Joshler

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Tyler se remueve inquieto entre mis brazos. Toco su frente, está caliente y empapada de sudor. Sus labios están ligeramente abiertos y su rostro, pálido. Sé lo que está pasando. Es la cuarta pesadilla en la semana. Muevo sus brazos suavemente intentando despertarlo, no sucede. Esta vez los muevo más rápido y abre los ojos.

La preocupación y el miedo se instala en ellos.

Se levanta y corre al cuarto de al lado. Lo sigo y veo como observa al pequeño de cuatro años que duerme plácidamente sobre su cama.
Sus ojos se humedecen, recorre la habitación y llega junto a mí con los hombros caídos. Lo abrazo y le susurro que todo estará bien. Apoya la cabeza en mi pecho y solloza.

Sé que no puede quitarse de la cabeza el rostro de aquel hombre que vimos cuando fuimos a hacer la compra; aquel que lo hizo sufrir tanto. Su padrastro, el que golpeaba a la madre de Tyler.

Su mayor miedo a pasado a presentarse en sus pesadillas. En que ese hombre le arrebate a su hijo. Le he dicho muchas veces que jamás lo permitiría pero aún así tiene miedo.

Lo guio de nuevo a la cama y al instante se queda dormido, cierro mis ojos y duermo junto a él.

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-¡Papás!, despierten .- Dice una suave vocesita. Abro los ojos y veo al pequeño Jesse frente a mí. Tiene una sonrisa de oreja a oreja en en rostro. Tyler se sienta y le sonrío al niño. Estira los brazos y lo pone entre los dos.

Mi hijo vuelve a hablar:

-¿Podemos ir al parque hoy?

Tyler asiente efusivamente, siempre lo está consintiendo. Le da un beso en la frente y se baja de la cama.

-Prepararé el desayuno entonces. Antes de irnos al parque.

Sale en dirección a la cocina.

-Papi, ¿por qué las personas se casan?
-Porque se aman.
-Entonces. ¿Me puedo casar con mi papá Tyler?.- Decido no contestar y solamente le sonrío.

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Desde donde me encuentro puedo ver a Tyler jugar con mi hijo en uno de los juegos, el castaño empuja el columpio y ambos sonríen, muy felices.
Alrededor hay muchos niños con sus madres. Pronto el árbol grande que hay cerca se torna borroso, el rostro de los niños también.

Miro en dirección a Tyler y a mi hijo. La sonrisa también está borrosa.
Buscó la mirada del niño, pero él ha desaparecido.
Miro detrás y mi castaño tampoco está.

Me levanto de golpe. La parte de al lado de la cama está vacía y es en ese instante cuando choco con la realidad.

Han pasado quince años desde que Tyler perdió al bebé que llevaba dentro de él y catorce años desde que me dejó.

No resistió el dolor que sentía al perder a nuestro bebé y se suicidó.

De mis ojos caen lágrimas al revivir el recuerdo.

Y solo quiero dormir y no soñar si es que voy a recordarlo así.

* άγγελος (Joshler) *Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora