- ¿Yoel algo que decir?
El jefe de reuniones, un psicólogo de cuarta que no tiene nada mejor que hacer un jueves a las nueve de la noche que sentarse a escuchar historias de gente que arruinaron su vida.
Nunca me gusta hablar, lo hallo innecesario, todos tienen una razón para venir aquí; pero yo creo que no, mi vida era perfecta hasta que me vi obligado a estar en este almacén.
-Cuando estés listo para hablar solo tienes que hacerlo.
Matías siempre tiene un aire prepotente, talvez es porque tiene que cuidarlos o quizás porque eso fue lo que le enseñaron en la escuela, siempre luce calmado y con una ferviente necesidad de conocer las historias de porque están aquí.
De seguro habla Juan siempre cuenta la misma anécdota; por su mirada me imagino que es de las personas que disfruta viendo películas snuff o que tal vez hizo una, sus ojos ofrecen tanto temor que a veces quisiera saber que vieron para convertirse en una mirada tan perturbadora. Para él nunca es culpable sino un pobre chico con el corazón roto; lo que me hace darme cuenta que el ser humano prefiere culpar a otros antes de culparse a sí mismo, es como un mecanismo de defensa que evolucionó de generación en generación haciéndonos casi imposible aceptar nuestros propios errores y culpando la razón más insignificante que se nos puso en nuestro camino.
-Era joven tenía diecisiete años cuando la vi por primera vez, se llamaba Chara, la miraba desde el balcón de mi casa; se reunían siempre detrás del callejón del edificio donde el pelo de Chara desaparecía en la oscuridad, siempre iban de noche, entre más tarde mejor. Pasaban días, meses viendo esa escena una y otra vez, cada vez me veía con ellos, miraba sus ojos negros y me fundía entre sus labios carnosos y tiernos; por eso me alegré cuando vi a Alejandro con ellos, por primera vez sentí que la puerta se abría y en mi mente se empezaron a desarrollar ideas, diálogos, situaciones, esperanzas de cómo iba a ser mi vida con Chara la de los rizos.
Al otro día empecé a conocer más a Alejandro, nunca antes habíamos conversado, estaba en mi clase, pero.... Nunca me intereso hablar con él.
Hablamos de todo futboll, aunque lo odio, música, todo lo que necesitara para pertenecer, le decía si a todo, lo alababa y lo ponía en un pedestal, el hombre del momento, Superman y Batman al mismo tiempo, eres perfecto siempre que me incluyas en el grupo, eso era lo que mi mente generaba y mi boca cumplía susodicha labor. Al final del día lo convencí para irnos con el grupo después de clase y esa tarde no estaba en el balcón, estaba en el callejón con Juan, Doris y Chara, quería hablarle, contarle cosas magnificas y demostrarle que yo soy perfecto para ella, pero mis músculos faciales estaban inmovilizados, tenía tantas ideas en mi cabeza, pero nada salía de mis labios, entonces llegó Alejandro y la besó. ¡Lo besó como debería haberlo hecho conmigo! ¡Lo abrazó como debería haberlo hecho conmigo! ¡Seguro se acostó con él como debería haber hecho conmigo! Sentí un terrible frio en el estómago y vi mi sueño aplastado, pisoteado y apuñalado por ese cruel Alejandro, ese cabrón.
Me sentía mal viéndolos a ellos, así que invente una excusa y me fui, me dijeron que los viera mañana pero no creía que lo hiciera, no me sometería a esa tortura.
Subí a mi casa y me acosté, no le dije nada a mis padres y nunca más volví a juntarme con ellos, volví a el balcón de siempre a mirar a Chari desde allá, a ver su pelo escondiéndose en el callejón, sus pecas curiosas y tímidas de su cara, volvieron a pasar días, meses. Pero una noche esperaba a que llegaran, ya era tarde para que vinieran, pero yo siempre los esperaba; solo que esta vez no aparecieron, ni al otro día ni al siguiente, cambiaron de lugar, desaparecieron. No pude dormir esas noches; así que empecé a buscarlos en twitter, Instagram, Facebook donde fuera, necesitaba pistas, pero nunca publicaban nada que me ayudara a encontrarlos, lo único relevante fue verla, aunque sea en fotos.
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Placer y otras cosas
Ficción GeneralPor ahora se encuentra sin terminar pero esto no es motivo que le heches un vistazo. La historia gira bajo la mente del personaje principal: Yoel, aunque tambien observa y compara a los que los rodea.
