Soy de mirada profunda, de suspiros y desvelos. Tiendo a derretir el hielo y a fundir las circunstancias. No juzgo a primera instancia y me muestro despreocupado del futuro y del pasado. No creo que lleve a algún lado limitar una vivencia por motivo enajenado. Hablo mucho de contado; no suelo existir en cuotas. En el barro no uso botas ni en la lluvia uso paraguas; prefiero mancharme un poco a escatimar en la mirada. Tengo la muerte plasmada, constante recordatorio de que el tiempo es un regalo y cada oportunidad oro.
Odio la condescendencia, el orgullo y la arrogancia. No creo que exista ganancia al existir por egoísmo. Trato de ser uno mismo entre persona y personaje. Cada paso es un peaje; si decido, pago multa. Pesa más una consulta que arriesgar todo en el viaje. Soy pesado hasta tedioso, terco y un poco obstinado. Me abastezco de una falsa valentía producto de mi pasado. Odio repetir palabras en cada escrito que hago; busco una idealización que me haga sentir más osado.
No soy perfecto ni nada, aunque sí lo intento a diario, con motivo de aportar más que tan solo un comentario. "Ley del hermano mayor", determinaron hace poco. Quizá estoy un poco loco de tanto haber ayudado. Soy sincero sin motivo, pero austero; eso está claro. Me conformo con tan poco que a veces casi nada hago.
Vivo más por pensar mucho, aunque divago demasiado. No me gusta el conformismo, aunque motivos no preciso para estar feliz y pleno. El corazón sigue roto, pero mi amor sigue lleno. No dedico nada a nadie; a ustedes les dedico todo, a mi gente, a las personas que siempre mejoran todo. Porque todo lo que hago, lo hago en pos de vivir bien, ser feliz, sonreír mucho, a.k.a "saber perder".
Siento a pleno la tristeza, aunque triste, pleno me siento. Casi nunca me consiento. Me obligo a lidiar con todo; no me importa si hay opciones, enfrento la vida solo. No comparto mis problemas más que solo por encima. No permito que mi estar a otra persona hoy deprima. Tampoco acepto que nada ni que nadie me reprima.
No me importa lo que piensen; no me importa lo que digan. Vivo solo y sin excusas. Soy quien soy, no hay quien lo impida. Comparto lo positivo sin importar que lo pidan. Me siento mejor al lado de quien a mí se me arrima. No pretendo ser eterno ni ser para todo el mundo, pero si voy a aportar a alegrarle cada segundo a las personas de mi historia que alguna vez me eligieron. Y si no soy suficiente, bueno, ellos se lo perdieron.
YOU ARE READING
Simplemente escritos.
RandomAllá por 2015 empezaba este viaje traspasando lo que un día puse en tinta a esta ya conocida biblioteca pública. Desde entonces mi persona y mis ideas fueron cambiando y en consecuencia mis palabras para volcarlo en un verso. Este compilado de refl...
