Prólogo

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—Entonces eso es lo que soy... —Las palabras salían quebradas, mientras la atención del salón se posaba sobre ellos.

—Te lo juro que no es cierto —trataba de explicarse él, dando un paso al frente.

—¿Acaso me crees imbécil? —cuestionó con la voz agitada—. ¿O crees que nunca me daría cuenta de que solo estás conmigo por un jodido juego que te impusieron tus neandertales amigos?

Uno de los aludidos saltó de inmediato:

—Oye, yo no soy as...

—Tú cállate, imbécil, o verás cómo esa copa que tienes en la mano se llena de tu propia sangre si no aprendes a cerrar la puta boca —le gritó, logrando que el chico alzara las manos en señal de rendición mientras murmuraba algo sobre "andar muy agresivos".

—Te lo juro que ya no es así, ya no te veo de esa manera —insistió, tratando de acortar la distancia—. No te voy a negar que al inicio solo era eso, un juego, pero...

—Ya. Y ahora tengo que creer que por arte de magia todo cambió. Vete muy a la mierda. No eres más que un niño que cree conseguir todo lo que quiere y, cuando se le va de las manos, inventa excusas estúpidas para sentirse mejor consigo mismo.

El salón entero se había quedado en silencio, salvo por el murmullos sofocados y decenas de teléfonos alzados registrando el espectáculo.

—No, te lo juro, yo solo pensaba que sería algo divertido... No creí que escalara tanto.

—Claro. Y para tu tonto jueguito tenías que poner una cámara mientras estaba desnudo encima tuyo —las lágrimas comenzaron a rodar, acompañando el quiebre de su voz—. Yo no fui quien publicó esas fotos, te lo juro.

—Pero no niegas que fuiste tú quien colocó una cámara en un momento que se suponía que era solo nuestro —su cuerpo amenazaba con rendirse ante el peso de la escena—. Esas fotos solo estaban en tu poder, no te hagas el santo.

Dio media vuelta para marcharse, pero un agarre en su brazo lo detuvo. Se giró despacio, redujo la distancia y le susurró al oído con una frialdad que congeló al otro:

—Vuelve a estar a menos de diez metros de mí y verás que de chico bueno solo tengo la apariencia.

Se soltó de un tirón y caminó hacia los baños más alejados, dejando tras de sí un rastro de murmullos.

—No sabía que teníamos talento oculto en la facultad. Si no te va bien en la carrera, ya sabes que tienes un plan B —se escuchó desde la entrada del baño.

Dentro, frente al espejo, un chico se empapaba el rostro con agua fría.

—Tengo los ojos demasiado rojos... Por lo menos el delineador que compré en el mercado no se corrió. Te dará una infección casi seguro, pero hey, es a prueba de agua —comentó secándose con toallas de papel.

—Hiciste un espectáculo digno de película dramática —agregó el recién llegado, apoyándose en la pared—. Mañana vas a amanecer hinchado.

—Bueno, gajes del oficio. Eso solo demuestra lo bueno que soy en lo que hago —respondió con un gesto pícaro—. Además, los hechos son los mismos: yo no lo mandé a jugar con cosas que no puede controlar.

—Ya, pero no vas a negar que moviste tus hilos.

—Cariño, no puedes jugar si no tienes el control —sonrió con suficiencia mientras tiraba el papel a la basura—.

—¿Esto se acaba aquí? —preguntó su amigo con curiosidad.

—Por hoy, sí. Un poquito de drama no le hace daño a nadie. Además, le hice ganar quinientos dólares; debería cobrarle comisión, después de todo es mi cuerpo el que sale ahí. Es más, debería cobrarle a todos los que lo vieron.

—Solo se te vio una parte —interrumpió el otro.

—Obviamente. Tampoco me voy a mostrar completo y gratis; para eso abro un OnlyFans. Que se queden con las ganas.

—Sabes que él sí se enamoró de ti, ¿no? Te va a buscar.

—Eso espero... Si no, esto sería aburridísimo. Hay que darle sazón, batería y reguetón —soltó divertido mientras caminaba a la salida.

—¿Y tú?

—¿Yo qué?

—¿Tú también te enamoraste?

—Adiós, cariño —evitó la pregunta antes de cruzar la puerta.

—¡No lo negaste! —le grito su amigo entre risas.

—¡Tampoco lo confirmé! —rebotó el eco desde el pasillo.

Ya fuera, con una sonrisa picara dibujada en el rostro, solo quedaba la certeza de un futuro caótico, entretenido y completamente bajo su control.

Guion para un desastreStories to obsess over. Discover now