Capitulo Unico

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I

El viento se sentía frío, el sol aún no se asomaba y todo alrededor estaba en silencio. Pensar en seguir descansando no era un lujo que pudiera darme. Me levante de la cama, la cual arregle justo en ese momento, tome mis cosas de higiene y una toalla.

Me bañe rápidamente, el agua estaba helada pues el invierno estaba cerca y no ayudaba en nada en la temperatura del agua. Termine rápidamente para después colocarme mi uniforme y salir de la habitación.

Camine por los largos pasillos de la mansión abriendo cada una de las cortinas, era hora de cambiarlas.

Entre rápidamente a la cocina, donde ya se encontraban algunas de las personas con las que trabajo. Preparaban el desayuno y se saludaban entre ellas.

- Buenos días. - salude amablemente.

- Buenos días. - respondieron todas.

- ¿Llego con alguien anoche? - pregunte al guardia que se había quedado en la noche.

- Si, nada nuevo. - dijo tomando un café.

- Bien.

Escuche la campana sonar, era de la habitación del señor.

- Parece que ya despertó, enseguida bajo. El desayuno debe estar servido en 30 minutos. - dije saliendo de la cocina.

- Si madame.

Subí las escaleras y llegue a la puerta de la habitación del señor. La puerta se abrió de par en par.

- Buen día May.

- Buen día señor. - respondí.

- El desayuno estará listo en 30 minutos.

- De acuerdo. Aparte de eso, quiero que cambien las sabanas de la cama y preparen un cuarto para esta tarde. - me indico.

- Como ordene Señor Stark.

Camine de regreso a la cocina. Busque con la mirada a las mucamas, pero tal parecía que ninguna estaba ahí.

- ¿Dónde están las demás? - pregunte seria.

- Mariana y Rosa están cambiando las cortinas, tal como indico ayer, madame. Judith aun no despierta.

- Esa chica. - musite molesta. - Gracias Martha.

Me encamine en dirección a la última habitación de la mansión. Estaba justo en la parte de atrás bajando a la planta baja. La habitación más sola de toda la mansión.

Abrí rápidamente la puerta, sin llamar y entre. La habitación estaba completamente obscura, agradecía rotundamente que tuviera una pequeña ventana. Corrí las cortinas y pude ver como se removía entre las cobijas.

Cerré la puerta, jale las cobijas de la cama dejando su cuerpo expuesto a la corriente fría.

- Ah...- soltó un quejido.

Abrió lentamente los ojos y volteo a mirarme mientras se sentaba en la cama.

- Lo siento. - dijo agachando la mirada.

- Me quede dormido.

- Pude notarlo Peter - dije seria.

- Perdón tía May. No volverá a pasar. - dijo apenado.

- Lo he escuchado muchas veces, Peter. - dije dirigiéndome a su armario.

Saque el uniforme y lo coloque en la cama.

- Sabes que ellas sospechan que seas así, sobretodo que seas la única que duerme sola. Ellas te ven como una mujer más, ya hablamos de esto. - dije sentándome frente a él.

Mi Pequeño - StarkerStories to obsess over. Discover now