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Hoy desperté de un humor de perros, al descubrir que mi madre me despierta temprano, un fin de semana.

- Aria despierta, – comenta – hay que ir a un sitio.

- Mamá tengo sueño, – añado al momento – cinco minutos más, es fin de semana.

- No. Levántate, no quiero empezar el día con disgustos otra vez – continua – Prepárate que nos vamos.

He tenido unos días bastante depresivos. Mis padres se separaron hace unas semanas y no estoy muy animada. Mi hermano pequeño me pregunta siempre lo mismo, " Tata, cuando va a volver papá?". Yo siempre le respondo, " Todo va a ir bien". Los dos estamos destrozados, solo que mi hermano tiene 4 años. No es muy consciente de que pasa.

Bajo a la cocina y me preparo un café con leche y tostadas con mantequilla, lo de siempre. Los tres nos sentamos en la mesa de la cocina. Hay un silencio muy incomodo, mientras desayunamos.

- Que vamos ha hacer? – pregunta mi hermano rompiendo el silencio, muy curioso.

- Espero que nos lleves a ver a papá. – digo con rapidez.

Desde que mi madre se separó de papá se comporta de manera extraña, en el sentido, de que es súper borde con nosotros. Y eso me cabrea.

- No vamos a ver a vuestro padre. – dice bruscamente, pero se relaja un poco y añade – Quiero que conozcáis a una persona.

No le gusta nada que mencionemos a papá, ya que le preguntamos muchas veces por él.

Es raro que mi madre nos quiera presentar a alguien. Ella no es muy sociable, casi nunca queda con amigos. Alguna vez si que se escribe con algunos, pero nunca han tenido la iniciativa de quedar.

Subo a mi habitación y me preparo. Me visto con unos pantalones tejanos grises y una sudadera color rojo, me pongo mis bambas Fila y me peino con un recogido.

- Ya estoy lista. – grito desde mi habitación, mirándome al espejo, haciéndome unos pequeños arreglos en el pelo antes de salir y asegurarme de que estoy lista.

Voy a ver a mi hermano. Está serio. Va vestido con unos pantalones chándal negros y una sudadera azul marino. Está sentado en su cama mirando sus manos con preocupación.

- Por qué no podemos ir a ver a papá?

- No lo sé Axel. – le hablo, y lo envuelvo entre mis brazos – Pero te prometo que lo veremos pronto y volveremos a estar todos juntos.

Se le escapa una lágrima de sollozo y lo vuelvo a abrazar con más fuerza.

Unos minutos más tarde mi madre nos llama desde el comedor. Cojo de la mano a mi hermano y nos dirigimos hacia a bajo. Salimos de la puerta y nos subimos al coche. Mi hermano se sienta en la parte de atrás y yo en el asiento del copiloto.

Mi madre aún no ha salido de casa. Seguramente habrá ido al baño.

Miro a mi hermano por el espejo del retrovisor, se está abrochando el cinturón mientras mira por la ventana. Intento ver en sus ojos lo que piensa, y lo único que veo es tristeza. De repente veo a mi madre saliendo de casa con unas maletas, que las deja en el maletero. Entra en el coche y me vuelvo en dirección a ella, que no para de resoplar. Estoy empezando a pensar que mi madre nos va a presentar a alguien muy importante, pero ahora tengo otra pregunta en la cabeza, ¿Y las maletas?

Durante el largo camino que recorremos no paro de preguntarme quien será esa persona, tampoco entiendo porque vive tan lejos. ¿Acaso no pudo venir él o ella? Aún no sé si se trata de un hombre o una mujer, de un amigo o de un compañero, de un familiar o un conocido. La verdad, es que no tengo ni idea. Pero tampoco voy a preguntar, lo único que hago es subir el volumen de la música y seguir pensando en lo que me espera.

Illegal Love "¿Can there be love in hatred?"Histórias para pegar e não largar. Descubra agora