Hoolaa!! Bueno, yo soy Paula pero mi seudónimo de escritora es Lucy y esta es mi primera historia de wattpad!! ya había escrito en otras páginas, pero nunca algo aquí y nunca algo original, solo fanfiction.
Espero que les guste tanto como a mí y a mis queridísimas amigas, sin cuyo apoyo no me habría animado a hacer de un one-shot de 100 palabras toda una historia. BESOS A TODAS! Y POR SUPUESTO, A USTEDES! MIS LECTORES!
Voten y comenten para saber lo que piensan de este proyecto:)
...
Emma POV
Estoy cabreada. Muy cabreada. Subo corriendo las escaleras haciendo caso omiso a los gritos de mi hermano. Estamos discutiendo otra vez y eso no me gusta, pero a pesar de todo yo NO tengo la culpa, son él y su sobreprotección.
— ¡Emma, vuelve aquí AHORA!— grita, comenzando a subir las escaleras detrás de mí. Apuro el paso hasta mi habitación, azotando la puerta justo en su nariz, haciendo que él suelte un fuerte gruñido.
Lo escucho mascullar algunos insultos, en los que capté algunas frases sueltas, como “Maldita niñita del demonio”, “Engendro del mal” o “Refúgiate en tu cueva, bruja envenenada” y algunas otras cosas que pueden potencialmente dañar la salud mental que algunas personas tienen, pero de la que nosotros carecemos. Suspiro frustrada y me lanzo en mi cama. Tomo mi almohada y entierro en ella mi rostro para sofocar mis coléricos chillidos. Aproximadamente 10 minutos después, guardo silencio finalmente. La garganta me escuece pero lo ignoro, tomando mi celular y enviando un mensaje a Alice, mi mejor amiga:
“Ven ya, necesito desahogarme”
A los pocos segundos recibo la respuesta:
“Estoy ahí en dos minutos, Por favor no mates a James en lo que tardo”
Sonrío al texto y bloqueo mi celular, dejándolo en la mesa, para luego volver a tumbarme en la cama. Me estiro completamente, ya que la cama es enorme, y cierro los ojos con fuerza. Un recuerdo de hace años aparece en mi mente, reproduciéndose casi como un sueño. Estábamos James y yo en el parque, junto a la laguna de los patos. Él me rogaba que le prestara mi muñeca para atarla a su auto a control remoto, pero yo me negaba rotundamente. Fue en ese momento cuando un patito pequeño se acercó a la orilla y yo me distraje, que James aprovechó para sacar de un tirón la muñeca de mis manos y atarla a la velocidad de la luz, prendiendo el auto y haciendo que acelere a su máximo poder. Enojada, intenté quitarle el control y, entre forcejeos, el auto se desvió y cayó al agua. Pero por supuesto que yo no era una chiquilla tonta, por lo que tomé a James del cabello y lo lancé directo al agua, con la esperanza de que mi muñeca aún tuviera alguna oportunidad de sobrevivir, pero claramente con una cirugía de emergencia de por medio debido a su cabeza llena de agua. Pero el muy maldito se sumergió en el agua y se quedó allí por un minuto contado por reloj, haciendo que me pusiera histérica (lo suficiente como para no recordar que mi hermano tiene unos pulmones particularmente grandes, con los que siempre ganaba en los concursos de aguantar la respiración) y me lancé al agua tras él. En fin, básicamente quedamos mi mellizo y yo calados hasta los huesos, con un resfrío de muerte y sin juguetes.
Hurra.
Se me escapa una sonrisa ante el recuerdo. Ojalá siguiésemos peleando de aquella forma, pero ahora ambos tenemos 17, y nuestras peleas han evolucionado de una manera angustiantemente asombrosa. A los cinco, eran los juguetes. A los seis, quién ganaría en una pelea, si las chicas súper poderosas o el increíble Hulk. A los 10, el asiento delantero del auto. A los 14, los mejores amigos. A los 15, mi maquillaje y sus posters de bandas. A los 16, el espacio, EL ESPACIO ES NECESARIO. Y, a los 17, básicamente todo lo demás (adhiriéndole mis robos frecuentes a sus pañoletas y polerones, siempre he sentido una debilidad hacia esas cosas) y, por supuesto, el pequeño detalle de las citas. Así es. Citas.
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Esperando el reencuentro
Mystery / ThrillerEmma ama a su mellizo James. No se podría imaginar una vida sin él... En especial por sus constantes peleas. Y no exagera cuando dice "Constantes", de hecho, constante es decir poco. Pero por mucho que peleen, ellos son la verdadera definición de Fa...
