Juguemos en el bosque

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Había una vez, un grupo de niños de 10 años que solían juntarse a jugar en el bosque. Ellos eran Santiago, Tomás, Román y Nicolás.
Los cuatro se juntaban en la casa de Nicolás para luego ir hacia el bosque que quedaba a unas pocas cuadras de su casa...
Cuando llegaban siempre había gente teniendo un picnic. Pero hubo un día que estaba nublado con probabilidad de lluvia, según lo anunciaban en las noticias. Pero eso no los detenía, pues esta vez, querían jugar a "juguemos en el bosque". Donde uno de los amigos era el lobo y los otros debían cantar la canción hasta que él, esté listo.
Esa tarde, cometieron un error. Los cuatro se encontraban en los límites de dónde se podía pasar la tarde en el bosque.

- ¿Nicolás quieres ser el lobo? - Preguntó Román.

+ Esta bien, me esconderé detrás de un árbol. - Contestó Nico.

- Los demás vengan conmigo y hagamos un mini círculo. - Dijo Tomás.

Los niños se tomaron las manos y empezaron a jugar...

- Juguemos en el bosque mientras el lobo no está. ¿El lobo está o no está?-Cantaban los 3.

+ Noo, me estoy poniendo la ropa. - Gritó Nicolás.

- De nuevo, juguemos en el bosque mientras el lobo no está. ¿El lobo está o no está?- Volvieron a cantar.

+ Nooo... Me estoy poniendo las zapatillas. - Gritó nuevamente Nico...

Un leve viento se dirigía a lo profundo del bosque...
No había nadie en el parque, el cielo estaba nublado y los guardias tampoco se encontraban...

- Chicos, cuando Nicolás salga vamos a escondernos más adentro en el bosque. - Susurró Santiago.

+ ¡Que están secreteando chicos! - Gritó Nico a lo lejos.

- ¡Nada! Juguemos en el bosque mientras el lobo no está. ¿El lobo está o no está?- Cantaron una vez más.

+ ¡Sí, el lobo ya sale a cazar!- Gritó y fingió un rugido...

- ¡Vamos chicos corran hacia adentro! - Gritó Santiago...

Los niños tomaron caminos diferentes, se adentraron a lo profundo del bosque ignorando las advertencias. La noche poco a poco se acercaba y Nicolás no podía encontrar a sus compañeros. En la profundidad del bosque había un silencio que daba miedo.
Tomás tomó un camino en línea recta, un lugar del bosque donde los árboles eran enormes. Caminaba sin rumbo esperando encontrar a sus amigos...

- ¡Chicos! Se hace de noche. ¿Dónde están? - Dijo él.

+ Juguemos en el bosque mientras el lobo no está...

- ¿Santiago, Román son ustedes? - Gritó...

El chico se acercaba por donde provenía la canción, sin saber que el que cantaba no eran sus amigos.

- ¿El lobo está o no está? - Continúo la canción Tomás.

+ ¡Sí! - Gritó alguien...

Se escuchó como alguien corría y se dirigía hacia él. Al verlo se quedó paralizado, el que estaba cantando llevaba un garfio en su mano izquierda, un machete en su mano derecha. Vestía ropa de cuero de animales y estaba todo sucio...

+ ¿Amigo te gustaría jugar al lobo? - Dijo amablemente ese sujeto...

-... - No contestó, estaba en shock.

+ Ya veo, de igual manera eres mi presa... Pequeña ovejita. - Susurró, levantó el garfio y lo chupó.

El chico paralizado no se pudo mover, ni siquiera gritó. En el bosque solo retumbaba los sonidos de cómo él, cortaba a su presa. Lo agarró y le clavó el garfio en la boca y lo levantó hacia arriba. El niño murió al instante...
Con su machete bien afilado empezó a cortarle los brazos y piernas...
Había un charco de sangre. Santiago escuchó los ruidos producidos cuando mataron a Tomás y se dirigió hacia allí...

+ Juguemos en el bosque mientras el lobo no está. ¿El lobo está o no está? - Dijo el lobo...

- Tomás ya se hace tarde debemos irnos. Deja de cantar esa canción el juego ya terminó. - Dijo Santi.

Caminaba hasta que encontró un charco de sangre que se esparcía hasta el árbol, cuando miró hacia arriba había una cruz y una estaca clavada en la cabeza de Tomás...

- ¡Pero qué demonios! - Gritó asustado por lo que había visto...

Los pasos y la canción se escuchaban cada vez más cerca...

+ Juguemos en el bosque mientras los guardias no están...

El lobo cazó a sus presas una por una y las descuartizo... Ninguno de los chicos se salvó, y en lo profundo del bosque se escuchaban los gritos...

  Al día siguiente cuando llegaron los guardias que protegían que nadie entre al bosque, se toparon con que cada cartel tenía escrito: "Juguemos en el bosque mientras el lobo no está" y arriba de ellas, las cabezas de los niños completamente ensangrentados.
  Unas manchas de sangre llevaban a lo profundo del bosque, donde se encontraba un pequeño río. Allí estaban los restos de aquellos niños, que en la noche se ponen a cantar y tratan de huir del lobo.

Desde ese incidente, la gente que solía ir a relajarse en ese bosque tan pacífico, dejo de visitarlo debido a los grandes rumores de que el lobo acechaba el territorio invitando a jugar a los niños...

Ahora sí... ¿Quieres jugar en el bosque mientras el lobo no está?

Vida MacabraWhere stories live. Discover now