Te apuesto...

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Estaba en una plaza cerca de mi instituto con unos amigos cuando surgió el tema que menos quería.

-Recuerdan el hotel que supuestamente está embrujado?- preguntó Becca, la chica de baja estatura, piel bronceada y cabello marrón por los hombros que estaba parada junto a mi.

-No, no se que es eso- dije y me aleje, yendo hacía la pista.

-Matías, no puede ser que no te guste eso, quién era el que estaba proponiendo ver un a película de terror la semana pasada?- era verdad- aparte dicen que todos salen. Puede que medio muertos, pero salen- dijo a modo de broma- aparte de cada piso puedes llevarte un recuerdo, pero solo se puede entrar de a una persona- Lucy, mi otra amiga, era más baja que Becca y con el cabello castaño y largo. Ella estaba parada a mi izquierda.

Ella seguía contando mientras todos íbamos caminando hacia la pista donde estaba Robin. Él por otro lado era de cabello negro, alto y ojos azules, prácticamente era el hijo de Blanca nieves pero con una bicicleta.

-Hola chicos, de qué hablan?- dijo Robin, ya que nos vio discutir por ese hotel.

-¡Del hotel!- dijeron Lucy y Becca a la vez, yo solo rodee los ojos ignorándolas.

-Al que Matías no quiere entrar?- ellas asintieron. Yo saque mi celular y me puse a jugar con el, todos siguieron hablando de diversas cosas y yo no les prestaba atención, hasta que me llamaron- ¡Matías!

-Que? No hacía falta gritar- le dije irritado

-Quieres hacer una apuesta?- ese era mi punto débil, todos mis amigos saben que me encanta apostar en estupideces y es ahí donde está mi error.

-¡Claro que si! te apuesto lo que quieras a que no puedes hacer el truco que intentaste hacer el otro día- el truco consistía en que diera una triple vuelta en el aire, con él en la bici y llegar al piso sin caerse, él lo lleva intentando semanas pero no lograba que le salga bien.

-Seguro?- el me miro sonriendo, yo asentí y sonreí aun mas, sabiendo que él no podría, pero no dijo nada, se subió a la bicicleta y empezó a andar, llegó al centro de la pista tomando vuelo, fue de izquierda a derecha y viceversa. Hasta que lo hizo, con gran velocidad subió por los aires, dio 3 vueltas y cayó intacto.

-No.puede.ser- no me entraba en la cabeza cómo es que pudo hacerlo, la semana pasada no podía.

-Cierra la boca que te entran moscas- dijo con la voz agitada por la adrenalina, parándose al lado mio- si hubieses estado prestando atención a la conversación y me hubieses escuchado capaz te enteras que estuve practicando durante toda la semana para poder hacerlo a la perfección, así que gané- lo odié en ese preciso momento.

-Lo sé, que quieres a cambio?- lo irritante que se me estaba haciendo todo en este momento era sorprendente.

-Quiero que entres al hotel y me traigas algo de cada piso- dijo triunfante.

-Ni lo sueñes- me crucé de brazos y le di la espalda.

-No vas a cumplir con la apuesta? Tu me dijiste que podía ser lo que yo quiera- demonios era verdad, di un suspiro bastante largo y lo volví a mirar.

-Si no me queda de otra, lo tendré que hacer- a todo esto Becca y Lucy me miraban con burla.

-Bien, mañana entras- dijo con autosuficiencia, yo no podía recriminar ya que él ganó la apuesta.

-Bien, me iré a mi casa a prepararme física y mentalmente- empecé a caminar en dirección a la parada de autobuses.

-Que dramático- dijo Lucy.

-Ahora te dignas a hablar?

-Qué querías que dijera? tu apostaste y Rob lo hizo- tenía razón.

-Como decía me iré a mi casa.

Es que quien me manda a mi apostar sabiendo que eso me dirían, ahora tengo que entrar en ese hotel, supuestamente embrujado y además tengo que traer algo de cada piso. El autobús pasó rápido y me puse a pensar en que tan grandes serían las cosas y si tengo que llevar una mochila o que. Al final llegué a mi casa y agarré una mochila de campamento, le puse algunas cosas por si me da hambre en ese mugroso hotel y otras por si las dudas como un encendedor y un botiquín de primeros auxilios y de paso le conté a mi madre que iba a entrar al hotel ese, ella me miró sorprendida, puesto que hace días le había dicho que nunca lo iba a hacer, pero no se opuso, así dimos por terminada la conversación y me fui a mi cuarto. A la mañana siguiente me desperté por el frío y por que estaba incómodo, me había quedado dormido sin taparme o cambiarme de ropa y sobre todo sin haber comido, mire la hora en mi celular, eran las 7 de la mañana.

-Solo a mi se me da por despertarme un sábado a las 7 de la mañana...- le mandé un mensaje a Robin para ver a que hora quedamos en el hotel y él me respondió enseguida.

"A las 8" fue lo único que puso, también le pregunté que hacía despierto a esta hora, "no dormí" fue su última respuesta. Le dejé una nota a mi madre diciendo que no sabía a qué hora volvía. Me fui caminando tranquilo en dirección al hotel, el cual por cierto no sabía el nombre, mientras caminaba iba pensando en el porque le tenía miedo, pero no recordaba el por que y ahora que lo veía era un hotel del cual solo conocía los rumores, mis miedos sobre este hotel estaban basados en rumores absurdos y sin sentido. Me faltaba poco para llegar y ya podía ver a Robin en su bicicleta, él me vio y comenzó a andar hacía mi.

-Mírate. ¡Aquí estás! Pensé que no ibas a venir.

-Te dije que lo haría, así que aquí estoy, aparte mientras más rápido lo haga mejor.

-En serio le tienes miedo?- preguntó mirándome culpable- es solo un hotel y por lo que me contaron no pasa nada, si hay partes en las que te morirás de miedo pero no es nada que te pueda hacer daño.

-Lo sé, no tienes que recordarme lo obvio- suspire. 

Comencé a caminar hasta la puerta las cuales eran como las de los supermercados, esas que se abren para los costados con sensores, pero estas eran polarizadas, me quedé parado frente a las puertas y mire para atrás donde se encontraba Robin quien movía las manos animándome a entrar, pase mi mano por mi castaño cabello y suspiré.

Entré.

Las puertas se cerraron apenas las pase, a decir verdad el lugar era bastante insalubre, pero podía distinguirse que era un lobby. A mi derecha había un mostrador, a la izquierda había una puerta que asumo que conducía a las escaleras de servicio y justo frente a la puerta como a 5 metros de distancia estaba el ascensor, fui al mostrador en el que había muchos papeles, cuando me acerque vi que eran folletos que decía los nombres de cada piso y te daba una mini presentación del lugar. Agarre dos, uno lo guarde en la mochila y el otro lo deje en mi mano. Entre en el ascensor el primer piso era "Fantasmas" según lo que dice el papel en ese piso puede haber tanto buenos, como malos, así que hay que tener cuidado.

El HotelWhere stories live. Discover now