¿Todavía hay alguien en el apartamento 13-2? Me estoy haciendo esa pregunta desde hace ya un par de días, no me he bañado, alimentado bien y estoy al borde del colapso por falta de sueño, no he podido salir de mi apartamento y tengo miedo de siquiera salir de mi habitación, no me siento seguro en ninguna parte. Para ponerlos en contexto voy a regresar a unas semanas atrás, por mi propia seguridad no voy a mencionar ningún nombre real. Yo era una persona con un trabajo de 9 a 5, llegaba a mi casa a las 7, salía los sábados con unos amigos a tomar, pero nunca pasaba de las 11 fuera de mi casa, vivo solo, sin gatos, perros, peces ni ningún tipo de mascota, a pesar de vivir solo me gusta llevar una buena relación con mis vecinos. Todo empezó un día que salgo a mi trabajo cuando veo que en el apartamento de al frente alguien va a mudarse, bajé a preguntarle a mi vecino del piso de abajo, Vicente De Abajo, un anciano muy amistoso con el que hablo cuando lo veo en las escaleras, él era el dueño de ese apartamento y a veces lo alquilaba – Hey Señor De Abajo ¿Sabe algo del nuevo inquilino? – Le dije, el señor me miro de forma extraña, no me había escuchado, me aclaré la garganta y le repetí un poco más fuerte, el señor De Abajo me dijo – Ah ya se de quien me hablas, conseguí un nuevo inquilino para ese apartamento, un calvo muy amable y con mucho dinero – Me sorprendí, ese apartamento tenía bastante tiempo sin tener a alguien viviendo en él, más que nada porque el señor Vicente cobraba extremadamente caro el alquiler y no lo quería vender. Había pasado tanto tiempo desde que alguien vivó allí que simplemente se sentía extraño escuchar esa puerta abrirse, la última persona en ser alquilada fue una chica muy atractiva llamada Jane, teníamos una relación algo complicada y muy confusa, a veces era tan cariñosa que parecía mi pareja y otras veces no me dirigía la palabra, pero había algo en nuestro trato que no me estaba cayendo bien, nuestra relación eventualmente evolucionó a relaciones sexuales vacías, efímeras, sin alguna pizca de sentimiento, me sentía incómodo cada vez que la acariciaba pero había algo en ella que me hacía volver a tocar su puerta, hasta que un día decidí dejar de buscarla, trataba de evitarla a toda costa, pero ella parecía estar recibiendo señales equivocadas, la empecé a ver en todas partes, afuera de mi trabajo, en el bar donde salía a tomar, en el transporte público, era simplemente incómodo pensar que donde estuviera yo había alguna posibilidad que estuviera ella. Me alivié cuando me enteré que se fue así no más, me estaba agobiando estar al lado de ella, la tuve que bloquear de todas mis redes y tenía la leve sospecha que tenía una copia de mis llaves, estaba incluso considerando mudarme de lugar. Decidí ir a conocer yo mismo a este supuesto nuevo vecino, para mi sorpresa era un sujeto de lo más normal, era calvo tal como me dijo el señor Vicente, usaba unos lentes cuadrados de pasta gruesa, sus ojos eran pequeños y azules y lo único que destacaba de su apariencia era un tatuaje que sobresalía de su nuca, del resto podrías pasar al lado suyo sin darte cuenta. Para efectos de esta historia lo llamaré John, John era un sujeto muy amigable cuando lo conocí por primera vez, me comentó que él era amigo de Jane cuando vivía aquí y que le gustaba mucho la ubicación del apartamento, cuando se enteró que Jane se fue me dijo que se emocionó mucho; ya que justo en ese momento se había divorciado de su esposa, aparentemente fue una infidelidad lo que ocasionó el divorcio y lastimosamente perdió su casa, me comentó que aun así trataba de ser optimista y pensar en cosas que lo motivaran, como el hecho de que ahora tenía más dinero para sí mismo. No veía muchas cajas en su mudanza, pero dentro de las que vi, había cosas que me llamaban poderosamente la atención, como un grupo de maniquíes femeninos, cuando le pregunté al respecto me respondió que era un artista plástico, aparte de eso era un fan de la informática y en sus tiempos libres le gustaba exhibir sus obras en videos que él mismo subía a internet. El primer día nos hicimos muy buenos amigos, él me dijo que iba a instalar wifi pronto y me anotó la clave que iba a usar en caso de que necesitará conectarme, la clave era ''vindicta3'' una palabra rara para una clave, llegue a pensar que incluso era una simple palabra al azar, no le di mucha atención hasta al día siguiente; pues alguien se robó los cables de fibra óptica de mi internet, dejándome varios días sin servicio, eso era muy molesto para mí, fue entonces cuando me di cuenta que John había instalado el wifi que estaba hablando hace poco, no lo dudé y me conecté con la clave, allí fue donde empezaron a pasar cosas... raras, mi computadora se reinició justo al momento que me conecté a la red y cuando volvió a arrancar por un momento mostró una imagen desagradable, no la pude distinguir, todo fue rápido y de un segundo a otro ya no estaba, pero juraría haber visto un cuerpo en descomposición justo en mi monitor. Los días pasaron, John rara vez salía de su apartamento, no hacía ruido, ni siquiera lo veía abrir su ventana desde afuera, una noche escuché sirenas de policía en mi pasillo, yo estaba a punto de dormirme cuando me levanté alarmado, me preguntaba que podía estar pasando; ya que por lo que escuchaba parecía que la policía estaba allanando el apartamento de John, rápidamente me puse mis pantalones y abrí la puerta, pero no había nadie en el pasillo, sin embargo podía seguir escuchando el sonido de las sirenas desde adentro del apartamento, golpeé su puerta con fuerza y para mi asombro John me abrió calmado con una lata de cerveza en la mano, tomó un sorbo mientras me preguntaba casualmente porque estaba tan alterado, cuando le comenté sobre la situación se disculpó inmediatamente y me explicó que estaba probando algunos aparatos nuevos que había comprado, incluso me los mostró, eran muchos altavoces y cámaras de video, en mi opinión una cantidad exagerada, todos operados remotamente con un micrófono o equipo al cual se conectara por bluetooth.
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Auxilio, no quiero salir de mi casa
ContoTodos hemos tenído vecinos molestos, fastidiosos o inconsiderados; al mismo tiempo todos consideramos el hogar como el lugar más seguro en el que una persona puede estar, pero ¿que pasaría si un día por simple casualidad te topas con un vecino que q...
