PROLOGO

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En serio tenemos que irnos de la Tierra?

Claro que sí, hija. Nuestro mundo será inhabitable en poco tiempo.

Pero es muy pronto para dejarlo, abuelo. ¿No hay una solución para lo que hemos hecho?

Me temo que no hay punto de retorno, querida. Solo nos queda mirar hacia adelante.

-"Pasajeros del transbordador N° 53, dirigirse a la próxima estación para abordar" -se transmite en un megáfono.

¿Tienes los boletos, abuelo? -pregunta la niña sosteniendo con fuerza su pequeño peluche.

Claro que sí, cariño. ¿Y tú tienes a tu conejito Min?

Sí -dice entusiasmada-. No lo soltaría por nada.

"Último llamado para el transbordador N° 53, zarpa en 5 minutos".

Ya es hora de abordar, espérame aquí un momento, hija.

Sí, abuelo -asiente Jessica con un poco de preocupación.

Jessica permanece quieta e inmóvil en una banca, pensando, recordando, sintiendo. Necesita poner todo en orden. Ya tiene diez años y está lo suficientemente grande como para preocuparse en estos momentos. Su propio abuelo se lo dijo: "No te preocupes ahora, en Marte todo será mejor". Aunque ella sabe en el fondo que todavía intenta no llorar en las noches. Siempre se calma cuando su abuelo viene a ver qué está pasando.

-...las vallas generales, ¡han caído! ¿Qué podemos...? -se puede oír al fondo de la sala.

Se escuchan estruendos en toda la sala, múltiples sonidos de ventanas rotas y una creciente algarabía. El ambiente se vuelve tenso.

<< ¿Dónde está mi abuelo? >>, piensa Jessica.

Se oyen pisadas aumentando al fondo. Jessica las reconoce inmediatamente: es su abuelo corriendo hacia su dirección.

¡Corre, Jessica, corre! -dice su abuelo mientras corre en dirección contraria a ellos.

Jessica no asimila lo que está pasando y queda pasmada. Su abuelo la recoge rápidamente en sus brazos y corre directamente al lugar de despegue más cercano. La muchedumbre se acerca peligrosamente a ellos, pero un cordón de seguridad al lado de la estación de despegue está cerca. Uno de los oficiales les ayuda a avanzar.

¡Por aquí, rápido! -el soldado los dirige a un lugar seguro.

Soy el doctor Richard Smith, tengo pase para dos personas. ¡Por favor, sáquenos de aquí!

Necesito los pases de abord... -el cordón de seguridad se rompe y toda la muchedumbre va hacia ellos.

¡Oh, Dios mío! -exclama el soldado ante tal acción-. Acompáñenme rápido, ¡tenemos que irnos de aquí!

El soldado guía a Jessica y su abuelo directamente a la sala de despegue.

Tengo que activar la valla de seguridad. Me tomará solo un momento. Esta pared nos protegerá por poco tiempo. Quiero que sostengas esto, profesor -el soldado le entrega una ametralladora al doctor.

Tengo miedo, abuelo -dice Jessica afligida, mirando con preocupación la pared que los protege.

No tengas miedo, hija mía. Nada te pasará -dice el abuelo de Jessica y la abraza, pensando que sería la última vez.

¡Demonios! -exclama el soldado-. Tenemos que activar el sistema manualmente. Todo está averiado.

La pared cruje mientras se desmorona con la furia de la muchedumbre. El tiempo se acaba y deben tomar decisiones drásticas.

Señor soldado, tengo que hablar con usted -dice el doctor mientras le susurra algo al soldado.

Cariño -dice el abuelo de Jessica-, saldrás de aquí. Tranquila, tu abuelo siempre estará aquí para ti -le da un beso en la frente, mientras corren lágrimas por sus mejillas-. Hazlo ahora -le ordena al soldado.

Acto seguido, el soldado abraza con fuerza a la niña y se dirige al transbordador. El doctor Richard se queda para abrir el sistema de seguridad y permitir que su nieta y el soldado puedan seguir.

¡Abuelo, no! -grita Jessica mientras se dirige a zarpar-. ¡Déjame! -le grita al soldado.

El doctor Richard abre la puerta de seguridad, pero la muchedumbre lo alcanza. Jessica alcanza a ver la última frase de su abuelo entre todo el caos que se está generando en ese momento.

<<Adiós, hija mía>>.

Como escalar las estrellasStories to obsess over. Discover now