Saben, hay días donde uno se acuesta en su cama, mira al techo con nostalgia y amargura preguntándose ¿Por qué me pasan estas cosas? ¿que hice yo para merecer esto? ¿es esto justo? Y tú como lector seguramente piensas que soy un adolescente caprichoso y mimado que se queja de buena vida, pues no. A mis 15 años esas preguntas ya asolaban mi vida y muchas habían dejado cicatrices bien marcadas. ¿Por qué? Pues, creo que toda mi vida no ha sido difícil realmente. Siempre he tenido una buena vida de forma económica, cuando nací mis abuelos eran gente de mucho dinero. Así que nunca me falto nada, aunque mi padre no estuviera, mi madre y ellos siempre me dieron todo el amor que puede tener un niño. Creo que mi infancia se definiría como "Perfecta".
Bueno nunca tuve muchos amigos, pero los pocos que tuve fueron amistades de oro, pero parece que el destino nunca te sonríe, como al imperio romano, que cayo después de siglos de poder, mi imperio de felicidad también cayo. Porque la tragedia llego solo a mis seis años de edad, cuando mi abuelo, un hombre respetable con un corazón amable murió siendo asesinado en un asalto a su negocio. Lo recuerdo claramente, ese día yo estaba jugando frente a al negocio como todas las tardes. Luego unos hombres llegaron vestidos de negros con pasamontañas del mismo color en una camioneta gris, yo entre rápido y sin pensar. Ellos sacaron dos armas de fuego y pidieron que abrieran las puertas del lugar, mi abuelo salió con su arma para intentar distraerlos mientras venía la policía, los dos hombres al sólo verlo abrieron fuego. Vi como mi el cayó al suelo con su camisa llena de hoyos que manchaba la misma de sangre, mientras los hombres entraron y se llevaron todo el dinero posible. Eso destrozo el corazón de todos, mi madre, mi abuela y todos lloraban amargamente su muerte, me dolía también a mí, pero siempre trate de tener una sonrisa en el rostro. Mi madre decía que siempre había que ser positivo y sonreír incluso en las peores circunstancias. Siempre sentía que esa sonrisa ayudaba, aunque todos lloraban trataba de estar feliz porque yo sabía que él estaba en un lugar mejor. Mirando el lado positivo de las cosas o por lo menos me esforzaba por verlos. Esa muerte creo un ambiente denso en mi casa, mi abuela y madre, aunque me mostraban una sonrisa en su cara para alegrarme y hacerme olvidar, algo que no lo necesitaba, siempre podía sentir dolor y pena en su mirada. Por eso les correspondía con mi optimismo y alegría, sentí que eso funcionaba. Aunque paso el tiempo, en mi hogar nunca volvió a sentirse la misma alegría de mi infancia. Mis tíos, pues con ellos nunca tuve una relación fuerte así que no diré nada.
Al crecer como toda persona entré a la escuela, mi mama se esforzó porque yo fuera el mejor, aunque siempre fui algo perezoso para sacar buenas notas. Ella siempre me decía que yo era un genio y yo intentaba creérmelo, aun si no lo fuese sería el mejor por ella, para verla feliz, ella me quería ver feliz a mí. Aun así, mis notas no fueron excepcionales todo el tiempo. Mi vida se mantenía igual, aunque no éramos millonario aun podía comprarme el jugo y la galleta que quisiera cada vez que yo iba al super mercado. En ese periodo de tiempo apareció un hombre sorprendente que siempre admirare toda mi vida, mi papa. Él era un famoso abogado que contrato mi abuela, supongo que tenía segundas intenciones como unir a mis padres otra vez, pero solo tenía como seis o siete años, así que no lo entendía. También Siempre le agradezco a mi mama porque nunca me hablo mal sobre mi papa, eso hizo que al conocerle no lo odiara. En mi mente yo quería que mi madre y el estuvieran juntos, soñaba con una familia alegre y feliz. Hasta descubrí que tenía una hermana, ella se convirtió en mi mejor amiga. Yo era sociable y amigable, pero por alguna razón nunca le agradaba a la gente. Extrañamente, nunca sentía una amistad completa en ellos. Sentía que con otras personas sus lazos eran más fuertes, pero conmigo no. Por eso deje de intentar agradarle a los de mí edad, realmente me relacionaba más con personas de la edad de mi madre, aunque mis notas eran promedio si era inteligente, pero demasiado perezoso como para ser un genio. Pues los adultos que me hablaban siempre decían que mis platicas eran interesantes. Por eso a mi hermana la consideraba mi única amiga de verdad, pues mi forma de ser no concordaba con mi edad.
CZYTASZ
Deathly Grin
Tajemnica / ThrillerCuando el destino te lo arrebata todo constantemente lo único que puedes hacer es sonreír y aceptar lo que te toca Editado por July Lagos
