| PRÓLOGO |

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Miro fijamente el techo. Jamás una mancha de pintura me había parecido tan interesante, pero que más puedo hacer mientras espero que Sally salga del baño. Es tan jodido como ha ocurrido todo y como he acudido a mi novia para refugiarme de las consecuencias de mis actos. Más aún como hemos pasado las últimas 3 horas en su cama de un modo rudo y descontrolado, justo como me gusta.

Soy un tipo reservado, arisco y frío; irónicamente dichas cualidades, nótese el sarcasmo, atrajeron a Sally como una abeja a un panal. El cómo aún no lo sé. Ella es un año mayor que yo y pertenece a una de las familias más poderosas de Santa Monica California. Sus padres son unos estirados que se comportan como si fueran de la realeza mientras su hija única pasa las tardes follando como si no hubiera un mañana. No puedo quejarme. Es de mis mejores polvos y de los que más me han durado. Ella es una belleza rubia, profundos ojos azules y un cuerpo curvilíneo que me encanta, es perfeccionista pero no es tan pija como sus progenitores, ¿lo mejor de todo?, no hace preguntas.

Así que aquí estamos, justo en el momento en el que me debato a contarle los eventos ocurridos en las últimas 24 horas, finalmente sale del baño con nada más que un pequeño tanga negro. Comienza a caminar sensualmente hacia la cama mordiendo su labio inferior, eso me vuelve loco.

—¿Elliot?— ladea su cabeza, me observa y pienso en la excusa para marcharme pero ella se adelanta y se lanza a mis brazos. Se acurruca y oculta su cabeza en el hueco de mi cuello.

—¿Sabes que he estado pensando? Voy a decirle a papá que necesito tomarme un año sabático antes de atarme al negocio familiar— bufa provocándome cosquillas —. No puedo irme a la universidad sabiendo que tienes problemas— y es acá cuando lo tomo como mi señal para retirarme.

Empiezo a buscar mi ropa pero pronto me detiene, me giro para mirarla y me sorprende ver sus ojos abnegados en lágrimas.

—Habla conmigo, quiero ayud...

—No— alejó su mano con un movimiento brusco y al instante me arrepiento. Ha pasado mucha mierda pero ella no merece ese trato —, no es nada, esto es solo consecuencia de un movimiento que no anticipe. No te preocupes, no modifiques tus planes por mí.

—Es algo que he pensado en estas últimas semanas, no estoy lista para marcharme— estruja sus manos nerviosamente y me percato de que su usualmente perfecta manicura está descuidada, con marcas de mordidas. Cierra sus manos en puños tratando de ocultar lo que ya he visto —. Te quiero Elliot, me preocupo por ti y sé que no he sido la mejor novia pero necesito que seas consciente de lo importante que eres para mi, que soy capaz de esperarte y demostrarte todo lo que siento por ti.

Su discurso se ve interrumpido por un mar de lágrimas y me siento como un cabrón. La beso gentilmente, la tomo en brazos y dejo que se desahogue hipando y generando sonidos que normalmente no me afectan, mas ahora, trago el nudo en mi garganta. La llevo a la cama y le permito abrazarme, permanecemos en esa posición un buen rato hasta que finalmente su respiración se ralentiza y sé que se ha quedado dormida. Con su último discurso me ha quedado claro lo que tengo que hacer. Lentamente la separo de mi emprendiendo la búsqueda de mi ropa que está desperdigada en el suelo de la habitación. Una vez vestido me acerco a ella, la cubro con una manta y me despido de ella con un beso en la frente.

—Cuídate Sally— susurró en su oído izquierdo. Se remueve un poco y lo tomo como mi señal para marcharme de su vida y de California.

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⏰ Last updated: Oct 01, 2019 ⏰

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SerendipiaWhere stories live. Discover now