Narra Ramón
El día ya amaneció y el alarma molesto se alarmó para irme pronto al instituto. Las agujas de la alarma marcaba las 7:28, lo que me faltaba más de media hora para ir al instituto pero con lo perezoso que soy, mejor antes para no perder tiempo. Mi abuela entro a mi cuarto para ojear la habitación y de siguiente a mí para saber si estaba vivo. Aunque mi abuela diga que no, siempre es chillona.
— ¡Ramón! Mueve el culo ya, que no falta nada para ir al instituto y más bien en tu primer día de clases. — Me chillo como si una guerra desató en casa y tendríamos que huir por nuestra vida.
Así es, hoy es el primer día de instituto y no estoy de buen humor y te haría una lista de muchas razones por mi humor. Me desnudó del pijama y me visto un jersey y unos vaqueros ajustados, luego pongo mis zapatillas Nike. Me mostró ante mi espejo y me peino un poco el pelo y me acerco aún más para ver mis ojos verdes si están sucios o no. Parece que el bostezo nunca para de darme guerra, al caminar hacia el comedor donde estaría el desayuno pero antes me paró ante donde esta mi móvil.
— Seguro que no hay nada de notificaciones... — Susurró para que mi abuela no me pille con el móvil sino se llevará la idea de perder el tiempo para nada con el móvil y enciendo el móvil y a saber que no hay nada aparte de baja batería.
«Me pregunto porque nadie me llama, o que nadie me echa de menos, seguro es por mi carácter, me dicen que soy un poco pesado y entrometido» Esa frase siempre anda en mi cabeza a todas horas.
Dejo el móvil y me alejo de la mesa una vez más hacia al desayuno. Estaba presente un vaso de leche y un par de galletas, a veces me entra ganas de beber batidos de frutas y unas tostadas con mermelada de melocotón. Una vez siento y aprieto el botón de encender de la televisión, nada más que está encendida me espero unos segundos y tocó el icono Netflix de mi mando para irme directamente. Siempre veo Netflix antes de irme al instituto, es como un amuleto de suerte, si veo que habrá episodios nuevos es pura suerte en tu día y su es viceversa pues mala suerte. No podría decir nada porque me enteré que mi serie favorita, Meteor Garden aún no estrenó su siguiente episodio lo que me entra un ataque de nervios más abundante a saber que quizás hoy no era un buen día.
— ¿Que habré hecho para merecer esto, si te mimo más que nadie del mundo, Netflix? Cada día es más amor que odio y luego viceversa. — Susurró y me enfado sin más por una plataforma digital llamada Netflix.
Ya terminé de desayunar, y apagó al instante la tele para irme a la cocina con el resto de las vajillas usadas y preparar la mochila. Mi abuela de nuevo se enfadó a verme que aún no estaba listo y como no más, eran ya las 7:58. Me voy corriendo al baño a lavarme los dientes y la cara, después al terminar cojo la mochila rápidamente y ojeó si me falta libros o más. Me despido de mi abuela con un beso en la mejilla y me bajo con el ascensor. Al salir a la calle respiro el aire puro que pasaba en la calle vacía. Siempre prefiero el frió por la mañana y que no haya gente. A saber que hoy es mi primer día de instituto, no tenía a nadie para que me acompañe en los recreos, en este momento tengo a Lydia y Juan pero iba a otro instituto.
******
Al final ya llegué a mi nuevo instituto, el IES Nuestra Señora de las Rosas, es un poco raro el nombre de mi instituto pero a veces hay que saber lo que hay en su interior. Antes de entrar yo a la inmensa puerta, había un grupo enrome abundante de gente a mí alrededor que me chocaban por prisa. Algunos se disculpan pero otros le daba la gana.
A leer las listas dónde corresponde los cursos y los alumnos, donde yo, Ramón García Márquez estaba inscrito en la clase de Marina Segura. Al buscar por el inmenso instituto finalmente di con la puerta 2.10 donde estaría mi clase de tutoría con mi tutora Marina y los siguientes compañeros. El miedo y los nervios me apretaban el corazón y hacia saltar a millones de velocidad mi corazón. Pude abrir la puerta pero mis manos temblaban, a ver qué todos los compañeros ya se conocían y hablaban entre sí. Marina escucho mis ruidos y me presento ante la clase con cariño.
— ¡Chicos y chicas! Por favor atención, quiero daros la nueva bienvenida con este compañero que se acaba de trasladar de su antiguo instituto. Hola Ramón, diles a tus compañeros como te llamas. — Marina me susurraba lo último para que no estuviera nervioso y presentarme ante ellos.
— Hola... soy Ra-mon... — Me comían mis palabras a no tener confianza en mí mismo y luego más a ver qué mis compañeros se estaba riendo de mí y luego la clase le seguían la risa y me atormentó que me obligó a sentar en la esquina al fondo de la clase. Tenía ganas de llorar pero no quería por vergüenza ante mi clase.
Al sonar el timbre como respuesta de que se acabó la clase y tocaba trasladar a la siguiente clase, me interrumpen unos compañeros al salir de la clase. Me miran con burlas y desprecios lo que me obliga agacharme la cabeza.
— ¡Eh! Tú te llamas Ra- Mon Ra-Mon. — Ellos hacían sus burlas pronunciándolas de mi nombre. La ansiedad me aumentaba, no podía respirar pero salí con todas mis fuerzas. Me choque con una chica de pelo morena, al instante me disculpé con ella.
Seguí con mi camino hacia la clase de Matemáticas.
*****
Las clases de Matemáticas y Castellano se terminó pronto y acabé en el patio para la hora de recreo, yo no tenía a nadie, no conocí a nadie y mi clase se ríe de mí. A pesar de eso, estaba muy aburrido con mi merienda y que mi padre nunca me deja traer el móvil me pone mal. Tengo ganas de que se acabe este día y tumbarme en el sofá para descansar y pensar en mi vida. Las siguientes clases eran más tranquilas ya que estaba Arte, Inglés y Informática. Después de acabar mi bocadillo, miro a los demás como si el tiempo pasará lento en mi pero ellos en modos rápido.
Después de las tres clases
Tenía razón en que las clases de Arte, Inglés y Informática eran más tranquilas y no me topé mucho con los payasos de mi clase. Los profesores eran majos pero uno de ellos un poco exigente y me dio mala espina. El timbre sonó de nuevo para salir de instituto. Mis ganas eran más grandes para salir de esta cárcel donde me pone alto los nervios y la ansiedad me consume por todo. Al entrar a casa, llegue cansado y derrumbado, mi abuela me esperaba en brazos abiertos con una sonrisa y contento pero fue a revés, estaba arrepentido y cansado. Mi abuela se sintió mal por no saber que pasó en mi día de instituto. Ella se ofreció a escucharme sentada a lado mío. Ella era la única persona con la confianza suficiente para contarle mis dramas y todo.
— Abuela, los demás se rieron de mi. — Mi abuela me miró fijamente a los ojos y de repente se pone sería.
— Porque no tuviste suficiente valentía, y nos hacen más débiles. Siempre habrá gente que hará lo que sea para que pases mal. En mi época, no pasaba ya que los institutos en ese momento separaban el sexo, uno de las chicas y otro de los chicos y así no había ninguna bronca.
— Tienes razón, espero que mañana sea mejor.
— Ya verás que sí mijo.
El celular sonaba en el último momento que me obligó acercarme a echar una ojeada al móvil y era unos WhatsApp del grupo que tenía con Lydia y Juan. Los siguientes mensajes decían
« Ramón, lo siento mucho de veras pero no creo que podamos ser más amigos porque últimamente no hacemos nada y no me estás cayendo bien. — Lydia »
« Tío... Espero que estés bien, ya sabes que eres buen tío pero yo no puedo ser más amigos tuyo porque últimamente no está bien nuestra relación y sabes que quiero un montón a Lydia. Lo siento Bro. — Juan »
A leer los mensajes de Lydia y Juan, hizo que una enorme ganas de llorar tendría pero aguante lo suficiente para no llorar, sólo unas lágrimas escapó de mi. Me encerré en mi cuarto y me repite en mi mente millones de veces.
« ¿Que he hecho? ¿Que he hecho? ¿Que he hecho? ¿Que he hecho? »
Continuará...
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Un comienzo de Ramón García
De TodoUn día, Ramón despertó con una pregunta en mente, que le hará pensar toda su vida, día a día, segundo a segundo, todos los recuerdos que formaron a Ramón cómo conocemos hoy en día. Ramón encontrará muchos obstáculos en su camino para un futuro. Juan...
