The last goodbye

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The last goodbye.

A veces amar a alguien implica poner su felicidad sobre la tuya. No importa cuánto duela o cuan destrozado estés, lo único que piensas es en su felicidad.

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Sentado en la cama de su habitación en Brooklyn, Chris miraba por la ventana mientras esos pensamientos lo atormentaban una y otra vez... ¿qué hubiera pasado si...? Pero no había vuelta atrás, la decisión la había tomado y hoy se cuestionaba si había sido la correcta, pues sentía que no.

Diecisiete años de amistad.

Diecisiete años amándola.

Diecisiete años y miles de oportunidades perdidas.

Años atrás, cuando la oportunidad tocó su puerta, el pánico se apoderó de su ser y buscó cualquier excusa para rechazar lo que sentía.

"Es solo una amiga"-pensó. Pero los amigos no se miraban como ellos lo hacían, los amigos no se tocaban como ellos, ni mucho menos recorrían sus cuerpos cada vez que las cámaras se apagaban. Eran uno, no solo físicamente, también en mente y alma.

No eran dueños de sus acciones, cada que sus miradas se encontraban perdían el control y el impulso se adueñaba de sus pensamientos. Y la historia se repetía siempre, la tensión sexual no era lo único que predominaba en sus encuentros, también estaban los sentimientos, el amor.

Lo que inició como un juego terminó siendo real y, por primera vez en su vida, tuvo miedo de dar el siguiente paso. No había sido el mejor manteniendo una relación y la conocía suficientemente bien para saber que ella tampoco. Por ello, en honor a sus años de amistad, cometió la mayor estupidez del mundo, la dejó ir.

Aún lleva consigo el recuerdo de ese día. Habían finalizado la rueda de prensa de su nueva película como Capitán América, y ambos se dirigían al hotel para arreglarse para la premiere de esa noche. El ambiente en el coche era cálido, ella iba recostada en su hombro mientras él dejaba caricias en su brazo. Las semanas anteriores habían sido reconfortantes para ambos, pocas veces tenían el chance de estar al lado del otro promocionando una película y esta les había permitido escaparse de la realidad para entrar a su propio mundo. Pero todo lo bueno llega a su final y ambos lo sabían. Esa noche sería la última que compartirían juntos durante meses, pues los dos tenían agendas muy ocupadas para darse un tiempo y verse de nuevo. Lo que él no sabía era que esa noche, sería la última de sus vidas.

Llegada la hora, los flashes de las cámaras lo cegaron un poco y no le permitieron buscar a la persona que estaba esperando. Hasta que la vio, utilizaba un vestido rojo que se amoldaba perfectamente a su cuerpo y que lo dejó sin respiración. Era hermosa, un ángel que te llamaba a tentar o al menos, él lo sentía así. No pudo evitarlo y se acercó a ella, la tensión se sentía en el aire. Ambos se miraban sin pudor alguno, sin importar que miles de cámaras inmortalizarían cada paso que daban, pero, nuevamente estaban perdidos el uno por el otro. Y mirándola ahí, se dio cuenta que lo suyo era real, que era amor.

Esa noche, ella le dio permiso para que se adueñara de su corazón. Y entre las sábanas, él le dijo todo lo que no podía decir en voz alta, que la amaba con todo su ser. Pero no fue suficiente, nunca era suficiente con ella al lado y, aunque la mirada de ella le incentivaba a decir esas dos palabras, él simplemente no podía. La dejó irse haciéndola creer que no era correspondida, pero solo los dioses saben cuánto miedo tenía de perderla.

Y ese fue el final de su historia, no más llamadas, no más mensajes. Lo atribuía con lo ocupada que ella se encontraba filmando su nueva película. Sin embargo, meses después se enteró a través de la prensa rosa que ella se estaba saliendo con un periodista francés. Lo que pensó que sería pasajero, no lo fue. Su compromiso llegó más rápido de lo que imaginó. Nunca creyó que eso iba a suceder, la noticia le había caído como un balde con agua fría. La rabia y frustración se apoderaron de su ser, y la tristeza asumió el mando de sus acciones. La había perdido por culpa de sus temores.

Lo que creyó que era el final de una mala noticia, tan solo era el comienzo. Dejó que el tiempo sanara sus heridas, pero cada vez que la veía le dolía el corazón. Era egoísta y se odiaba por ello, por eso debía dejarla ir, una vez más. Y así fue, la vio casándose y sosteniendo a su primera hija, pero sobretodo, la vio siendo feliz.

Cuando creyó que todo estaba perdido, encontró una luz en su camino que le ayudó a salir de esa oscuridad que rondaba en su mente. E inevitablemente se enamoró, lo hizo. Pero la oportunidad nuevamente llegó a su puerta, ella se había divorciado.

Así que lo decidió, se separó de quien le había entregado felicidad durante ese año y corrió detrás de la razón de sus noches en vela.

En medio de un caótico y depresivo momento para ella, él estuvo sosteniendo su mano y ofreciendo su hombro. Porque siempre estaría a su lado, porque esta vez no la dejaría ir.

Pero los años habían pasado y ellos habían cambiado, ella ya no tenía ese brillo en su mirada, y él lo notó. Había perdido esa batalla sin siquiera empezarla. Y entendió que hay personas que, aunque estén destinadas a enamorarse jamás estarán juntas.

Y ahora, después de tantos años, lo aceptó. La amaba y lo seguiría haciendo pero era hora de decirle adiós.

Fue difícil tener que despedirse de ella, más aún cuando una etapa en sus vidas se cerraba. Después de 10 años trabajando juntos, llegó el momento de soltar y dejar ir. Él se despedía del Capitán América y de su vida como vengador, sobretodo, de sus amigos y cada compañero del cast. Era doloroso tener que hacerlo, pero también era necesario. El último día de rodaje, las lágrimas no hacían falta pero sí ella, pues no fue parte del llamado final. La extrañaba, mucho.

Poco después ella volvió a encontrar el amor en un comediante y, por primera vez en años, no dolió tanto. Su corazón estaba sanando.

No tuvieron mucho tiempo que compartir en la última rueda de prensa, el ambiente estaba lleno de emociones y un poco tenso por parte de ambos, pero supieron manejarlo. Él la buscaba con la mirada cada que podía, deseaba guardar cada detalle, cada recuerdo en lo más profundo de su memoria y corazón. Ahora, cada que sus miradas se cruzaban, la nostalgia florecía.

El tiempo de despedirse había llegado. Así fue, la última premiere de Endgame en Los Ángeles, con un abrazo que salió desde lo más profundo de sus seres, ambos habían entendido. En medio de lágrimas se dijeron adiós para siempre, pues aunque su amistad era una de las más puras que habían tenido en sus vidas, sabían que tenían que alejarse por su propio bienestar.

Y se despidieron, porque decir adiós también cuenta como amor.

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Nota de la autora:

¡Hola! Espero que disfruten de este pequeño one shot que hice. Me inspiré escuchando "When i was your man" de Bruno Mars y "To good at goodbyes" de Sam Smith, por eso salió un poco triste esta historia, jeje.

Quiero dedicarle este fic a kari para así compartir nuestro sufrimiento juntas, jejejeje.

Si les gustaría que escriba alguna otra historia, háganmelo saber en los comentarios.

¡Mil gracias!♥ 

The last goodbyeWhere stories live. Discover now