Noches de whisky... Y sangre

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Vaso tras vaso de whisky, música y cigarrillos comenzamos a sentir de más, a perder poco a poco nuestros sentidos, la nostalgia se apoderó de ella, yo fumaba, ella lloraba, reclamaba cosas sin sentido yo solo la miraba y me di la vuelta para tomar un trago, me descuidé un momento, la dejé sola, apareció de pronto con su rostro empapado en lagrimas, sus ojos rojos no me dejaban ver otra cosa me tenían atado a ellos, hasta que pude desprenderme de ellos y ver más abajo, de sus brazos salía sangre en pequeños hilos que bajaban hacía sus muñecas, pequeños y algo delgados hilos color escarlata, mis brazos cayeron y mi rostro se tensó, no había lagrimas en mis ojos, ya no quedan más, lo primero que sentí y lo recuerdo bien, fue ira, una ira inmensa aunque haya durado unos segundos, ira hacía mi mismo, a lo que había hecho ¿Cómo fui a dejarla sola? ¿Cómo pude descuidarla aunque fuera por tan poco? Volví a sus ojos y la ira se escapó de mi, el efecto del alcohol se inhibió, corrí a buscar alcohol, pero solo conseguí llevar en mis manos un poco de papel, humedecí el papel con whisky que fue lo primero que vi y comencé a limpiar las pequeñas heridas que aún emanaban sangre a medida que el papel se iba empapando y cambiando de color, pronto vi agua oxigenada, también puse un poco
-Oyee, me duele- decía con su voz entrecortada por sollozos
Yo apretaba aún más fuerte, mientras ella exclamaba su dolor
•Eso debiste pensar antes de hacerte esto -contesté
-Perdón- decía Perdón- una y otra vez -Perdón- entre lágrimas y sollozos
Comenzaba a enojarme que se disculpara tanto, no pude evitar soltar su brazo y darme la vuelta, aunque fue para buscar una venda, o algo que pudiera ocupar para ponérselo, la sensación de verla ahí, sentada en el suelo, viéndose con una mirada perdida, buscándome a mi sin verme, diciendo
-¿Aún me quieres? ¿Te enojaste conmigo?-
•Te quiero, y no
Yo empujaba y levantaba cosas de un lado a otro, abría y cerraba puertas y no encontraba nada
-¿Lo ven preciosas? Todo va a estar bien, él no está enojado con nosotras-
Hablaba con sus manos, o con las heridas en ellas, o eso vi yo mientras caminaba hacia ella con las gasas y una venda en la mano, volví a limpiar sus heridas y puse la gasa en la herida, ya limpia no se veía tan mal, coloqué la venda y la aseguré para que no se cayera, ella seguía hablando y diciendo cosas yo por otro lado solo fui y le preparé café, no sabía que hacer no tenía idea, así que solo llevé el café a la mesa y me quedé ahí sentado hasta que lo terminó, yo terminé mi vaso, y un cigarrillo, solo faltaban unas horas para que amaneciera y debía trabajar, no quería ir, realmente no quería hacerlo pero no pude quedarme en casa viéndola así estaría mejor si la dejaba descansar, yo no podía dormir pero lo hice solo un poco, unas horas más tarde, me levanté, tomé un baño, escondí el whisky, cuchillos, tijeras, rastrillos, y navajas de colección, fui a la recámara y la vi dormir así que saqué mis cosas y  fui a la sala, me estaba cambiando y terminando de revisar mis cosas de la mochila que acostumbro a llevar al trabajo, la vi saliendo de la habitación
-¿Estás bien? Oye, te ves triste, no debes estar triste-
Me lo dijo con tanta calma y tristeza que solo pude sonreírle una fracción de segundo, y ahí estaba frente a mi con sus ojos hinchados y rojos, y su brazo vendado, viéndome tan fijamente como si quisiera derribar una puerta dentro de mis ojos, acaricie su mejilla y bese su frente
•Te veo más tarde- le dije mientras me ponía la mochila al hombro y salía de casa, mi mente estaba en blanco, ni siquiera sabía porque me había salido de la casa y lo único que se me ocurrió fue sacar un cigarro y fumarlo antes de tomar el autobús hacia el trabajo, el cual tardo una eternidad aunque sólo hayan pasado 12 minutos y medio y casi me salpicara con el agua que estaba en la calle debido a la señoras que barren muy temprano, subí al autobús y tomé el primer asiento que vi libre, cerré la ventana para que no entrara luz, estaba nublado pero aún así no quería ver nada de afuera, gracias a eso el tiempo pasó relativamente rápido mientras veía el respaldo del asiento de atrás aunque no fue poco tiempo pues llegué media hora tarde al trabajo igual tampoco sé a que fui, no hubo nada para mi y solo no comí a mis horas, aunque en mi casa hubiera sido lo mismo, por lo menos allá podría distraerme con mis amigos, disculpa si pongo muchas comas, pero no sé cómo hacerle para que lo leas tan entrecortadamente como quiero contártelo, toda esa tarde llovió, y llovió bien, y llegué tarde a casa, no quería entrar estaba ahí parado frente a la puerta oyendo a los cachorros ladrar viendo como la luz de la sala estaba encendida, eso quiere decir que está despierta, no podía dejar de fumar ni de ver hacia la ventana, ya casi es media noche creo que debería entrar y afrontar lo que pueda pasar esta noche, pase lo que pase, hay whisky y ganas de aclarar cosas, abrí la puerta y subí las escaleras haciendo un poco de tiempo antes de entrar, ni siquiera me había percatado de la luna, y estaba hermosa esa noche, llena, deslumbrante, mis ojos la vieron y yo aparté la mirada, estaba avergonzado y no quería que me viera así, entre a la casa y ahí estaba ella sentada frente a la pc viendo una película, lo mejor que pude hacer fue dejar mi mochila y la chamarra en una silla e ir a la cocina a lavarme las manos y la cara que estaban impregnadas del humo de cigarro, respiré profundo y me acerqué a ella  quizá esperando a que me ignorara o quisiera hablar de lo qué pasó anoche, pero solo parecía que no le importaba, como si nada hubiese pasado, nada estaba fuera de lugar excepto por un pequeño detalle que no se podía ignorar, que era la prueba de lo ocurrido la noche anterior, un solo objeto, una venda mal puesta justo en medio del brazo izquierdo que descansaba en las delgadas piernas de una chica que me miraba y sonreía, le di un beso en la mejilla y fui por hielos para el whisky que era con lo que acompañaría la cena, mientras ella escogía una película para ver juntos, y creo que de momento eso está bien, mañana ella se irá a casa de su madre y quizá lea una nota que he puesto en su mochila, o quizá no, quizá todo siga igual o termine aquí y si me ven seguido por acá, bueno ya saben lo qué pasó después, aunque claro, vendré a contarles personalmente

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