Sintiendo la soledad apoderarse de su persona, observaba desde la ventana del tercer piso hacia el horizonte, donde, a lo lejos se encuentra el muelle, ese del que se despide a los muertos, que envueltos en hielo se pierden en el horizonte.
—Tan pequeña y ya ha perdido a sus padres... ¿Qué harán con ella ahora? —Escucha susurrar a una mujer con ropajes de aseo.
—Tendrá que venir por ella la duquesa. Es su único pariente —Responde otra mujer que también la observa a distancia.
La duquesa... A sus cortos cinco años, ella sabía muy bien quién es la duquesa; Una mujer delgada, con una frente ceñida y un mirar tan verde como el propio, pero sus labios fruncidos siempre tienen una mueca de desagrado cuando la miran, dándole un aspecto desagradable.
La mujer tardó unos dos días en ir por ella, luego del funeral.
Todos asumieron que sería tanta su pena y desconsuelo... que olvidó a su única nieta, Tsuki.
Esa tarde pudo escuchar resonar unos tacones subiendo la escalera. Ella jugaba con Umi y ambas voltearon hacia la puerta, a la espera de que alguien entrara. Dejaron las muñecas a un lado y se pusieron de pie al ver que la puerta de madera se abría. Allí estaba la mujer, con su mirada ruda observando a las pequeñas.
A Agatha no le costó reconocer a su nieta... Delgaducha, cabello tan liso como un chuzo, la nariz tan respingada como la de su hijo y en sus ojos un verde profundo.
Se acercó a paso firme y le exigió que saludase como corresponde.
—Pareces un niñito de granja, tendrás que aprender a comportarte como una dama refinada —Dijo, con su pequeña nariz bien en alto y los labios torcidos—. Ve por tus cosas. Te irás conmigo y aprenderás modales.
Tsuki se quedó quieta, asustada, incapaz de mover un músculo. Recordó en aquellos momentos las miradas reprochadoras que siempre le daba esa mujer y no quiso ir.
—Que te muevas te he dicho, ve por tu maleta rápido. ¿Acaso tampoco te enseñaron a obedecer? —Reclamó la mujer, jalando de su brazo hasta el umbral para guiarla por los pasillos.
Su corazón latió con fuerza, y antes de poder llegar a su cuarto para coger bolso alguno, una doncella llamó la atención e interés de la duquesa. El rey solicitaba hablarle con urgencia. La mujer se dejó guiar y Tsuki cogió aquellas maletas guardadas en el ropero dos días atrás... Con esfuerzo las empujó hasta llegar al borde superior de la escalera y se detuvo. Entonces escuchó los murmullos provenientes del despacho del rey Aníbal. Dejándose llevar por la curiosidad, se acercó en silencio para observar a través del agujero en el picaporte y oír mejor.
—Señor, no me parece adecuado en nada. Ella es mi responsabilidad ahora y bien puedo encargarme.
—Lo sé, lo sé. Sin embargo, usted ya ha criado lo suficiente. Mis hijos tienen la misma edad que ella, por lo que no será una dificultad y estoy seguro de que Gregorio no querría que usted pierda sus años de libertad por amarrarse a una niña.
—Gregorio no sabía que estaba bien y que estaba mal, quiero asegurarme de que esa niña sea la dama que corresponde.
—Discúlpeme usted, Duquesa. ¿Me pareció entender que esta dudando de mi capacidad para criar a la pequeña Tsu?
—No. Me ha malinterpretado, su Alteza. Sólo digo que está muy malcriada y será un peso más en sus ya ocupados hombros.
—Yo me ocupo de mis hombros, Duquesa. Y usted, si fuese tan amable... Sé que tiene el mejor interés por Tsuki y la dejará en mis manos sin reprochar.
Se alejó para apegar su espalda a la pared de junto, tomó aire por la nariz y sonrío con adrenalina...
—No tendré que irme con la abuela —Pensó feliz.
Seguro esta era magia divina de sus difuntos padres.
Cuando escuchó los firmes tacones de la mujer resonar hacía la puerta, corrió para pararse junto a las maletas y miró ansiosa a la mujer, esperando se despidiese y largase abandonándola allí. Tal como lo hizo el día del funeral.
—Te quedarás aquí, niña —Dijo primeramente como si fuese un castigo—. Vendré a verte de vez en cuando. Compórtate —Fueron sus palabras de despedida... y bajó por las escaleras, siempre con la mirada en alto y su peinado tan tieso, como blanco.
**********
YOU ARE READING
Esmeralda
FantasyEn un lugar similar a este, donde las cosas ocurrieron de forma muy diferente, se originó un planeta al que llamaron Cril24K, el cual no solo es iluminado por el sol de su sistema solar, sino también por otros tres soles que, sin dar calor, consigue...
