Próxima estación: Banfield
Decía la voz de la mujer en el altavoz del tren.
Yo estaba como dormido, pero aún así escuchaba y sentía lo que ocurría a mí alrededor, ante el más mínimo movimiento abría los ojos de manera inmediata.
Venía de Constitución y tenía que bajar en Ezeiza, sabía que tenía tiempo para dormir, porque mí destino era la última parada del recorrido del tren.
Usted está en la estación: Banfield
Abrí los ojos rápidamente porque sentí que alguien me toco el hombro, era una mujer, que en sus brazos sujetaba con sumo cuidado a un pequeño niño.
-Disculpa...Estaba tapando a mí hijo. -dijo ella.
Simplemente la miré y sonreí.
-No pasa nada... -respondí.
Se levantó y bajó del tren. Me restregue los ojos y di un gran bostezo. El viaje es realmente agotador.
Estaba sentado al lado de la ventana, ya que dormir de ese lado se me hacía más cómodo.
Una mujer vió que había un asiento libre a mí lado, aprovechó a sentarse antes de que alguien tome el lugar.
Era una mujer muy joven, a la espera de un niño o niña que pronto estaría en sus brazos, su panza se veía como de 7 meses. Quizá de más.
He tomado este tren a la misma hora todos los días desde que era adolescente.
Conseguí un trabajo lejos de casa, no me quejo, el viaje me ayuda a pensar y tengo algo de tiempo para conversar conmigo mismo.
El tren siguió su marcha hasta la siguiente parada.
Próxima estación: Lomas de Zamora
Volví a quedarme dormido al apoyar mí cabeza contra la ventana. No se cuanto tiempo habrá pasado, pero sentí que pasaron como 10 minutos.
De pronto el tren se detuvo, pensé que habíamos llegado a la estación, así que continúe con los ojos cerrados.
El grito de la futura madre a mí lado me asustó y inmediatamente hizo qué abriera los ojos y la vea a la cara.
Ella miraba por la ventana aterrorizada. Volteé hacía la ventana en menos de un segundo. Y ahí estaba, una camioneta a punto de estrellarse contra el tren.
...
- ¡Vamos! Hay muchos heridos a causa de el estallido de los cristales ¡Necesitamos más camillas! Repito ¡Más camillas!
Todo a mí alrededor se tornó oscuro, no sentía nada, no podía ver...¿qué está pasado? ¿En donde estoy?
De pronto comencé a sentir cosas a mí alrededor, escuchaba voces y sentía que estaba en movimiento...
Una voz irrumpe en mí cabeza.
Próxima estación: Banfield
Abrí los ojos asustado, a mí lado había una mujer con un niño en brazos. Es la misma mujer, yo la conozco ¿Qué me estaba pasando? ¿Estoy delirando? ¿Fue todo un sueño?
Cuando todo me estaba pareciendo bastante extraño oí una voz proveniente de mí cabeza.
-Hola. - dijo aquella voz en mí cabeza - no te alarmes. No estas delirando ni tampoco fue un sueño lo que viviste. Es tú pasado, bueno, ahora es tú pasado. Un recuerdo, pero en el momento fue tú presente. -continuó- Soy algo que tu mente no es capaz de comprender, soy un juez del destino, muevo los hilos de la vida y la muerte, todo lo qué tiene un inicio o fin es controlado por mí y mis hermanos.
Realmente no sabía que pasaba. Creía que estaba soñando ¿el golpe de calor me había freido el cerebro? ¿el estrés me llevó a la paranoia?
-No...nada de eso, esto es real. - dijo la voz - Así qué como sabrás, tú muerte es inminente, pero no imparable.
Te doy el poder de elegir tu destino, puedes bajarte del tren en la siguiente estación o continuar en el tren y aceptar tú muerte. - tomo una breve pausa - ¿Tienes las agallas de cambiar tú destino? Tú decides.
Me quedé atónito, paralizado del miedo ¿Realmente podía elegir mí destino?
No quiero morir. Tengo muchos sueños que cumplir.
Con eso dicho bajé en la estación de banfield. Me senté en una banca y comencé a reír.
No puede ser, estoy soñando, no hay ninguna probabilidad de qué a ese tren le pase algo. El trabajo me tiene muy cansado.
Me acerque a la tienda más cercana y compré un café, necesitaba calmarme y olvidar lo que había sucedido.
Estoy loco, no escucho voces, nada de esto es real.
De pronto una explosión se escucho a lo lejos.
Salí corriendo de la tienda para ver de donde provenía el estallido... Efectivamente. Uno de los vagones del tren explotó.
Noticia de último momento: un grupo de terroristas atacaron a un tren, por lo visto se llevaba información importante para el gobierno en el mismo, los mantendremos al tanto.
Se escuchaba en la televisión de la estación.
Era real, me salvé. Pero...¿Por qué?
10 años después
Me uní a un grupo de mercenarios en mí país, el supuesto ataque terrorista de aquél día, no fue más qué una mentira. Ese ataque fue ordenado por el gobierno para eliminar pruebas que delataban delitos federales en contra de personas de alto cargo en el gobierno.
Fue toda una mentira.
Armamos un plan que llevamos a cabo hace un par de días atrás, fue todo un éxito.
Plantamos bombas en lugares específicos por toda la ciudad para que los ricos y poderosos manden sus tropas a esos sitios.
A causa de qué manden tropas a esos sitos, ellos se quedarían sin quien los defiendan ,estarían desprotegidos ante un ataque proporcionado por nosotros.
Murieron miles de personas inocentes, pero necesitábamos de esa distracción.
Hoy puedo continuar en paz sabiendo que los que mataron a tanta gente inocente en aquél tren solo para salvarse ellos mismos, se encuentran ahora mismo bajo tierra.
Por mí. Murieron personas inocentes por una causa mayor o por mí ceguera proporcionada por la venganza en mí corazón.
¿Y sí realmente debí morir en aquél tren? No lo sé, pero yo tomé las riendas de mí vida y elegí mí destino.
Bueno o malo. Yo sigo aquí.
Todos luchamos por nosotros mismos, el humano es egoísta y avaricioso por naturaleza.
¿Qué esperabas?
¿Fin?
