Capitulo 1

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 Me llamo Lucia Méndez, Alejandra es una amiga, estábamos en un bar, comenzó a repicar mi teléfono, lo tenía Alejandra tomándose una lujuriosas fotos, como siempre la típica chica de las fotos, pero tenía que ver quien llamaba, pedí el teléfono para ver el número, pero Alejandra se veía muy ocupada en sus fotos, no me gustaba molestarla cuando tenía algo, en el que está concentrada, porque piensa que se lo niego, y me deja de hablar, mas yo no quería eso porque es la única amiga con que me la pasaba, de resto no tenía más amigas, ya que me acababa de mudar con mi mama y mis vecinas no me tratan muy bien que digamos, solo porque soy nueva, pero no le doy mucha importancia a ellas, y bueno Alejandra era la única amiga que tengo por los momentos, no se quizás conozca a alguien más en el colegio pero tengo que pedirlo aunque se enoje.

— ¿Ale me prestas el teléfono un momentito?, luego te lo doy por favor chiquilla— Le dije a Alejandra. —Si claro está bien, toma— Dijo Alejandra moviendo sus ojos de medio lado, entregándome mi celular.

 Aunque no se enojó tanto como otras veces, luego me fijo en el número de la persona que llamaba, que decía llamada perdida de "María" Era mi madre no podía colgarle por que se daría cuenta, y si le contestaba me preguntaría así que deje pasar la llamada.

 — Párese ser mi mama—Dije a mi amiga, mirándola de arriba a abajo. 

— ¿Es tu mama?— Contesta Alejandra un poco molesta.

— Si, ya creo que me tengo que ir — Dije un poco apurada, con voz baja, para que los chicos no escucharan, ya que eran los únicos chicos que también conocía apenas en el bar, porque vecinos no eran, ya que Alejandra me los había presentado esa noche, pero las intenciones de ella eran otras, tal vez que fuera novia de uno de ellos, pero no quería por que no eran mi tipo y tampoco me dejaban tener novios.

 — ¡Chicos, ¿oyeron?, ¡Lucia se va!— Gritaba Alejandra llamando la atención de todos.

 Algo que yo no quería, porque no iban a dejar que yo me fuera, tenía poco tiempo ahí, y  era mi primera vez en un bar, eso ellos lo sabían y no me soltarían hasta a ver tomado con ellos, tuve que calmar todo y aprovechar que ella estaba ebria, para tomarlo como delirio de ella y a si irme. 

—Emmm no, no yo les explico es que ella está un poco mareada— Dije insistiendo Mientras Alejandra interrumpía mi hablar. 

— ¡No señores aquí no se tiene que dar más explicaciones, ella quiere decir que se queda y punto!— Gritaba Alejandra. Hasta que cayó de lo ebria que estaba al suelo, los chicos corrían a levantarla, mientras que lo hacían, yo aproveche y me retire, ya era tarde me detuve a ver mi reloj, volteando a ver la muñeca de mi mano derecha, no lo podía creer mi mama me iba a matar, no acostumbraba a estar tan tarde fuera de casa, ni ella, por eso tenía que irme  lo mas rápido posible. 

— Mierda son las 1:30Pm, es súper tarde— Dije mientras corría y salgo del bar a coger camioneta.

 Mientras corría, veía que adelante había una anciana, estaba con 3 bolsas en cada mano, repletos de ricos manjares, me dio nostalgia verla tan sola, con tanto peso, porque me imagine a mama así, y no me gustaría ignorarla. — Soy muy humilde y siempre lo seré...—Pensé al acercarme a ella.

Por eso me detuve a ayudarla hasta la parada. 

— Qué más da, vamos al mismo sitio a coger carro— Le dije a la anciana mientras la ayudaba con su gran peso.

 Ya después de un rato caminando, estaba más cerca, íbamos por una corta autopista bacía, cruzábamos hacia el otro extremo, aun que estaba abatida, pero no le diría a la señora, porque no me permitiría ayudarla y era lo que más quería, ayudarla verla tan sola y teniendo hijos, lo sabia porque ella me lo contaría al ir a su lado, no lo podía creer.

Mis ilusionesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora