Mi vida nunca había sido idílica, o al menos eso es lo que recordaba. Aunque siempre me encontraba a la sombra de mis hermanos y hermanas, mi padre me controlaba incluso más que al resto de mi familia. La única que era capaz de soportarme era mi hermana Élida a la que siempre me aferraba y me protegía cuando las cosas se tensaban en mi familia, que solía ser a menudo. He cargado toda mi vida con mi condición de bastarda lo mejor que había podido, no me estaba permitido asistir a las fiestas o reuniones sociales que se celebraban en la corte o fuera de ella, ya que ni era noble ni pertenecía a la casa real, tampoco se me estaba permitido hablar o sentir curiosidad por los asuntos de palacio, por lo que prefería mantenerme alejada de todos esos asuntos, lo que se acababa traduciendo en alejarme de los demás seres vivos tanto como fuese posible, siempre dentro de las fronteras de palacio y donde estuviera vigilada las 24 horas que tiene el día, por lo tanto me pasaba la mayor parte del tiempo encerrada en mi habitación o en los aposentos de mi hermana a los que tenía acceso a través de los pasadizos secretos que conectaban ambas estancias. Podía llegar a soportar aquella vida, lo había aguantado durante 23 años al fin y al cabo, pero no soportaba el hecho de que no se me estuviese permitido hablar o preguntar acerca de mi madre biológica, pues suponía un escándalo para el mundo en el que vivía, recuerdo en una ocasión en la que mi yo aún inocente, en mi décimo cumpleaños, me acerqué a mi padre y, aprovechando la ocasión decidí preguntarle en privado acerca de cómo y quién había sido mi madre, fue la primera y última vez que le pregunté o la mencioné delante de él y ello me llevó a estar castigada durante 2 meses enteros en confinamiento en mi habitación, así como la anulación total de la celebración de mis posteriores cumpleaños. Me sentía apartada del mundo, no me estaba permitido hablar con nadie, así que mi media hermana Élida era mi único consuelo. Ella me quiso siempre, desde que llegué a palacio y eso me permitía hablarle de mis sentimientos, por supuesto, nunca le dije la opresión que sentía al estar viviendo de aquella manera, pero creo que, realmente nunca hizo falta, ella me comprendía. Tras aquel suceso con mi padre y mi posterior castigo por haberlo importunado, se adentró en los aposentos que se encontraban alejados de todos los demás a escondidas y me reconfortó explicándome el por qué mi padre había decidido semejante castigo para mí por aquella pregunta considerada insolente.
El origen de mi concepción no fue lo que esperaba, me solía decir a mí misma que no esperara una historia de amor imposible entre dos amantes, pero no podía no darle vueltas, pues pensar que no había nacido del amor entre mis padres, hacía que la tristeza me embriagara, pero la realidad no fue ni mejor ni peor, solo inesperada. Según mi hermana mi concepción era más complicada de lo que parecía, mi padre que era un príncipe joven en aquel tiempo, gustaba de subir a la superficie a ver los barcos que surcaban las aguas que algún día él esperaba gobernar, en una de sus múltiples subidas a la superficie se encontró con un barco de magnitudes inesperadas, en él no se dedicaban a cazar las especies que habitaban las aguas marinas, sino que, por el contrario parecían disfrutar de lo que mi padre intuyó que era una fiesta en la que destacaba una bella mujer que vestía un vestido rojo que igualaba la belleza de los arrecifes de coral. Se quedó embelesado de aquella muchacha que llamaba la atención y su atracción fue mayor cuando, sin quererlo, aquella muchacha cayó al agua fría en el que se encontraba nuestro pueblo residiendo. Aquella joven, de la que nadie sabe su nombre excepto mi padre, acabó en una isla cercana a donde ella había caído accidentalmente. Mi padre que la había llevado hasta la costa de aquella isla la cuidó hasta que alguien viniera a rescatarla. Fue entonces cuando mi padre se enamoró de aquella joven a la que le mostró la maravilla de nuestra raza, así como el lugar en el que se situaba su reino. La historia de amor que comenzó entre aquellos dos amantes se mantuvo en secreto durante mucho tiempo hasta que se vieron en la obligación de despedirse, nuestro pueblo establecía la imposibilidad entre las relaciones entre humanos y tritones o sirenas, y al parecer, existía una razón lógica para ello. Mi padre había revelado el lugar en el que residía nuestro pueblo a una humana, así como otras muchas maravillas que nos caracterizaban y esta, posteriormente le había traicionado revelando el lugar en el que habitaban los de mi raza a los seres humanos, lo que provocó que tuviésemos que huir a otro lugar, fueron muchos los que murieron en el proceso. También fueron muchos los meses que tardó mi padre en dejar atrás el pasado, pero aunque pasaran los días no lograba superar el sentimiento de traición de la que había considerado su primer amor, por lo que subía a la superficie para visitar la costa en la que se había enamorado de aquella humana que le había traicionado, se sentía culpable y no entendía la razón del por qué había hecho aquella atrocidad. Once meses después, encontró una cesta en la orilla de aquella playa con una niña en su interior y una nota en la que decía que la hija que ambos habían engendrado debía criarse en el mar, pensando que aquella humana había dado a luz a una sirena mi padre no tuvo más remedio que recogerla, pero para su sorpresa aquella niña no poseía cola sino una pequeñas piernas con las que poder caminar por la orilla, pero la sorpresa fue aún mayor cuando al posar a la pequeña humana en el agua, aquellas piernas se transformaron en una hermosa aleta del color del coral más hermoso del arrecife. A mi padre, no le quedo otra que mantenerme como su bastarda en la corte sin que nadie, exceptuando la familia real, se enterase de mi procedencia y de la relación de sangre que compartía con mi padre. Esa es la razón por la que me odia y uno de los factores es mi semejanza física con los humanos, todo es diferente en mí. No soy sirena, pero tampoco humana, soy un peligro para mi pueblo y por ello he sido condenada a vivir en la clandestinidad más absoluta.
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Mestiza
FanfictionSarah ha sido marginada dentro de su familia por ser la bastarda del rey, el resultado de un ser humano y un tritón es la consecuencia de los problemas familiares que conlleva ser parte de la familia real. Cuando es desterrada por su padre, se verá...
