Hubo en un tiempo no muy lejano, un chico de 19 años, cuyo nombre era Alejandro, y que como todo chico de esa edad, odiaba ordenar su cuarto, y cada vez que sus padres le decían que lo hiciera, iba, pero se entretenía con cada cosa que iba encontrando al ordenar, y para que sus padres no lo regañaran, metía todo debajo de su cama, una vez metió hasta pedazos de sándwich de jamón que le habían quedado de la escuela. Así sucedía cada vez.
Alejandro era un chico muy juguetón y cariñoso, tenía 3 hermanitos menores, Karina, de 6 años, Naresh, de 3 y Danaé, de 1 año, amaba jugar con ellos, a veces jugaba tanto que terminaba muy cansado, al borde del desmayo, pero feliz de haber compartido ese tiempo con sus hermanitos.
Cierto día estaba en su cama escuchando música y le pareció oír voces, pero no le tomo importancia, pensó que era un efecto de la música que escuchaba. Ese mismo día salió a pasear un rato y al regresar jugó largo rato con sus hermanos, al terminar ya era de noche así que decidió irse a dormir.
Después de algunas horas despertó al oír nuevamente voces que provenían de un lugar no muy lejano a su cuarto, no entendía lo que decían pero estaba seguro de que eran personas, Pero en la habitación solo estaba el, así que volvió a dormir.
Los días siguientes, continuo escuchando ruidos, cada vez eran diferentes, hasta pensó que podían ser ratones, por lo que colocó algunas ratoneras con un poco de queso en el interior, al despertar vio que las ratoneras seguían vacías pero no tenían ya el trozo de queso que había dejado a la noche, así que buscó una solución más rápida, y la colocó en la noche antes de dormir.
Al despertar revisó y no dio resultado, así probo distintos métodos durante toda la semana, hasta que se hartó y pensó dejar de hacerlo, por el momento.
Semanas más tarde seguía escuchando ruidos unos ruidos muy peculiares, parecidos a los propios de cortar árboles.
Y se dijo a sí mismo:
—Esto ya es demasiado, debo ponerles un alto, no pueden talar árboles a media noche. ¿Talar árboles?— Si en efecto eso había dicho, pensó que no era lógico y hasta creyó estar enloqueciendo o tener un sueño recurrente todas las noches pero no sabía lo que sucedería al día siguiente.
KAMU SEDANG MEMBACA
Un Mundo Bajo La Cama
FantasiMagia, aventuras, un villano, y nuestro héroe Alejandro, descubre éste misterio lleno de magia y fantasía.
