Hasta ahora no había sentido tal vacío. El querer a alguien puede hacerte sentir muy bien, pero es doloroso, como una espina que se mueve sobre tu piel y suavemente, atraviesa tu carne.
Una parte de mí se ha ido, eso siento, una pieza importante del rompecabezas de mi ser, ha desaparecido.
Me entregó su corazón y pude ver la belleza de su alma, pero entre lágrimas y sufrimiento, tuve que destrozarlo en pedazos dado lo lejos que vivimos. Lo único que podía hacer era enfrentarla a la cruda realidad y ahora solo deseo su felicidad.
Nunca la olvidaré.
Sonará a palabras que se lleva el viento, pero lo que diré, de verdad lo siento...
No hay nadie como ella.
