieja y crujiente. Parecían interminables. Mientras más bajaba, más fuertes se escuchaban los latidos.
Al llegar al fin de esas insoportables escaleras, encendí una vela. Vi un largo pasillo con varios carteles de madera oscura escritos en tinta blanca. Todos tenían la misma frase: "no estoy loco". Todos excepto uno, uno que me llamó mucho la atención. En el había una flecha indicando a un cofre.
Lo abrí y encontré otro libro. Al cojerlo, los latidos se empezaron a escuchar más fuertes. Comencé a sentir un gran dolor, aunque eso no me impedió leerlo.
«Algo raro está pasando. No estoy loco. Al bajar aquí me di cuenta de que no había vuelta atrás. La puerta se me cerró. No estoy loco. Puedo oírlo. Pero nadie me creé. Llegaré al final de esto. NO ESTOY LOCO. PUEDO OIRLO»
Guardé el libro y seguí caminando mientras pensaba en voz alta.
-Si nadie podía oírlo... Realmente estaba loco... Pero... Si él estaba loco... Yo también lo estoy...- Tras decir eso me detube un segundo.
-No, imposible. No estoy loco, ¿verdad? Puedo oirlo.
Los latidos se comenzaron a escuchar más fuertes y constantes mientras iba avanzando. Comencé a alterarme e ir más rápido, hasta tal punto que comencé a correr.
En los carteles siempre ponía lo mismo.
«NO ESTOY LOCO» «PUEDO OIRLO»
Pero yo... Realmente no estoy loco. Yo puedo oírlo.
Quería volver atrás pero no podía. Mis pies me incitaban a seguir, hasta tal punto que ya no sabía cuántos pasos había dado.
Cada vez escuchaba los latidos más fuertemente.
Llevaba horas, días caminando, pero por alguna extraña razón no me cansaba. Tampoco sentía hambre. Solamente podía sentir un gran dolor.
Volví a encontrarme con otro cofre. Dentro había otro libro.
«Cada vez los escucho más fuerte. Puedo oírlos. Creo que me siguen. No estoy loco. Ahora he empezado a ver sombras, sombras de un tono azul marino y de una forma muy eztraña. No estoy loco.»
-YO NO ESTOY LOCO. PUEDO OÍRLO- Repetía constantemente mi cabeza.
Empezaba a perder la cordura.
Perdí completamente la noción del tiempo.
NO ESTOY LOCO.
El ruido cesó al llegar a una enorme sala. Mi vela se apagó de repente. En la sala apenas había luz, pero había la suficiente como para poder darme cuenta de que en el centro de la sala había un cofre.
Lo abrí y encontré otro libro.
-¿Otro más?- Pensé para luego empezar a leerlo, con la poca visión que me quedaba.
«NO ESTOY LOCO. Nadie me creía y por su culpa estoy aquí atrapado con... eso. No sé lo que es, ni porque está aquí. Lo único que sé es que me sigue. Intenta matarme. NO ESTOY LOCO. Me dí cuenta de que los latidos vienen de él. PUEDO OÍRLO. Ya ni siquiera sé quién soy, qué soy. Probablemente termine matándome. Nadie confía en ti. Nadie te cree. Nadie te ayudará. Nadie puede salvarte. SALVATE A TI MISMO»
Tras leerlo, se iluminó toda la sala. Así pude ver con claridad lo que había. Un montón de carteles con lo mismo.
«No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco. No estoy loco»
Me acerque al fondo de la sala. Allí, con letras en mayúscula y escrito con sangre, estaba puesto «SAVE YOURSELF».
Después de leer eso, sentí un terrible miedo. Volví a escuchar los latidos de corazón. Rápidamente me giré y vi que la criatura estaba detrás mía. Traté de huir pero no pude. Mi muerte fue inevitable...
~1133 palabras
YOU ARE READING
HEARTBEATS || ONESHORT
FanfictionPuedo oírlo. No estoy loco. Nadie me creé. Pero es verdad. Puedo oírlo. No estoy loco. » En la noche de halloween, Miguel se encuentra solo el su gran y antigua mansión, mientras sus compañeros salen a recojer chucherías. De pronto llaman al timbre...
