Prólogo.

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Apago la ruidosa alarma de mi teléfono. Aunque sé que es hora de levantarme, decido quedarme en la cama "cinco minutos más". Mi padre se levanta media hora más tarde y entra en mi habitación dando voces. Sin ganas de discutir, me levanto y me dirijo hacia el cuarto de baño. Me visto con lo más básico que encuentro, me peino, me echo colonia y me lavo los dientes. Mi vecina, Iris, viene cada día a buscarme. A veces siento lástima por ella, siempre me quedo dormida y la hago esperar. Me despido de mi padre y mi hermano. De camino al instituto suelo contarle a Iris mis dramas de adolescente trastornada. Ella solo se limita a escuchar y en raras ocasiones a aconsejar. Llegamos y como siempre, el timbre ya ha sonado. Todos mis compañero ya están sentados en sus respectivas mesas. Yo, como era de costumbre, entraba disculpándome com mi tutor. Me abrí paso hasta llegar a mi mesa; al lado de una de mis mejores amigas, Paula. Las clases se me hacen eternas y más pensando que tenemos que quedarnos hasta las cinco de la tarde. Mis días suelen ser muy monótonos, no hay nada que se salga de la rutina. Llego a mi casa y lo primero que recibo ya son gritos por parte de mi padre, esta vez, por mis notas.

Anais: -¡Estoy harta de tener que sentirme como una mierda!
Papá: -¡Si es que no sabes hacer nada más que tocarme las narices!
Anais: -Mira, yo paso de hablar contigo...Total, es como hablar con una pared.
Papá: -Cuando seas mayor, mirarás atrás y entenderás lo que estoy haciendo ahora por ti. Y seguramente dirás "Que razón tenia mi padre". Esto último diciéndolo em tomo sarcástico, obviamente.

Me dirijo rápidamente hacia mi cuarto. Cierro la puerta y me dejo caer en la cama. Con una mezcla de sentimientos, noto como mis ojos empiezan a humedecerse y no mucho después como mis lagrimas ruedan por mis mejillas. Siento que cada día decepciono más a todo el mundo. Sin muchas ganas de hacer nada, me meto en instagram, veo que no hay nada nuevo y decido ponerme a hacer mis deberes. Al terminarlos,, salgo de mi cuarto con mi pijama y ropa interior limpia. Voy a darme una ducha, no puede ser muy larga, porque si no mi padre va empezar a gritarme otra vez y yo paso. Tardo diez minutos en ducharme. Me seco el pelo y me peino. Me pongo el pijama y salgo dispuesta a ir a la cocina. La cena ya está hecha, mi padre se ha lucido hoy. Ha hecho la comida que más odio, el pescado. Sin decir nada me lo como. Cuando termino guardo mi plato en el lavavajillas y vuelvo a irme a mi habitación. Cuando son las once voy a lavarme los dientes. Vuelvo a mi cama y me quedo con mi teléfono hasta que me duermo.

Caos.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora