ME ENAMORE DE UN INCUBO☠️
DERECHOS DE AUTOR: LAURA AB
Siempre fui una mujer normal como las demás chicas, creyente y sobre todo muy devota hacia mi religión. Aunque mi entorno familiar no era nada favorecedor, yo intenté salir adelante con la ayuda de mi fe, quien me daba motivos para nunca rendirme.
Mi madre nunca me quiso, pues fuí producto de una violación; es más creo que ella más que nada me odiaba tanto, lo cual provocaba que no soportara que yo fuera un poco feliz.
Vivía entonces entre la desdicha y amargura, no sabía si era feliz o infeliz. El rechazo de mi madre para mí era ya insoportable, tanto que un día no dude en quitarme la vida.
Para mí mala suerte no tuve éxito, aquellos médicos lograron salvarme y desde aquel entonces mi infierno en mi propia casa se hizo mucho más grande.
Fue entonces que conocí a Braulio, un hombre realmente misterioso, que comenzó a cortejarme, sin embargo poco duró aquella extraña felicidad que por primera vez había sentido, ya que al poco tiempo BRAULIO murió de la manera más extraña dentro de su propia casa.
Pasó el tiempo y la vida con mi madre cada vez era despreciable, así que no aguanté más y decidí irme a vivir a un convento de monjas, dónde la Madre Socorro me aceptó sin problema.
Así tenía contemplado empezar una nueva vida, y aunque no tenía vocación para ser monja, estaba completamente segura que me iba a convencer que era ese el lugar a donde yo pertenecía y creo que no me equivoqué.
El convento era muy viejo, desde la construcción, todo totalmente antiguo, la fachada principal tenía grabadas unas imágenes extrañas que no correspondían a un lugar religioso y eso me desconcertó un poco.
La madre socorro con un aspecto arrogante me informó las reglas del convento extremadamente estrictas, aunque para mí no había problema ya que de alguna manera estaba acostumbrada a recibir órdenes, aunque éstas eran demasiado severas, teniendo siempre en su lema la disciplina y obediencia.
Llegó mi primera noche en lo que sería mi nuevo hogar, una vez terminada la cena, nos dirigimos a las celdas correspondientes y la luz se apagaba completamente en todo el convento, por lo que en nuestras habitaciones solo podíamos utilizar una vela para alumbrarnos en el interior.
Era en realidad un lugar muy tenebroso que me daba mucho miedo; y es que por más que se suponía que era un lugar sagrado, sentía todo lo contrario, la vibra más extraña que jamás en mi vida hubiera sentido. Desde probar bocado de las comidas que me sabían totalmente amargas; al principio pensaba que estaba confundida, pero mientras pasaban los días era exactamente igual, el mismo sabor en el puré, el té, los guisados todo lo que era para comer; hasta las frutas de los huertos.
La oscuridad que envolvía y penetraba mis instintos no la podía soportar y el silencio profundo de las demás hermanas me angustiaba por completo ya que no cruzaban ni una sola palabra con absolutamente nadie y mucho menos conmigo
Aquel convento parecía más un lugar de monjas muertas en vida, sin expresiones, sin alegrías, sin nada; algo había ahí y no sé qué era. En realidad no me gustaba estar en ese lugar, pero ya no podía regresar a mi casa no tenía a dónde ir, por lo que no me quedó más remedio que aguantar aquello tan espeluznante.
Llegó un día domingo, horario dónde las hermanas con más categoría se reunían en un salón para orar, el cual nos estaba prohibido husmear por curiosidad. Se la pasaban de 3 de la mañana a 3 de la tarde sin salir a comer ni nada y algunos murmullos que se escuchaban decían que era una forma en que las monjas incrementaban su fe.
Ese día las vi salir exactamente a las 3 de la tarde, todas juntas se dirigieron a sus quehaceres correspondientes y ese día ninguna de ellas se sentó al comedor para comer. Yo me quedaba totalmente desconcertada, obvio tenía demasiada curiosidad y me quede en la comida pensativa; por lo que la madre socorro con una voz ronca me sorprendió cuando mi mente estaba perdida
__ ¿hermana, se encuentra usted bien?
__ siiii gragracias
__ la veo muy distraída hermana ¿acaso algo le preocupa?
__ Nooo, nnnada madre, estoy bien
Me apresuré a comer ya que la voz de la madre Socorro y su presencia ante mí me ponía demasiado nerviosa, además que no sé por qué su aliento de la madre tenía un olor fétido que me provocaba nauseas. Aun así terminé mi comida y salí al patio lo más rápido a tomar un poco de aire.
Llegó la noche, tocaron la campana para entrar a nuestra celda, los pasillos se tornaron demasiado fríos y el viento azotaba las ventanas por fuera. Me dispuse a entrar a mi habitación ya que tenía un poco de miedo. Cuando entré a mi cuarto, sentía una espesa oleada de calor y fue muy extraño ya que en los pasillos hacía mucho frio y adentro era todo lo contrario.
La hermana encargada de vigilar el cumplimiento de los horarios tocaba a mi puerta para que apagara la vela y me dispusiera a dormir. Seguí las indicaciones al pie de la letra ya que me sentía muy cansada y sin energías; sin embargo esa noche cerré mi puerta con llave y solo utilice mi ropa interior para dormir ya que no aguantaba ese calor y la ventana era imposible de abrir.
Comencé a quedarme dormida, y lo digo porque sentí que soñaba o estaba en mis sueños. De repente sentí una presencia en mi habitación pero no podía moverme ni mucho menos despertarme; de inmediato algo me tocó la pierna, era como si me la acariciaran completamente. Por el momento intenté moverme y despertar pero seguía ahí en mi sueño y no lograba ver nada, solo sentía algo tocando todo mi cuerpo.
Comencé a sentir placer de manera extraña donde al momento me causaba miedo, pero después sentía mucha relajación y más y más placer. Pronto estando dormida, la vista se me aclaró por completo; frente a mí había una silueta como de un hombre que no lograba apreciar completamente. Se acercó a mí y con sus manos tocó mis piernas e introdujo sus dedos en mi parte intima haciéndome estremecer de inmediato que me dejé llevar en el momento por aquel extraño placer en mis sueños.
Posó su pierna entre las mías, se colocó sobre mi propio cuerpo y claramente sentía un cuerpo varonil desnudo que recorría cada parte de mi cuerpo. Al fin lograba mover las manos y comencé a tocarlo de una manera sedienta y hambrienta. Mi cuerpo en esos momentos estaba al calor máximo que escurría mi sudor y liquido de mujer a chorros. No sé qué estaba pasándome, pero me gustaba, quería yo más y más, por lo que dejé salir mis gemidos y aquel hombre por fin logró penetrar totalmente mi ardiente cuerpo.
Fueron horas de placer total, sabía que era un sueño del cual no quería despertar; no me importaba absolutamente nada que seguir disfrutando el momento aunque fuera solo algo irreal, aunque lo que me hacía feliz era podía sentirlo sobre mi cuerpo esa pasión carnal por no sé quién como si fuera una realidad aunque sabía que no lo era.
De momento desperté y estaba completamente mojada y bañada en sudor, me observé alumbrando con una vela y ¡ohh! sorpresa, tenía un moretón junto a un lado del pezón muy notorio, y mi parte intima me ardía un poco. Fue en ese instante que me quedé muda, no podía creerlo que en realidad hubiera tenido sexo y no hubiera sido un sueño.
Antes de poder apagar la vela, la hermana Socorro me sorprendió en la puerta de mi habitación y al verme en ropa íntima, hizo una expresión de enojo que me paralizó todo el cuerpo
Continuara...................
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ME ENAMORÉ DE UN INCUBO
HorrorUna monja atormentada por el deseo y la pasión que le ha generado un espíritu de un incubo, termina enamorándose de él, al experimentar la pasión y el deseo a la hora de estar con él
