Capítulo Único

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Todo era paz en la famosa academia culinaria de Tootsuki, la temporada de exámenes ya había pasado y los estudiantes al fin se dedicaban a disfrutar del cálido inicio de la primavera en absoluta tranquilidad. Todo parecía completamente...

—¡Mal! ¡Todo esto está muy mal!

Los residentes de la Estrella Polar dejaron lo que estaban haciendo, para ver a la pelinaranja más enérgica del lugar poner con fuerza sus brazos sobre la mesa del desayuno irradiando un aura de ira intensa.

—Yu-Yuuki, ¿cuál es el problema?— Preguntó algo perpleja Ryoko, hablando por todos los demás que también lucían sorprendidos por la repentina explosión de energía, aunque otros simplemente seguían comiendo acostumbrados a ello.

—Que "¿cuál es el problema?"– Gruñó con los ojos cerrados y las manos en puños— ¡Por supuesto que él es el problema!

Todos siguieron la trayectoria de su dedo acusador, encontrando al final del camino a quien continuaba comiendo completamente ajeno a todo.

—¿Hum? ¿Qué sucede?— Preguntó Yukihira al notar todos los ojos puestos en él, su característica sonrisa despreocupada en sus labios, lo que provocó que tuvieran que retener a Yoshino para que no le lanzara su plato al rostro.

—S-Soma-kun, ¿hiciste algo para que Yoshino-san estuviera tan enfadada?— Le preguntó Megumi asustada por la actitud de su amiga.

El pelirrojo hizo un gesto pensativo, a la vez que los otros aguardaban atentos por su respuesta. La tensión terminó cuando chocó su puño con su mano en señal de haber recordado algo.

—¿Fue por teñir tu ropa de rosa?

Todos se quedaron en silencio hasta que soltaron un "¡¿qué?!" en conjunto.

—¡¿Fuiste tú?!

—Yo solo quería meter a lavar unos paños de cocina, no pensé que terminaría así— Comentó riendo con la mano en su nuca.

—Lo mataré, haré picadillo su cabeza despreocupada y le dejaré sus cenizas de recuerdo a Takumicchi— Murmuró la pelinaranja llorando sangre por su camisa favorita.

—Yo puedo ayudarte a ocultar las huellas— Apoyó Ibusaki para sorpresa de Sakaki, hasta que notó los calcetines rosa que llevaba puestos y lo entendió.

—Entonces era por eso que Yoshino-san estaba molesta— Sonrió a medias la peliazul, pero para sorpresa de todos la chef experta en animales de caza negó con la cabeza.

—No, estamos hablando de algo mucho más serio— Dijo con tono solemne seguido de un suspiro—. Si no hacemos algo pronto...

—¿Yuuki?— Murmuró nerviosa Ryoko.

—Puede que lleguemos al fin de todo— Continuó cerrando los ojos conmocionada— Se trata de-

—¡Oh! ¡Mira, Tadokoro, si mezclas la mermelada con el aceite de pescado te da una mezcla genial!— Decía animadamente el de Yukihira's tratando de darle de probar a su amiga, quien negaba repetidamente.

—¡Maldita sea, Yukihira! ¡Estoy tratando de salvar tu relación con Takumicchi!— Lo zarandeó por el cuello de la camiseta ante el parpadeo perplejo de los demás.

—¿Su relación con Takumi-kun? ¿Pasó algo?— Preguntó extrañada Ryoko ladeando la cabeza, haciendo que su cabello ahora corto juguetee con su hombro.

—¿Eh? ¿Takumi? ¿Qué pasa con él?— Intentó preguntar Soma mientras seguía siendo zarandeado.

Yoshino respiró profundo en un intento de calmarse, satisfecha de por fin haber logrado captar la atención del despreocupado chef.

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