Después de un día largo en el bosque, un cazador regresaba a su hogar con la cena. Aun siendo viernes 13 parecía ser su día de suerte. Por desgracia su suerte no duró mucho, estaba oscureciendo y se perdió en el sombrío bosque; sus ojos comenzaron a engañarlo... fue cuando decidió caminar en línea recta hasta encontrar un lugar donde pasar la noche. No pasó mucho tiempo antes de que encontrara una cabaña, la puerta estaba abierta y no parecía haber nadie... decidió entrar y dormir un poco. "Se lo explicaré a los dueños por la mañana" pensó. Una vez adentro, se sorprendió al ver los cuartos estaban completamente vacíos...Excepto por los horribles cuadros colgados en la pared, criaturas deformes pintadas con perturbador detalle que parecían haber salido de una pesadilla. Mirarlos lo hizo sentir muy incómodo, dirigió su vista hacia el otro lado y se quedo dormido. A la mañana siguiente, la brillante luz del sol despertó al cazador...Lo cual era muy extraño. Fue cuando se dio cuenta que aquella misteriosa cabaña no tenía cuadros de hecho... eran ventanas.
