01 AGOSTO 2015.
Corro lo más rápido que puedo, mi fuerte respiración y los acelerados latidos de mi corazón es lo único que puedo escuchar mientras huyo.
A mi alrededor el bosque está tranquilo y silencioso. Es noche de luna llena, lo cual es un alivio ya que su suave resplandor ilumina un poco mi camino pero eso no evita que mis brazos y cara choquen contra algunas ramas caídas. Tropiezo varias veces por culpa de las raíces que salen del suelo, mis palmas y rodillas arden por los impactos. A pesar de que mis músculos y pulmones protestan, no me detengo.
No se cuando terreno he recorrido, pero ya estoy muy cansada y cada vez que caigo se me dificulta más volver a levantarme
Escucho pasos y gritos a mi espalda.
No puedo permitir que me atrapen, así que sigo corriendo.
Llega un momento donde ya no puedo más, me escondo tras un árbol que espero sea lo suficientemente grande para ocultarme y recuperar un poco el aliento. Veo a mi alrededor pero solo distingo algunas luciérnagas que vuelan tranquilamente, en las copas de los árboles brillan un par de ojos que me miran fijamente y por mi mente pasa el fugaz pensamiento de un animal salvaje atacándome, sacudo mi cabeza, eso es lo de menos en este momento.
Con la espalda contra el árbol, me deslizo hasta estar sentada en el piso y abrazo mis rodillas. Trato de controlar el miedo que se expande por todo mi cuerpo ahora que realmente puedo procesar lo que pasó, mis ojos se cristalizan por culpa de las lágrimas, trato de cubrir mi boca cuando los sollozos se convierten en gritos. No pueden encontrarme ahora.
Retiro el cabello que se ha quedado pegado a mi boca y ojos por culpa del sudor y las lágrimas, siento como mis rodillas duelen y sangran un poco por culpa de las varias caídas que tuve hace unos momentos.
Cierro los ojos y solo puedo escuchar la tranquilidad de la naturaleza a mi alrededor.
Todo va a estar bien.
Se que no será así.
Cuando abras tus ojos nada habrá pasado.
Dios, ¿a quién quieres engañar? nada está bien, ya nunca lo estará.
Tránquila.
Los pensamientos se agolpan en mi mente y solo ocasionan que vuelva a llorar.
Después de que las lágrimas se acaban y el cielo empieza a recuperar su suave esplendor, me levanto del duro suelo y estiro mi cuerpo entumecido, empiezo a caminar sin rumbo. No siento nada, es como si mis sentimientos se hubieran escapado de mi interior en forma de lágrimas.
Vacia, así es como me siento.
Me doy cuenta de que de ahora en adelante mi vida será así: vacia, sin rumbo y dirección, la idea me da risa al recordar cuán segura estaba de mi perfecto futuro, y de pronto vuelvo a sentir las lágrimas, es increíble que una sola noche puede cambiar el resto de nuestras vidas.
Ira
Mi vida ya nunca será la que era. Por culpa de ellos.
Venganza
Ese nuevo sentimiento llena mi corazón, quiero venganza, venganza contra los que destruyeron todo lo que yo era y amaba frente a mis ojos.
Con furia seco las lágrimas que mojan mis mejillas e internamente me prometo que serán las últimas que derramaré, porque ya no me permitiré ser débil.
Determinación
Comienzo a avanzar hacia el sol naciente con una sola meta.
Venganza.
Y yo siempre obtengo lo que quiero.
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Nota de la autora.
Muchísimas gracias por leer mi historia!!!!
Pero aun falta mucho más por descubrir.
No olvides votar y comentar SI te gustó la historia.
Besos.
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ZAFIRO
Mystery / ThrillerPara alguien quien siempre ha tenido lo que desea, negársele uno de sus deseos lo convierte en un ser peligroso. Pero cuando deja de ser un solo individuo y se convierte en un grupo de personas que ambicionan lo mismo ¿no es aún más peligroso? Ell...
