Mi mirada puesta en el cielo, esperando pacientemente mi hora, mi mirada se mantiene borrosa, aún así puedo ver la luz del hospital, mi familia me rodea diciéndome cuanto me aman, por desgracia no entiendo lo que dicen pues mis oídos dejaron de funcionar hace horas, intente ver a mis hijos, por desgracia mis ojos también dejaron de funcionar, cuando deje de sentir el olor del perfuma de flores de mi hija, mi ya disfuncional ojo soltó una pequeña lagrima, Todo mi cuerpo a dejado de funcionar.
Mis ojos se aclararon, vuelvo a ver con claridad, una mujer con túnica negra cuyo única cosa que dejaba ver era su hermosa cara pálida, se pone en frente de mí, me ofrece tomar de su mano e ir con ella. Miro hacia atrás, veo a mi familia llorando en frente de el cuerpo de un viejo. Me vuelvo hacia la señora, le pregunto: ¿Ya es hora?, ella asiente sin soltar una palabra, después de eso, tomo de su mano y luego ella habré una puerta en donde me señala el mas allá. Sin protestar camino hacia la puerta y entro a mi nuevo hogar.
