Arribaba el invierno en esta pequeña ciudad, el viento rugía de una manera peculiar, no era desenfrenado ni estrepitoso, más bien era un soplo sin vida como si de un suspiro de cansancio se tratase, pese a eso el frio era comparable a Jötunheim y por ello no me separaba del cálido baile que realizaba el fuego de la hoguera.
Me saca de mis pensamientos un toque en mi hombro izquierdo, giro mi cabeza para ver que o quien era el provocante de esta intromisión.
- señorita, acaso no siente temor - en su voz aunque quería ocultarlo se notaba un poco de sorpresa, más su cara permanecía estoica.
- ¿debería? - respondí como si fuera lo más normal del mundo no tener miedo.
- las llamas podrían devorarte en cualquier momento si quisieran - esto lo decía porque estaba muy cerca de la hoguera y el viento era música para la danza del fuego que cada vez se hacía más brusca en sus movimientos.
- si quisiera hacerlo ya lo habría hecho sr. Ben – humedecí mis labios y proseguí. – Qué le parece el fuego Sr. Ben – pregunte con la mirada clavada en el exótico baile.
- dolor, caos, destrucción – respondió casi de inmediato con completa seguridad en cada una de sus palabras.
- le pregunte qué le parece, no que provoca, en el mundo hay muchas cosas que aparentan un comportamiento y realizan otro, por ejemplo, nuestro muy alegre y danzante amigo – señale el fuego en la hoguera.
- se ve tan alegre y colorido que si no fuera por el hecho que lo hace, nadie pensaría que fuera capaz de hacernos daño. – di media vuelta y lo mire de frente. – Pero lo hace – no aparte la mirada ni un momento y note como se empezaba a incomodar.
- que insinúas Maya – trataba de hacerme frene de alguna forma pero ya se había roto, su cara se tornaba humedecida por el sudor y sus ojos buscaban un camino que no fuesen los míos.
- usted sabe que lo vi, no tengo nada que insinuar, la pregunta es que tiene que esconder usted – sentía como se quedaba sin opciones y quiso irse de allí con temor a lo que podría decir.
Note sus intenciones de irse y solo broto de mi un nombre, uno que él conocía muy bien – martí – y con esa simple palabra había frenado su andar y apretado los puños.
Hay algo muy popular en la sociedad “El autor de un crimen suele regresar a la escena del hecho”, esto para asegurarse de que no hay huellas que lo delaten, a veces también vuelve para asegurarse de que su crimen o delito tuvo las consecuencias que él quería. Pero ¿siempre era hací?, ¿no podría el perpetrador del crimen sentirse culpable con esté y volver en repetidas ocasiones al lugar de esté por la culpa? Eso sería muy cobarde, porque si lo que de verdad quisiera es expiarse de sus crímenes se entregaría a la policía, pero en esta sociedad hay muchas personas hací.
El viento cambio de un momento a otro y apago la hoguera como si de un cerillo se tratase, el sr ben voltio a verme y con una mirada furiosa musitó entre dientes – no digas su nombre –su cuerpo fue hacia mí con un paso de pantera acechando a su presa y cuando estuvo justo en frente de mí se prepuso a hablar – si le dices a la… - lo interrumpí con una risita inocente.
- no le diré nada a la policía, estoy aquí para darle mis felicitaciones – su cara espeto confusión y se sentía sumido en una ciclón de agua. – veo que todavía no lo comprende, me gusto el cómo corto, motilo, desmembró y quebró cada parte de su cuerpo, me gusto su mirada de dolor y sufrimiento cada vez que rogaba porque de detuviera y aun sabiendo que no tenía salvación seguía rogando y suplicando puesto que ya no podía razonar, estaba sumido en desesperación y agonía – esboce una hermosa sonrisa – gracias –.
El sr.Ben estaba confundido, sabía que lo que le había hecho a ese hombre era imperdonable desde el punto de vista de la sociedad y esos actos lo atormentaban siempre, pero porque una joven tan solo 19 años le daba las gracias por tal atrocidad. Está bien que se sienta más tranquila al saber que un violador de menores estaba muerto, pero el alagar su deseo desenfrenado de venganza que cobro vida al provocarle en propia piel lo que le había hecho a varias chicas entre esas su sobrina, eso no está bien.
- que pasa acaso no se siente bien por lo que hizo – le grite y el callo al suelo sosteniendo si cabeza.
El sr.Ben despertó de otra de sus cortas siestas y tal vez esta vez lo hará, tal vez lo que te he contado no era del todo cierto, tal vez el joven tenía una relación con su sobrina, tal vez el Sr.Ben veía a su sobrina de otra manera, tal vez su Sobrina se suicidó al ver a si amado ser desmembrado, tal vez... – se escucha el sonido de un disparo.
- ho! Ya lo hizo- sostenía una risa tierna que aumenta con el líquido rojizo que brotaba de la cien del Sr.ben.
Fin.
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Recuento
Short StoryUna historia corta que se debe interpretar, solo siente o escucha.
