Prólogo- Mary Wilson

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Mary Wilson, única hija del exitoso científico George Wilson, y madre de tres hermosos hijos, había conocido lo que es el dolor a temprana edad cuando a los veinte años quedó embarazada por primera vez. Estaba feliz, muy feliz de haber concebido a un niño, pero una parte oscura y realista de ella quería abortar; nunca fue por ella aquel deseo egoísta, sino, por su hijo.

Su esposo, era un mestizo. Como toda mujer enamorada, quizo huir de su familia que aborrecia los génes de los lobos, por más mezclados con humanos que sean, pero su padre no le permitió llegar muy lejos. Aquel hombre, fue la causa de su sufrimiento en primer lugar, por que nunca olvidó el día en el que le dijo que su hijo sería humano y no habría rasto de la raza de un lobo en él.

Al día siguiente de aquello, despertó amarrada en una camilla, con jeringas y cables conectados por doquier..., luego, de la nada, un dolor desgarrador en su vidente, para minutos después, perder de nuevo la conciencia.

Su hijo, nació humano. Ella sintió asco y no lo pudo cargar en su primera semana, pero amaba tanto a su niño que lo aceptó tal y como era luego de reflexionar días y noches enteras: el niño no tenía la culpa de nada. Lo que sí le causó ganas de vomitar, fue la expresión de su padre, satisfecha y victoriosa, como si haber manipulado genéricamente a su nieto e hija, no hubiera sido la gran cosa.

Para su siguiente embarazo, todo fue con mayor calma. Su padre estaba confiado de haber fortalecido los génes humanos de su hija hasta ser dominantes, pero se equivocó por primera vez. El segundo niño, nació siendo Omega además, claro, de mestizo.

Mary decidió no embarazarse de nuevo, pero su padre fue más inteligente y dio con lo que más le dolía por aquel entonces : su matrimonio. Amenazó con desaparecer a su esposo de la faz de la tierra si es que se negaba, que necesitaba otro nieto humano o se volvería loco. No tuvo más opción.

Durante nueves meses, todo fue horrible para ella. Su única visión, era una pared blanca, que veía únicamente por cinco minutos antes de caer inconsciente de nuevo. Aquel fue el infierno máximo y nunca se pudo recuperar de aquel trauma.

Todo iba bien, la manipulación genética ya estaba completa y sólo faltaba el nacimiento del nuevo hijo de Mary. Pero algo muy pequeño salió mal y nadie se dio cuenta hasta que el doctor soltó un grito de horror al ver al nuevo niño. Aquel niño, no era humano, mucho menos mestizo..., era un lobo.

George Wilson había hecho realidad su peor pesadilla: había creado genéticamente a un lobo puro. Todo rasto de gen humano, lo había eliminado de aquel pequeño ser.

Mary, entre sus delirios, decidió llamar a aquel pequeño niño Louis, nombre que encontraba hermoso. Así mismo, cada que tenía a su hijo en brazos, un llanto desgarrador salía de ella, al mismo tiempo que pedía disculpas una y otra vez por el destino que le había dado a nada más de nacer. Tantos fueron sus ataques, que Louis paso lejos sus dos primeros meses de vida, lejos de su madre.

George le dejó la educación al padre, que no sabía ni que hacer ni que decir. Si hacía algo mal o cuestionaba al George, lo más probable es que esté mismo lo mande a la cárcel y nunca más vea a su pequeña y destruida familia. Su único motivo de seguir allí, eran sus hijos.

Louis creció a base de golpes y abusos por parte de su abuelo, con un control absoluto sobre sus génes de lobo gracias a su padre y la indiferencia de los demás integrantes de su familia, a excepción de sus hermanos que lo adoraban a más no poder pero que poco podían hacer.

Tal vez, Liam, el mayor, tenía mayor voto y voz en aquella casa que cualquiera que no fuera George, pero siempre andaba vigilado y amenazado por su abuelo, que ante la mínima muestra de afecto por los génes lobos de sus hermanos, lo dejaba, a lo mucho, sin comer durante una semana. A Liam nadie lo tocaba, pero había un límite.

Mary, a veces intentaba salir en la defensa de su menor hijo, pero su padre siempre le hacía creer que todos aquello moretones y aquellos llantos eran sólo delirios de su mente destruida. Ella se lo empezó a creer y así, él le prometido que no tocaba a ninguno de sus nietos por más asco que le tenía a los dos últimos.

Claramente, era una mentira.

Y así, la familia Wilson, vivió aproximadamente los últimos 21 años. Ya que, de alguna manera, esconder a un lobo puro no es tan fácil como la familia lo imaginó.

"Harry, por favor, vete —suplicó el Alpha rozando sus labios con los del Omega asustado —. Corre. Yo estaré bien, te lo prometo.

—Dijiste que no me abandonarías — sollozo ocultando su rostro en el pecho del otro, aspirando su aroma por quizá última vez.

Los ojos de ambos lobos se inundaron en lágrimas, con el corazón partido y las esperanzas perdidas. Sus manos entralazadas, fueron separadas forzosamente por la vida misma.

Todo esto los estaba matando.

— Pronto me iré a encontrar contigo...lo juro.

Por primera vez, Louis cedió y asintió sin hacer berrinche. Los dos se miraron y sonrieron como si en verdad se creyeran esa mentira. 

Y así, se despidieron con la borrosa promesa de volver a encontrarse. Poco a poco, la nieve que caía, hizo que ya no se pudieran ver. Ahí, algo se rompió"

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Nota: En este mundo existe lo que se llama "Alteración genética de raza", que como ya habrán intuido, se trata de un proceso que elimina o fortalece los genes del feto en desarrollo.

Este proceso es sumamente peligroso y no es 100% seguro. Además, se debe contar con la autorización de la persona gestante bajo un contrato, ya que sin este se consideraría tortura y deligencia por parte de la pareja y científico que este llevando a cabo el proceso, después de todo es muy doloroso y la persona solo está consciente breves lapsos de tiempo durante los meses de la intervención.

Este proceso puede llevar a la locura o a la muerte, la que venga primero. También existe la posibilidad de salir ileso y con solo un pequeño trauma.

Según el gobierno, sólo se está permitido hacer una intervención de esta magnitud solo una vez durante toda una vida. Aún así, si el científico y la gestante están de acuerdo en todo, se puede proceder a realizarlo poe segunda vez.

Solo científicos humanos están capacitados y están en su libre derecho de decidir a que raza van a atender.

Finalmente, existe una ley que permite a los mestizos convivir con los humanos en su totalidad pero bajo una orden de conducta condicional. Ante cualquier imprevisto, la razón la llevará el humano y el mestizo será juzgado incluso con la pena de muerte. Los otros gobiernos, no pueden intervenir.

Gracias y sigan leyendo :)

Whimsy  |Larry|Where stories live. Discover now