PESADILLA INTERMINABLE

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Era el día 18 de Diciembre de 1987. Yo caminaba por un callejón estrecho y sucio de las afueras de Cartagena, cuando de repente unos hombres me agredieron y me llevaron a un camión. Me ataron con cinta de no sé qué, y me dolía mucho, no podía moverme ni dos centímetros. El camión medio estropeado iba a una velocidad muy rápida por un camino lleno de baches, de modo que iba dando golpes por todos lados. Me daba la impresión que llevábamos cuatro años viajando, tenía mucha hambre y estaba muy mareado. De repente el camión paró de golpe con un derrape y me di un golpe en la cabeza. Se abrió la puerta y dos hombres con pasamontañas me cogieron y me arrastraron a patadas hacia una casa abandonada gigante, con las ventanas esquebrajadas, la casa estaba a punto de derrumbarse. El viento soplaba y un sentimiento de miedo se apoderó de mi y noté que me desmayaba. Cuando me desperté estaba en una habitación pequeña y húmeda. Había una mesa con dos centímetros de polvo y lo que me dejó muy perturbado es que, cuando giré la cabeza hacia detrás, ¡vi a dos niños más!
-¿Quie,quie,quien sois?-pregunté muerto de miedo.

-Yo me llamo Paula-respondió una niña que llevaba un vestido medio roto y súper sucio.

- Y yo me llamo David-respondió el otro niño, que no debía de tener más de cinco años.

-Yo me llamo Javier-respondí-¿Y que hacéis aquí?-pregunté.

-A mi me llevaran a trabajar a una mina del Congo-respondió David, medio llorando.

-Yo iré a servir a una familia rica de Kuwait- dijo Paula mirando al suelo

-¡Son traficantes de niños! -grité muy fuerte.

-Exactamente-respondió un hombre que acababa de entrar.

Me dijo que a mí me mandaran al Yemen para luchar contra Arabia Saudí. Entonces me puse a llorar y perdí el conocimiento.
Me desperté por culpa de un relámpago y entonces se puso a llover. Había goteras y noté que si dentro de poco rato no paraba de llover nos ahogaríamos. Otro relámpago cayó y rompió la ventana de la habitación. Nos abrazamos muy fuerte, muertos de frío y de miedo. Al cabo de un rato, cuando nos dejamos, pude ver que la ventana no tenia cristal. ¿Podríamos salir de ahí? Les dije a los dos niños y nos miramos esperanzados. El plan era escaparse a las 11 de la noche cuando los secuestradores estuvieran durmiendo.

Ya eran las once, estábamos muy nerviosos, ni si quiera sabíamos si estaban fuera vigilando o no. El agua de la habitación nos llegaba por las rodillas. O nos vamos, o moriremos aquí, pienso y entonces...hice un grito por dentro y salté lo más alto que pude. Conseguí llegar a lo alto de la ventana. No vi a nadie en el exterior, eso era buena señal, supuse.
Ayudé a Paula a subir y finalmente a David. Nos fuimos de la casa sigilosamente, pero escuché un grito de David.
-¡Ahhhh!-gritó y se cayó en un charco de agua
-¡Corred!-grité
De repente se escuchó un ruido mucho más fuerte que el que hace un avión al despegar. Me giré un momento, sin parar de correr y vi a Paula cayendo al suelo lamentándose de dolor.
¡Nos estaban disparando! La ayudé a levantarse para llevarla al bosque, se escucharon más disparos. Conseguí llevarla al bosque y nos escondimos los tres en la cepa de un árbol. De pronto una veintena de hombres llegaron al bosque, todos armados.
No paraba de llover. Si no escapamos nos van a encontrar-pensé. Pero Pula estaba herida, no podéis continuar.
-Dejadme aquí-dijo Paula en voz baja.
Yo no tenía intención de dejarla ahí tirada pero entonces escuché:
-¡Están ahí!
Entonces no tuvimos más remedio que dejarla allí e irnos.
Corríamos muy rápido, escuchamos el ruido de las armas que disparaban, en medio de una tormenta que llevaba más de ocho horas. Me daba la sensación de que cada árbol, cada tronco era uno de esos hombres que nos buscaban. Me dolía mucho la cabeza, pero al cabo de media hora de persecución, se pararon los disparos y no se veía a nadie alrededor. Seguimos corriendo a pesar de que me duele la cabeza y de pronto me encuentro a Paula que está hablando con unos agentes de policía, y también veo a más agentes que detienen a los secuestradores. Entonces me llevaron a casa y volví a hacer una vida normal. Se ve que un hombre, que iba caminando por el bosque vio como nos disparaban y decidió llamar a la policía.

Ya se ha acabado todo, pero siempre voy a tener este mal recuerdo.

Pesadilla InterminableWhere stories live. Discover now