Verónica caminó entre los miles de estudiantes por los alargados pasillos de la preparatoria, las cosas no habían vuelto a ser las mismas desde todos aquellos sucesos, por lo menos no para ella.
Había pasado un mes desde la última muerte; la muerte de Jason Dean.
Sawyer aún era perseguida por sus fantasmas, a veces le costaba distinguir si aquello era tan solo producto de su imaginación, un vil reflejo de su culpabilidad, o si todo era parte de su realidad.
Había sentido ganas de confesarlo todo, pero sabía que su futuro se vería frenado... ¿Tenía un futuro?
La castaña se detuvo frente a su locker, insertando su combinación con pereza.
Ahí estaba una vez más; cuando las Heathers se encargaron de vaciar el casillero de Chandler, habían decidido entregarle algunas pertenencias de la fallecida reina de la preparatoria, entre ellas, aquellas fotografías de cabina... Ver el rostro de la menor plasmada en aquellas imágenes tan solo le generaba náuseas: esa era la culpa dando vueltas en su estómago.
Sawyer cubrió su rostro con sus manos y tomó aire, disponiéndose a tomar su pesado libro de ciencias, mismo que enseguida volvió a colocar en su lugar, cerrando su locker de golpe; no sentía las fuerzas necesarias para presentarse a clase.
Verónica salió corriendo en dirección al campo de fútbol, con la esperanza de poder disipar sus males con un poco de aire fresco.
Apenas al llegar al amplio campo, tomó su diario, abriéndolo en una página nueva.
"Querido diario, ¿cuándo dejará de atormentarme?"
El viento comenzó a soplar con fuerza, logrando revolver las páginas del cuaderno que permanecía en manos de la castaña.
En un parpadeo, Verónica se encontró a sí misma en su habitación, aún en la cama con su pijama. La chica se tornó a ver su reloj: 5:59am, tan solo pasó un segundo para escuchar la alarma sonar, misma que apagó con rapidez.
Sawyer se levantó exaltada, ¿qué estaba sucediendo?, tan solo unos minutos atrás estaba en el campo de fútbol de Westerburg, y ahora... ¿Estaba en su habitación?
La chica se pellizcó a sí misma, comprobando que aquello no era ningún sueño. Soltó un suspiro y tomó asiento al borde de su cama. Observó a su alrededor, contemplando como todo parecía estar en orden. Rascó su nuca, tratando de encontrar una explicación a aquel suceso... ¡Claro!, tal vez solo se había desmayado, la llevaron a casa y despertó hasta el día siguiente, justo para un día más de escuela.
Verónica pudo ver sobre su escritorio su diario abierto, espantada, corrió hacia él, esperando que tan solo fuese una página en blanco: ¿qué pasaría si alguien hubiese leído todas aquellas confesiones sobre los crímenes en los que, intencionalmente o no, estuvo involucrada?
La castaña cubrió su boca en terror al ver la página marcada con la fecha "22 de septiembre de 1989"; era la misma fecha en la que Heather y ella habían peleado por última vez, misma pelea que había desencadenado en aquel primer asesinato.
Verónica se vistió con velocidad y bajó al comedor, encontrándose con sus padres, supuso que ninguno había leído las paginas siguientes a aquella, todo parecía marchar con tranquilidad.
-¿Me... Desmayé? - la mujer vio a su hija extrañada. -Ayer, en la escuela... - la señora Sawyer rió.
-¿De qué hablas esta vez, cariño? - Verónica negó un tanto desconcertada. -Por cierto, creí que hoy no tomarías el autobús, ¿no habías mencionado que Heather pasaría por ti? - la chica rió levemente.
-¿Qué?, mamá, ninguna de las Heathers conduce - la mujer negó.
-Heather Chandler, con su bonito auto rojo - el rostro de la menor permanecía confundido, ¿aquello era una especie de broma?, ¿o acaso intentaban hacerla confesar de una manera "sutil"?
-Mamá, Heather murió hace algunos meses, no sé que clase de broma de mal gusto es esta, pero...
-¡¿Pero qué dices, Verónica?! - la aludida negó y abandonó la habitación, disponiéndose a salir de la casa.
Sawyer continuó su camino por la acera, en dirección a la parada de autobús. La chica soltó un suspiro y dirigió su vista al suelo, ¿qué estaba ocurriendo?
Unos minutos después, escuchó un claxon sonar frente a ella, alzó la vista para encontrarse con aquella chica de rizos rubios y labios rojos en su extravagante Porsche.
-¡Verónica! - la aludida permaneció congelada por un par de segundos con un evidente rostro de sorpresa mezclado con terror; ¡¿qué estaba sucediendo?! -¡Sube de una buena vez, Sawyer! - la aludida negó con cierto nerviosísimo. -¡No tengo tu tiempo, Verónica! - la castaña permaneció estática, Chandler giró los ojos en respuesta y arrancó el auto, dejando a la mayor petrificada en la acera; aún no lograba procesar lo que estaba ocurriendo.
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Querido Diario 【Heathers】
FanfictionTras la muerte de Heather Chandler, las cosas cambiaron para Verónica Sawyer, quien se ve constantemente atormentada por sus fantasmas. Sawyer eventualmente se reencuentra con su pasado de una forma tan vívida que le parece ficción, pero las cosas e...
