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  De donde yo vengo la vida no vale mucho, desde pequeña había presenciado a un padre alcohólico suicida que terminó con su vida cuando yo apenas tenía 7 años, después todo fue a peor, la madre que antes hacía tortitas con mermelada de fresa todos los sábados por la mañana había desaperecido, se volvió adicta a las pastillas, las cuales se solía tragar junto a una copa del wisky que a mi padre más le gustaba, mientras miraba sus fotos, llorando, enrojecida, sin poder apenas articular palabra. A veces hablaba con alguien, mejor dicho, muchas veces hablaba sola, suponía que le hablaba a Dios o a mi padre... O con los dos a la vez.

Mi vida a esa edad no era envidiable para nadie, tenía hambre la mayoría del tiempo, mi ropa estaba sucia, faltaba demasiado al colegio, y a nadie le importaba, nadie se dió cuenta de nada.

Murió tiempo después, a mis 11 casi 12, a vísperas de mi cumpleaños. Era un día gris y frío, estábamos en octubre, no me acuerdo como fue, qué pasó, solo recuerdo su cuerpo, su cara, llevaba una bata de flores rosa y un camisón gris, era hermosa, siempre fue hermosa, pero en ese momento estaba demasiado pálida.

Después...Solo recuerdo a la esposa del tío Robert, el hermanastro de mi madre, abrazándome sin dejar de repetirme que no era mi culpa mientras me mecía en su pecho, esa noche dormí con ella, en casa de ellos, en la que sería mi nueva habitación.

No dormí esa noche, me quedé mirando aquel lugar.

Era rosa y me encantaba.

The Bad GuyWhere stories live. Discover now