Vivir en una prisión no esta mal después de todo, comida gratis, una cama mas o menos cómoda y la suficiente tranquilidad como para poder estar solo y pensar en nuevas formas de cagarla aun mas en la vida.
Son ya 2 años desde que estoy dentro de la cárcel de Oregón por haber traficado con drogas para poder sobrevivir y no morir de hambre en la calle, y sigo pensando que fue una suerte que ese policía con un pequeño problema de peso me capturara infraganti, ojala algún día me lo encuentre y le pueda agradecer lo que hizo por mi en su día.
-Ethan.
- ¿Qué ocurre Marco?
- ¿De que coño te estas riendo?
-Nada, es que a veces me da por pensar chistes demasiado graciosos.-Dijo esbozando una pequeña sonrisa.
-Entiendo..¿Crees que Donald se encontrara bien?
-Ni idea, pero desde luego no tenia buena cara cuando se lo llevaron a enfermería.
Donald es nuestro compañero de la celda de al lado, si quieres saber el salseo que se cuece en la cárcel, Donald es el hombre adecuado, pero obviamente a un precio.
Esta mañana en la hora del desayuna, mientras estaba disfrutando de unos buenísimos cereales de avena, Donald empezó a gritar a los vigilantes "¡Tengo el demonio en mi interior!" los vigilantes no paraban de decirle que se calmara, pero el no hacia ni caso, y cuando los vigilantes empezaron a perder la paciencia Donald empezó a convulsionar y se lo llevaron a enfermería inmediatamente después. Recuerdo la cara que tenia cuando se lo estaban llevando y sinceramente el miedo estaba en sus ojos.
Me pareció extraña la reacción que tuvo Donald hacia los vigilantes, normalmente es un hombre calmado y siempre intenta pasar desapercibido, sobretodo por el trapicheo que tiene con la información que mueve por toda la cárcel.
-¡AAAAAAAAHHHHHHH!
Marco y yo pegamos un brinco en nuestras camas, fue un grito desgarrador y todos en sus celdas lo habían escuchado.
-¿Qué diablos ha sido ese grito?-Dijo Marco con expresión de miedo en la cara.
-Ni idea, pero creo que el grito viene del ala sur.
Varios vigilantes corrieron con la porra en mano en esa dirección para ver que había ocurrido. De repente se volvieron a escuchar gritos provenientes de la misma dirección igualmente de desgarradores.
-¡¿Que esta ocurriendo?!- Dijo Marco cada vez más asustado.
De repente, empezaron a escucharse disparos y por la cantidad de disparos que se oían debía de tratarse de algo muy malo.
-¿Sera algún tipo de motín?-Dije para tratar de encontrar alguna explicación a lo que estaba ocurriendo.
Empezaron a pasar vigilantes corriendo en dirección contraria con una expresión de terror en sus rostros, mientras corrían no paraban de decir "¡huid!" o "¡no se mueren!". Tratamos de intentar que un vigilante se parara para que nos dijera que estaba ocurriendo, pero era imposible, ninguno nos hacia caso.
Cuando todos los guardias pasaron corriendo, se empezaron a escuchar más pasos, pero estos paso no eran tan rápidos, mas bien eran pasos mucho más lentos y descordinados.
Marco y yo nos alejamos de las barras de nuestras celdas, debido al miedo que estábamos sintiendo en ese momento. Nunca pensamos que lo que nos íbamos a encontrar enfrente de nuestra celda era una persona ensangrentada de pies a cabeza con la mirada vacía y la mandíbula abierta.
Ese fue el inicio del ultimo día de Ethan White.
YOU ARE READING
Last Day For Us
General FictionUn día que se convirtió en el ultimo de toda la humanidad.
