- ¿Está hecho de queso?- preguntó, voz infantil y ojillos de noche, ambos encendidos de duda.
- No - contestó ella, suave y segura - no es de queso - atrajo más a su cuerpo al pequeño de pelo rizo y cara redonda, que aquella noche había cumplido los seis años.
- Pero . . . es blanco - su pequeña queja, teñida de incomprensión infantil.
- No todo lo blanco es queso - la mujer tomó la colcha blanca y con ella arropó al pequeño en sus brazos pero pero es redondo dijo sin apartar los redondos ojos de rizas pestañas de lo que él había nombrado como "El pedazo de queso que a alguien se le olvidó en el cielo".
- Sí, es redondo - la cabeza sin cabello se promovió un poco en la almohada, y la mujer vió desde ahí, a través de la gran ventana, al único foco blanco que brillaba en la noche lampiña de estrellas - pero no todo lo redondo es queso - la voz ronca, los párpados pesados, el niño en sus brazos aún no quería dormir.
- Pero . . . si no es un queso. . . y tampoco está hecho de queso. . . ¿qué es y de qué está hecho? - y el niño no dormiría hasta que sus grandes dudas fueran aclaradas, porque a pesar de que ya le habían explicado la naturaleza del satélite, el niño se negaba a creer que algo tan hermoso no estuviera hecho de queso, delicioso queso.
- . . . Esa es la luna. . . - la mujerse obligó a abrir los ojos.
- Mmmm - el niño parecía inconforme con el nombre, la mujer sonrío, una sonrisa de labios resecos y tan pálidos como la misma Luna - Entonces . . . la . . . luna - dijo, aún inconforme con el nombre que le habían repetido tantas veces - ¿de qué está hecha? - preguntó.
La mujer pensó un momento, maestro, familiares, otros niños, incluso su padre, le habían dicho al niño que la luna, era la luna, un satélite natural en el espacio, que la luna estaba hecha de tierra. Pero, ¿por qué romper la belleza de la infancia?, ¿ por qué no preservarla un poco más?.
- De sueños - la voz ronca acompañada del bip del monitor cardíaco - . . . la luna está hecha de sueños . . . de los sueños de todos. . . - el niño quitó los ojitos de noche del astro y la miró, entre feliz e interrogante.
- ¿De mi sueños también? - los ojos brillando, aceptando lentamente que quizás había algo mejor que el queso.
- . . . Si . . . - la afirmación fue solo un susurro ahogado, como espantando el sopor y el cansancio.
- Y . . . ¿de los tuyos? - en niño continuó mirándola.
- . . . Si . . . - pero el sueño llegaba con insistencia y los ojos le pensaba - . . .pero no le digas a nadie . . . será nuestro secreto. . . - el niño asintió.
- Mami - sintió al niño girarse en sus brazos, los ojillos volvieron al cielo- algún día probaré si la luna está hecha de sueños o de queso - la calidad y pequeña espalda era su ancla al mundo.
- . . . De acuerdo. . .
- Mami - no hubo respuesta- ¿mami? - de fondo solo se escuchaba el antes constante bip, detenerse, ser un solo sonido - ¿ya te dormiste mami?.
Nunca más pudo volver a discutir con su madre si la luna era queso o de sueños.
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Veía la tierra, tan azul, tan blanca, el sonido de su respiración dentro del casco no le quitaba la belleza al árido paisaje, buscó en su bolsillo derecho quitando el velcro, la arrugada foto que lo compañó al fin vio la luz.
- Tenías razón mamá, esta hecha de sueños - dijo con una gran sonrisa aunque todo lo que se veía era tierra blanca, tierra blanca y cráteres redondos, como los hoyos de un queso.
