Asfixia

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Asfixia
    
     Suspensión de la respiración y las funciones vitales a ellas aneja a una persona, un animal o una planta por falta de oxígeno o por otras causas.

[…] En la asfixia, el aire no puede entrar a los pulmones y el oxígeno no entra en la sangre circulante.

Causas:
• Ahogamiento.
• Atragantamiento.
• Envenenamiento por gases.
• Sobredosis de narcóticos.
• Obstrucción de las vías respiratorias por cuerpos extraños.
• Estrangulación.

[…] La mayoría de las personas, plantas y animales mueren cuatro a seis minutos después de la parada respiratoria si no se les ventila de forma artificial.

     Leía James, con lágrimas en los ojos. Era un chico castaño, alto, delgado y con escasas pecas en las mejillas. Como todo enamorado un día decidió confesarse a su amor platónico; estaban en el siglo XXI así que el género no importaba. Lo hizo un día luego de clases, cuando el aula estaba vacía, pero el chico al que amaba no le correspondía y James no pudo con eso.

     Es que el chico asiático de su clase, Scott, lo volvía loco; su piel blanca y suave como porcelana, sus ojos pequeños y oscuros que se encogían todavía más cuando reía, y ni hablar de sus labios delgados y rosas.
Cuando Scott sonreía, James se derretía por dentro.

     Pero si no era de él no sería de nadie, de eso estaba seguro, fue por ello que, un mes después de su confesión siguió al pelinegro a los baños de la escuela, esperó hasta que entrara y cerró la puerta con cerrojo.

     Con sigilo se acercó hasta Scott –que estaba saliendo del baño– y lo sorprendió con un fuerte golpe en la sien, eso fue suficiente para tirar al chico.

     “—Lo siento, James, en verdad me alagas pero… es que no me gustas —soltó sin más. No se veía apenado y mucho menos parecía tener compasión por su corazón que acababa de romperse. Scott ¿por qué le hacía tanto daño? ¿Por qué todavía
lo amaba?”

     El recuerdo de ese oscuro día hizo su sangre arder. Sin pensarlo dos veces James arremetió contra Scott; pensó en ahorcarlo, drogarlo con las pastillas para el dolor de cabeza que llevaba en su mochila o ahogarlo con la sudadera del uniforme, al final optó por el agua.

     Golpeó una vez más la cabeza del pelinegro contra el piso para aturdirlo y después lo levantó –por suerte era más fuerte que él– e introdujo su cabeza en el retrete con una mano, mientras sus piernas estaban apoyadas en la espalda del modelo para que no pudiera despegarse del váter.

     Sin importar cuánto luchaba, Scott no podía contra él, aunque medían lo mismo pesaba diez kilos menos. La desesperación pronto lo alcanzó, cuando tenía casi dos minutos la cabeza dentro del agua. Estaba seguro que moriría ahí.

     Por suerte alguien entró y lo ayudó, aunque no fue lo suficientemente rápido pues terminó inconsciente luego de cuatro eternos minutos. Al menos estaría bien luego de ser hospitalizado. 

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⏰ Last updated: Oct 16, 2019 ⏰

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