Como el carbón, como el petroleo, como mis ojos y mi melena, como las ojeras sobre tu cara vieja, como los túneles de metro, la noche, el alquitrán, tu vejez y tus continuas dolencias, como el vacío sin estrellas, las profundidades abisales, los espacios insondables entre átomos, como mi aburrimiento eterno y los inevitables dígitos de tu cuenta, como el vestuario de una piscina vacía, la silueta del socorrista, mis manos en su bañador y las noches de infidelidad en hoteles de carretera, como el poso del vino tinto sobre un mantel granate, como el interior de su boca abierta por la sorpresa, su negativa inicial, su insomnio y su miedo, mis falsas promesas, como su voz al decir que sí, el plano de nuestra casa escrito a lápiz sobre una servilleta, como nuestra habitación a oscuras, el guante y el mango del cuchillo, tu cuerpo dormido, la sangre sobre sábanas de seda, su espalda en penumbra, el interior del cañón de mi pistola, la oscuridad después del fogonazo y su cadáver junto al tuyo, como la taza de café solo en comisaría, como las noticias y la esquela del periódico, tu firma en el testamento, el coche fúnebre y mi traje de luto, tu ataúd y tu traje de muerto, como el vuelo nocturno y el antifaz para dormir y mis bragas y mi sujetador tirados sobre el suelo de una noche acompañada, en Miami, sin estrellas.
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Negro
Short StoryEsta historia proviene de una clase del taller de escritura. Pedí a los alumnos que escribieran un texto basándose en un color, solo con comparativos. Tengo por costumbre que cada vez que pido un ejercicio, yo también lo escribo. En este caso opté p...
