Ana miraba fijamente el techo de su habitación. Su cabeza descansaba en la almohada que su hermana le había regalado por su vigésimo tercero cumpleaños. Le encantaba la funda de seda rosada que envolvía el acolchado regalo, era tan suave y bonita... rozarla le permitía viajar por todo el mundo, atravesando el cielo. Volar por todos aquellos rincones a los que siempre había deseado ir, mientras sus párpados se fundían en un relajante beso, nublando su mirada. Algunos mechones de pelo decolorado le acariciaban la cara, a pesar de no ser muy suaves por todas las veces que habían sido pintados. Era un día tormentoso, por la noche. Sus favoritos. Quizás porque la lluvia limpia, y con ella arrastra la suciedad del ambiente, dejando un entorno húmedo, un ambiente fresco y nuevo.
Llevaba su cálido pijama de lana Alpaca, siempre que se lo ponía le entraba sueño. Se sentía arropada, como una mariposa antes de salir del capullo, y eso era ella. Una mariposa no del todo desarrollada, que no había podido ver la verídica luz del sol todavía, que permanecía en su hogar con la humilde certeza de que algún día quebrantaría las barreras que la retienen, abriría sus coloridas alas y volaría, lejos.
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Espero que os haya gustado el primer capítulo de el nudo 🌻
Dentro de poco habrá más +
Adiós ♥️
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El nudo
RandomAna se encontraba caminando por las viejas calles de su pueblo. En su mano descansaban las asas de la bolsa en la que llevaba la compra. Escuchó desde lejos unos pasos golpeando el suelo de manera alterada. Los pasos comenzaron a acercarse rápidamen...
