Odio a mi mente a veces, odio cuando hace una pregunta tras otra. Mente, pensamiento, ideas locas que viajan de un lado a otro. Pero el problema no es ese, si no nada más y nada menos que el hecho de que miro una cosa fijamente sin moverme o parpadear, las personas creen que soy un poco rara.
En parte si lo soy, pues el otro día puse mi teléfono en mi boca mientras lo apretaba con mis dientes cuando de repente vibro y fue como un
Run, run
Comencé a reír como loca por las cosquillas que hizo y todos me miraron extraño. Justamente pasó en esta pastelería, vengo muy seguido ya que me encanta toda la variedad de pequeños pasteles que hay o galletas, también las tartas. Hoy vine a comprar cupcakes, creo que estos son mis preferidos.
El lugar está vacío así que me acerco al mostrador y pido a la chica cuatro, dos de los azules y dos amarillos. Mientras los pone en una cajita para llevar otra persona entra al lugar haciendo que la campanilla de la puerta suene, no volteo pero escucho las risas de un niño, después de unos segundos comienza a correr por todo el lugar, lo miro con cara rara y pienso si con esta cara me verán a mí, termino de pagar y me dirijo a la puerta mirando mis cupcakes, la campanilla suena nuevamente pero no logro mirar pues el niño me empuja haciéndome caer a los pies de esta persona.
