Nunca pensé que conocería a alguien que fuese rival de mi belleza, pensaba el santo de oro de la doceava casa, ya que, anteriormente había tenido un encuentro que él mismo describía como algo "divino".
Afrodita, un joven que era catalogado como el hombre más hermoso del santuario, se había enamorado. El encuentro había ocurrido a las orillas de el mar, en ese momento el joven santo paseaba tranquilamente, cuando de repente, él hermoso ser hizo presencia. Tal como la hermosa diosa Venus, el glorioso hombre surgió de los mares dejando atónito al joven Afrodita. Pero, el encuentro no duró mucho, pues el ser que surgió de los mares desapareció tan solo unos segundos después.
Pasaron los días y Afrodita se sentía confundido, no sabía que hacer, sus pensamientos eran confusos, hacían que su pecho ardiera cuan infierno ¿Porque sus sentimientos le atormentaban tanto? Al ya no soportar tal estrés decidió volver al lugar del encuentro, con la esperanza de verle nuevamente.
El joven espero y espero. Hasta que finalmente la hermosa criatura volvió a emerger, sin pensarlo, Afrodita se aferró a él y angustiado le dijo - Eres un ser extraordinario, tu belleza me ha cautivado, porfavor te imploro, tómame aquí mismo, ya no puedo más ¡hazme tuyo!-.
La perfecta criatura lo miro tiernamente y sin pensarlo cumplió el deseo de el joven santo. Ambos hicieron el amor a orillas del mar, Afrodita deseaba que ese encuentro nunca terminase.
Ambos amantes amanecieron juntos, Afrodita miro a su amor y le pidió que porfavor le diese su nombre; el ser acerco su rostro al oído del joven y susurro suabemente -Calamardo Tentáculos, ese es mi nombre-. Afrodita se sonrojo, finalmente sabía cómo se llamaba el hombre que tanto amaban.
Desde entonces ambos enamorados se veían cada atardecer y expresaban su amor mutuo hasta que el sol salía.
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Ambos eran tan felices juntos, hasta que una noche; Calamardo notaba extraño a su amor, este pregunto si pasaba algo, pero Afrodita solo evadía la pregunta, Calamardo insistió hasta que el joven hablo: - El santuario a entrado en una guerra civil, la verdadera Athena finalmente a aparecido para reclamar lo que es suyo, probablemente dentro de poco se desate una horrible batalla-.
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Calamardo miro con preocupación a su amante, sabía que probablemente su amado no sobreviviría a dicha batalla y por eso es que este había decidido contarle dicha información. Afrodita abrazo a Calamardo y le murmuró - porfavor hagámoslo nuevamente, hazme una última vez...-.
Esa noche ambos se unieron como nunca antes lo habían hecho, el silencio de la playa había sido sofocado por los apasionados gemidos de ambos amantes, hasta que finalmente el sol rozo suavemente sus pieles expuestas... Sin más opción, se despidieron y cada quien volvió a su sitio.
Cuando nuevamente el sol se estaba poniendo, Calamardo despidió ir a esperar a Afrodita en el lugar acordado. Las horas pasaron, el en el fondo sabía que su amor nunca regresaría pero, él quería aferrarse a la idea de que en cualquier momento visualizaria a Afrodita.
Espero toda la noche, cuando finalmente vio al sol salir se rindió... Calamardo desconsolado volvió al mar. Él sabía que jamás volvería a ver a su amante y aún así todas las tardes iba a la orilla del mar para esperarlo. Esto lo hizo por el resto de su vida.