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Mi nombre es Alba. Alba Crespo. Vivo en una casa enorme con unos padres que nunca están y con dos subnormales como hermanos. En esa mañana me encontraba con mi querido hermano mayor por un mes encima mío. ¿Típico no? Lo del día a día. Lo malo es, que mi familia no es mi familia. Para entender esto me tengo que remontar a mi pasado. Todo esto empezó cuando yo tenía 16 años.

— Alba, por favor, quieres hacer el favor de recoger todos esos dibujos del suelo. – esa era mi auténtica madre, una mujer estricta, de mediana edad, que se ganaba la vida cómo podía.
— Voy mamá, estoy acabando este boceto. – y esa soy yo, la típica adolescente metida en su burbuja.
— Vamos cariño deja que la pequeña tenga su rincón de caos para dar rienda a su imaginación. – y el que faltaba, mi padre, el filósofo de la familia.
— Gracias papá.

Yo quería a mí familia. Y la vida me la arrebató. Porqué todo lo que aprecio se desvanece con el tiempo. Un día cualquiera. Mi madre salió hacer la compra. Pero nunca regresó. Un hombre que iba borracho la atropelló causando su muerte al instante. Aunque ese conductor no salió con vida tampoco. En el caso de mi padre... Al no poder soportar el dolor decidió acabar él mismo con su vida. El peor día de mi vida. Llegar a casa y encontrar a mi padre, en el suelo, sin respirar. Con una nota, que a día de hoy sigo sin atreverme a leer. Tonta de mi me quedé llorando horas esperando que todo fuese mentira. Pero no lo era. Esa es mi historia. Esos son los motivos por los que hoy soy como soy. Porqué es el pasado el que te construye. Habiendo perdido a mí única familia, me mandaron a un orfanato. Allí conocí gente increíble. Un lugar donde todo el mundo tenía un pasado oscuro. Unos peores que otros. En aquel sitio yo era una de las más inteligentes. Le contaba historias a los más pequeños y les hacía dibujar lo que quisieran sin decirles que estaba bien y que estaba mal. Porqué eso es lo que me enseñó mi padre. No le pongas límites a la imaginación. Allí pase 2 años y 7 meses. Donde tuve mis romances, perdí mi virginidad, hice amigas que acabaron siendo hermanas. Bueno todos eran mi nueva familia. Y finalmente, el día que menos quería que llegase, el día de mi adopción. En el orfanato era normal que la gente fuese adoptada cada x tiempo. Pero el día de mi adopción... Sentí como si me hubieran arrebatado de nuevo a mí familia. Al llegar a la sala donde tenían las reuniones observé a las personas que serían mi nueva familia. Una mujer rubia, bien vestida y maquillada. Y un hombre trajeado, impecable. Detrás de ellos estaba un niño y un adolescente que parecía tener la misma edad que yo. El mayor tenía los ojos verdes, apenas se apreciaban por el pelo emo que tenía. Y el pequeño que tenía los ojos color avellana y un pelo rizado. Cuando nos marchamos de lo que era mi hogar sentí un vacío que provocaba pinchazos en mi corazón. Al llegar a mi nueva casa me quedé impactada. Nunca pensé que la familia que me fuese adoptar sería tan adinerada. La mujer que tendría que llamar mamá me enseñó cual era mi habitación y me dijo que podía utilizar toda la ropa del armario. Cuando se fue miré que ropa era. No era para nada mi estilo. Era todo muy colorido y "Happy flower". Al cabo del tiempo me fui acostumbrando a esa casa y a las personas que vivían en ella. Y con este montón de palabras volvemos a lo de esta mañana. Mi hermano mayor por un mes encima mío.

— Despierta hermanita o papá se va a enfadarnde porque sigues sin hacer nada como todas las mañanas. – tenia su cara a un centímetro de la mía.
— Aparta simio o me quedaré ciega. – le empuje de la cama lo que provocó que se cayera al suelo.
— ¿Y a mí me llamás simio? Gorila. – le estampe mi almohada en la cara lo que provocó que saliera de mi habitación.
— AAAAGH. ¡Inútil! – grité después de que cerrara la puerta.

Hay una cosa que no he mencionado. Me gusta ese inútil. Se que para mucha gente resultará raro. Pero para mí no. Nunca los he visto como mi familia y nunca lo haré. Ya que cada vez que considero a alguien como mi familia me lo arrebatan. Y la verdad, pasando tanto tiempo con él es imposible que no acabase gustando me. Me levanté de la cama dando un salto y me preparé para bajar a desayunar.

Mi querido hermanastro Stories to obsess over. Discover now