Capítulo 1

6.8K 212 80
                                        






Candy y Terry habían sido novios desde hacía dos años. Fue una relación que inició producto de un primer contacto casual fruto de una coincidencia; y, que sin que ninguno lo imaginara en aquel momento, los había sorprendido llenándolos de emociones hasta entonces desconocidas para ambos.

Él fue el primero en caer presa del sentimiento y se enamoró de Candy casi inmediatamente, luego de encontrarse intensamente atraído hacia la joven desde el instante en que sus ojos azules se reflejaran en los verdes de ella por primera vez. Hoy se reconocía profundamente enamorado y, decidido a avanzar en la relación que tenían, le pidió que fuera su esposa.

Para su sorpresa, lo que él imaginó como la perfecta noche en la que la mujer que amaba aceptaba unir su vida a la de él, cumpliendo así uno de sus más anhelados deseos, se estaba convirtiendo en una velada llena de decepción y frío rechazo. Era más de lo que el temperamental joven estaba diseñado para soportar.

—Mírame, Candy —le dijo comenzando a perder la paciencia.

—No hace falta —respondió ella, fríamente—, conozco perfectamente cada rasgo de tu rostro.

—Por favor.

El tono suplicante en su voz la sorprendió pues era rarísimo en él.

—Mírame a los ojos y responde —Terry insistió—. Repite esa respuesta, pero viéndome a la cara.

Candy volteó a verlo, no podía negar que era un hombre muy atractivo, la atraía de una forma intensamente apasionada, lo que sentía por él no se parecía a nada que hubiera sentido jamás por nadie. Pero éste no era el momento de pensar en eso. Ocultó todo esto muy en el fondo de su alma, tal como estaba acostumbrada a ocultar toda emoción desde muy pequeña; y al encuentro de los ojos masculinos, sus profundos ojos verdes no demostraron nada además de vacío.

El joven empresario se sintió traspasado por una mirada fría y distante. Pero lo que más lo hirió no fue su mirada, fue su voz. Aquella voz que tantas veces le había dicho cosas lindas, hoy le decía lo que más dolor le causaba.

—Está bien, Terry, te lo repetiré si así lo quieres. —Su voz pausada y sus ojos verdes fijos en los azul oscuro de su novio—. No. Mi respuesta es no. No quiero casarme contigo. Ni hoy, ni mañana. Simplemente no.

—Y... vivir juntos... ¿eso tampoco? —¿Acaso era él quien había dejado salir esa pregunta casi como un ruego? Se odió a si mismo por caer a este nivel, pero más la odió a ella.

—No le veo el sentido, Terry, lo que tenemos está bien así, ¿para qué arruinarlo?

—Sucede que yo quiero más.

—¿Qué más quieres?

—Te quiero a ti.

—¿Y acaso no me tienes cada noche? A mi ver es como si ya viviéramos juntos —Candy dijo esto con una voz llena de hastío. Y después empezó a dar pequeños pasos recorriendo el balcón donde se encontraban.

Azul para SiempreStories to obsess over. Discover now