Capítulo 1: La ausencia

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Narra Elizabeth

-Por qué estás aquí?!- Dije con tono frío.

-Yo? Quería verte, nishishi.- Apreté mis puños.

-Después de 10 años, verdad? Qué mosca te ha picado?! No se supone que deberías estar con tu noviecita?!- Le espeté.

-De que noviecita hablas? Yo siempre estuve enamorado de ti- Tomó un respiro-. Sin embargo te alejaste de mi, sin motivo alguno.

-Ajá, y las veces que dije que quería hablar contigo?! Mis padres tenían unos asuntos en Liones y tuve que volver a mi ciudad natal.- Suspiré- Pero, cuando quería hablar contigo a solas. Esa Liz aparecía y preferías ir con ella.

-Tenía que consolarla! Sus padres se separaron! No podía dejarla sola!

-Pues anda. Ve con Liz, necesitará consuelo porque se ha quedado solita sin su noviecito.- Expresé sarcásticamente.-Admitelo Meliodas Demon's, cuando me fuí estabas ansioso por poder gozarla con tu amiguita.

Se hizo un silencio que admitió lo que insinué.

-Pero yo...Simplemente quiero volver estar a tu lado de nuevo! Como en aquellos tiempos. Anda "Ellie"- Me extendió su mano- .Continuemos lo que empezamos.

Acerqué temerosa mi mano. En verdad no sabía qué hacer. Estaba apunto de juntarla sin embargo la retiré y me giré con rencor en la mirada.

-Demasiado tarde "Mel". Yo ya tengo a alguien.

Me giré y avancé hacia mi aula, dejando a un Meliodas solo y lloroso. Sinceramente, no quería hacer esto...Pero un simple apretón de manos no me ayudará a recuperar la vida que dejé en Danafor. Además no puedo perdonarle...Al menos...No por ahora.

Me senté en mi asiento. Le había hablado a mis amigos (los siete pecados capitales) de Meliodas. 

De echo se conocían por una actividad donde nos juntamos todas las escuelas de Britania. Formamos ese "club" hace unos 11 años. No lo habían visto aún, y tampoco quería que lo hicieran. Me sentiría una mala persona si les explicara lo que le dije. Sin embargo, tarde o temprano, se enteraran de todo...Sin embargo, mientras más tarden mejor...

Llegó a clases, con los ojos enrojecidos. Se me partió el alma al verlo así, pero...Tenía que aguantar. 

Para mi salvación llegó Arthur, mi novio. También le había hablado de Meliodas, incluso le enseñé fotos. Se iba a acercar a saludar pero lo detuve. Y lo traje hacia mi asiento. Lo senté y empecé a ponerlo al día, pero él empezó a hablar:

-Ese es Meliodas? Quiero hablar con él. Me parece una persona genial, después de todo lo que me has contado. Tal vez podamos ser hasta amigos.- Tuve que desenchufar la bombilla que tenía.

-Arthur, solo te he contado un trocito de la historia...Y creo que es hora de que sepas la verdad de porqué vivo en Liones.

Retomé el aire y procedí:

CONTINUARÁ...





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