Delirios de soledad III: Sólo quise amarte, pero no te encontré.

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No eres tú, ni la que baja conmigo en el ascensor, ni la que creo que me mira en el bus pero está mirando por la ventana, ni tu amiga, ni la que siente pena porque no encuentras a alguien que te quiere pero ella sí que lo encontró. Ni la que te pide un boli, ni la cajera, ni esa chica que rara vez ves por la calle y te saluda. Ni tú, que estás leyendo esto por aburrimiento o simplemente porque guardas un mínima pizca de esperanza que cada día que pasa pierdes.

La batalla es dura, el tiempo corre menos cuando quieres que lo haga. Cuando ves a esa chica que te gusta caminando de la mano de un chico, cuando piensas en escribirle un mensaje con cualquier excusa para iniciar una conversación... Y no te contesta, no te lee...

Tampoco serás tú, que hablas con otro pero no a mí. Solo quería... Hablar.

Ni tú, que piensas que no me he fijado en tí o que no vaya a hacerlo.

Ni tú, la que cierro los ojos y apareces a mi lado diciéndome que me quieres. Abrazándome en la cama, diciendo que soy lo mejor que ha llegado a tu vida.

Pero no hay nada, un vacío frío y triste. Como yo, cuando os veo siendo felices, sonriendo, juntando labio con labio.

Ni tú, tampoco serás tú, que hace un año hablábamos casi a diario, mandándonos fotos... Y ya, nada. No hay interés, esas respuestas forzadas...

Y yo, que no sé cómo seguir.

El frío abraza, la tristeza se acurruca en tí. El sueño es la nueva borrachera, donde quieres olvidar todo pero sabes que mañana todo seguirá ahí. Y nadie estará para verlo, para verte, a tí.

Aparece, ven ya, búscame, abrázame y no me sueltes jamás; pero ven. O no vengas. Serán espectadores de tus historias que no saben, que no ven, que no ocurren. Pero estaré buscándote entre abrazos vacíos y miradas opacas que no dejarán ver; el amor que nadie merece tener, solo tú. Estaré y no estaré, te preguntarás si soy yo para tí o solo una parada más. Y estaré, empapado de miedo deseando que no subas al próximo tren y te sientes a mi lado. Sin miedo, feliz porque estoy ahí, para tí. Inmóvil. Sin poder decir nada ni moverme. Tendrás alas para volar y cambiarás todo. Harás que merezca la pena la espera, como un roble hasta alcanzar su altura máxima. Y sólo tú, paciente, verás el fruto de tu llegada.

Sólo, serás tú.

Delirios de un joven no amado.Stories to obsess over. Discover now