-donde estoy?¿quién es usted?... No puedo moverme, No recuerdo nada- dice Hipólito en voz baja y débil,con dificultad para hablar, con su vista periférica haciendo mucho esfuerzo vió a un hombre canoso sentado en una camilla, apoyado contra la pared mirando por una ventana -Tranquilo,usted está en una clínica, seguramente hay un pulsador cerca de su mano puede llamar a la enfermera si es que se siente mal o si necesita, mi nombre es Gregorio Rodriguez, un gusto- -Que julepe! gracias,me tranquiliza mucho,no recuerdo como llegué a este sitio... Un gusto,soy Hipólito, la verdad es que me siento muy extraño, ¿sabe usted cuánto tiempo llevo aquí? estoy muy mareado-pregunta él muy asustado. -a ver... Hoy es jueves... Usted llegó aquí... hace tres semanas aproximadamente, escuché que estuvo en terapia intensiva y apenas normalizó su estado lo trasladaron a sala... despertó y aquí estamos hablando-contesta Gregorio sonriendo en tono relajado. Entra a la habitación la enfermera, una simpática señora de unos 40 años,de mediana estatura,con unos grandes y redondos anteojos, haciendo pasos rápidos y cortos, dice alarmada -Despertó Don Hipólito, qué alegría. ¿Como se siente?. Una señora lo encontró desmayado en la vereda del asilo,no fué un simple desmayo, estuvo internado en grave estado,es su cerebro y es lo que estamos estudiando.Permiso, Déjeme revisarlo y sacar muestras de sangre... -¿Qué fué lo que me pasó,cómo pasó? No puedo moverme- cuestiona Hipólito. -Ciertos pacientes,como usted en este momento,son propensos a padecer algún grado de trastornos cognitivos después de las intervenciones hospitalarias. Estamos haciendo estudios para saber específicamente su patología, no se preocupe si sigue mejorando en unos pocos meses vuelve a su casa- contestó la enfermera retirándose del lugar. -gracias, se lo agradezco- agrega Hipólito quedando en un estado de sosiego y pensante. -volverá pronto a casa-comenta Gregorio aún mirando hacia afuera por la ventana. - Curiosamente no me parece interesante el volver, nadie me espera allí... Y¿ usted? ¿Por qué está en este lugar? - pregunta Hipólito. -Yo Tengo una una enfermedad renal, no es nada grave, llevo aquí unos cuantos meses-contesta abrumado. - me alegra que no sea grave... ¿qué es lo que vé por la ventana Gregorio ?dígame , yo no logro moverme y no conozco este lugar- -hay tantas cosas lindas por ver... hay árboles, un pequeño lago, a lo lejos se ve una plaza con el pequeñuelos jugando. Esta vista me hace pensar que debería haber disfrutado de esas pequeñas cosas que la vida nos dá,los hijos,los nietos de la familia... de lindas vistas,oler el césped, del aire puro,de acariciar un perro en la calle o simplemente admirar el cielo, las formas de las nubes y no estar solo en casa y perder tiempo de mí vida siendo quejumbroso lleno de orgullo¿no piensa usted lo mismo ?- -En realidad sí,pareciera que describe mi vida, así como miles de personas. Solo trabajar y perder el tiempo en problemas ajenas a uno mismo... actualmente vivo en un asilo, me gustaba estar en mi habitación en soledad, mirar documentales, leer y dormir largas siestas... Como esperando a que pase algo mágico que cambie mi vida y así por años me sentí un verdadero esclavo de mi propia realidad- -Hipólito, ese fué nuestro gran error...tuvimos que haber sentido,amado,reído,besado y abrazado a quien quisiéramos. Oigame bien,usted tiene que buscar y desear que le pasen situaciones, aprender a apreciar y valorar todo lo que nos rodea, no solo apreciarlo desde afuera...O desde una ventana como lo hago yo- -Qué gusto haberme cruzado con usted, me hizo tener otra perspectiva sobre la vida,razonar,esta charla es una genialidad. Tenemos que ponerlo en práctica, salir de esta clínica, usted cuando sane, también puede hacer lo mismo Gregorio, espero recuperar mí movilidad- -¡Por supuesto! Podríamos visitarnos,tener una segunda oportunidad de apreciar la vida,hasta podríamos viajar juntos y conocer nuevos lugares- -Que maravilloso imaginarlo-contesta riendo
Hipólito y Gregorio día a día se hicieron grandes amigos. A pesar que ambos eran solitarios y gruñones se hicieron cómplices en cuestión de semanas. Una mañana Hipólito despierta y voltea su mirada para saludar a su amigo pero, él no estaba allí. -¡¡enfermeeraa!!-grita presionando el botón varias veces. -disculpe la demora, estaba atendiendo otros pacientes- -¿Donde está Gregorio? - interrumpe Hipólito. -Él fué llevado a urgencias ésta madrugada. No sé si usted sabía, estaba muy complicada su situación... Padecía una Enfermedad crónica. La manifestación más grave de la enfermedad es la insuficiencia renal crónica terminal, que lleva al paciente a la necesidad de terapia de sustitución renal como diálisis crónica o trasplante renal. No soportó el trasplante y falleció esta mañana-dice la enfermera sentándose. -Ésto no puede ser, ayer estaba bien,lo escuché bien... No se veía bien de salud, pero... No pensé que moriría... -Lo siento Hipólito... Don Gregorio fué un gran hombre, que descanse en paz- A los pocos días Hipólito pidió que lo trasladen a la camilla de Gregorio, tuvieron que adaptar la camilla para poder sentarlo,ya que tenía poca movilidad...sería bueno recordarlo el mirar por la ventana que él todos los días observaba. -¿qué es esto?-pregunta exaltado Hipólito a la enfermera -Es un departamento con oficinas- -¿siempre estuvo allí? -No, no. Esta allí hace unos...tres años creo yo-
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- ¿y los arboles y el lago?, no entiendo... - -no hay nada de eso aquí señor, estamos en la ciudad, si hay una plaza a pocas cuadras, pero no se ve desde este lugar- -Gregorio me contó que había un lago, una plaza, arboles, no lo entiendo,¡¿por que me mintió este viejo de porquería?!-gritó llorando Hipólito. -uuhmmm...Gregorio era ciego señor, él habrá tenido sus razones para hacer tal cosa- sostiene la enfermera- -ciego? él era ciego.... Ese día entendí que Gregorio imaginaba todo y me lo decía esas cosas solo para animarme, para que disfrute de lo que me queda de vida ...Aunque él sabía que iba a morir siempre fué positivo y optimista... Todo lo que él me contaba podía imaginarlo, me motivó a pensar en cambiar mi vida a los 69 años... Que viejo loco pude conocer... Me enseñó tanto en tan poco tiempo... No se necesitan ojos para poder ver... Gracias amigo...
Hipólito se recuperó de un acv, en tres meses con un increíble progreso. Su mente y sus emociones habían cambiado. Buscó reconciliación con sus familiares más amados, viajó y se casó a los 76 años con una amable mujer con espíritu joven igual que él. Disfrutó verdaderamente de la vida. Gregorio es su ángel que lo guía desde el primer día que lo conoció. Ese día dónde estuvo tan cerca de la muerte volvió a nacer.
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#Espero que les guste esta pequeña historia que quería compartir # gracias por leer.