NOTA: Dado a que ese sueño fue de antier no puedo recordar con tanta claridad como lo hice ayer al despertar.
Con los ojos entrecerrados, aún siendo capaz de apreciar el panorama; confetti, color y piñatas son los elementos que coronan aquel lugar. Sin siquiera tener certeza dónde estamos, es extraño el como recordar perfectamente aquel viaje.
El detalle está en la manera en la que llegamos; no podría afirmar con certeza la llegada de los demás. La mía fue volando en una especie de carpa (haciendo alusión a Aladdin).
Dado a que no sabía manejarla muy bien, era inevitable el chocar con los puestos, los encargados de la tienda se encuentran enfurecidos.
Después nos dirigimos hacia un pasadizo extraño, con matices un tanto oscuras y moradas, dando una sensación de frío y temor.
¡Llegamos! Eso fue lo que pensé emocionada, sin saber lo que sucedería más tarde. Nos encontrábamos en un hospital, demasiado frío e incómodo el ambiente, dado a que mis recuerdos en el hospital no eran del todo felices, pero eso no le quita la calidez que presentaron las enfermeras conmigo.
Después nos encontramos en donde parece ser el cuarto de enfermería, o, cuarto donde estaban los internos, que por cierto ¡No estaban!
Eso me hizo sentir aún más incómoda. Recorriendo los pasillos del lugar, de lo que más captó mi atención fue que la única división en ese piso, sólo era la barra de recepción de la enfermeras; sin duda era un lugar demasiado frío y oscuro.
Después llega una enfermera/ asistente, me da la hoja con las indicaciones; una autopsia a una mujer posiblemente en sus 40's.
Me preparo para eso, más que nada psicológicamente, aunque no sentía miedo y nervios de hacer eso. Después, recuerdo que no traía ropa:v
En eso llega mi madre y me da una blusa cuello de tortuga, rayas verdes con amarillo, me visto y me preparo.
Llega la hora más esperada, comenzaba tomando unas pinzas, bisturí, desinfectante
¡Ser novata no significa que no desinfecte!
Comienzo en el pecho, tenía un seno dañado, parecía que tenía cierto tejido que no encajaba. Después me dirijo hacia los brazos, busco la vena yugular, en el momento que hago la incisión me doy cuenta que, ¡CABLES, TENIA CABLES EN VEZ DE VENAS! Eso me sacó de quicio buen rato; aquel cableado probablemente corriente eléctrica, verde con rojo. Fue algo cómico a la vez pues me recordó a la clase de Mecatrónica.
Nota: los cables se separaban como la manera en la que se separa una tira de queso.
Después, llegué a la conclusión que su muerte fue a causa de cáncer de mama, tapé el cuerpo, terminé mi reporte y me fui.
Pero, algo no me dejaba irme, sentí detrás de mi una sombra, una silueta impresionante pero a la vez tétrica, que no me dejaba en paz.
Parecía un dementor, pero aún más terrorífico, a donde yo iba, él iba. Después llegue a la conclusión que era simplemente mis miedos, temores e inseguridades canalizados y representados físicamente.
Tomé el bisturí, y lo clavé en el pecho. Prácticamente lo atravesó, aunque fue un tsto extraña la manera en la la desaparecía, se esfumó y no regresó jamás.
En eso, suena la alarma. Fin
