En el año 1920, un grupo de científicos estadounidenses iniciaron un experimento biológico con el fin de alargar la esperanza de vida de toda la humanidad. Para dicho experimento usaron fondos ilegales y secuestraron a más de cincuenta personas con el fin de probar en ellos su nuevo gen.
Por desgracia, en esta investigación algo salió mal, y el componente genético aún en fase de prueba se esparció por todo el complejo de investigación, contaminando tanto a los secuestrados como a los encargados de desarrollar el Gen, a excepción de un agente de seguridad, quien se hallaba en ese momento fuera del complejo, por lo que no se vio afectado por el desastre. Cuando todos inhalaron el componente del experimento, comenzaron a experimentar en su cuerpo distintos males de forma agresiva, lo primero que apareció fue la necrosis, grandes trozos de piel en los brazos y pecho se pudrían; luego sus huesos se fueron debilitando, hasta llegar a un punto en el que ante cualquier golpe mínimo se fracturaba la zona afectada; posteriormente sufrían convulsiones y ataques de rabia irracional.
Tras mucho sufrimiento, los infectados caían abatidos por un infarto fulminante. Pero no se quedaban ahí, a las pocas horas de fallecer, los contaminados se levantaban del suelo esterilizado del complejo y empezaban a deambular por todo el centro de investigación, gruñendo y babeando. Cuando esto pasó, los gritos de dolor se hicieron escuchar, atrayendo la atención del oficial de seguridad, quien entró con un arma de fuego para garantizar su seguridad, encontrándose con muertos vivientes dispuestos a devorarlo, el agente luchó por su vida y disparó repetidas veces en el pecho y piernas de los zombies, lo que le garantizó, a duras penas, su supervivencia. El vigilante huyó despavorido del lugar, deteniéndose en la puerta de salida y grabando con pintura en aerosol de color negro mensajes de advertencia.
En el centro de investigación habían casi cien infectados, y dicho número aumentó bastante cuando los científicos extranjeros más reconocidos de esa época viajaron a Boston a comprobar el avance del milagroso experimento, encontrándose con un final bastante distinto a lo que esperaban. Mediante una mordida o un rasguño, el gen defectuoso se transmitía a las personas sanas, haciéndolos pasar por el mismo sufrimiento de los portadores originales, y acabando exactamente igual que ellos: como Zombies hambrientos.
Ante tal amenaza a la seguridad nacional, el presidente de ese entonces decidió sepultar el complejo de investigación bajo tierra, y ocultar toda la información concerniente al gen que alargaría la vida de la humanidad de una forma no muy agradable.
Así se hizo, y todo el lugar fue enterrado mediante explosivos. Sobre el antiguo centro de investigaciones se construyó un parque, y el pequeño bache de la nación se ocultó a todo el mundo, olvidándose por completo del problema y dejando que los zombies vagaran sin problemas debajo del parque, como una ciudad alterna y apocalíptica.
Hubiera terminado ahí, si el mundo no hubiera seguido creciendo a velocidades tan extremas, el parque fue sustituido en el año 2016 por un centro comercial de gigantescas proporciones, con varios pisos de altura haciendo presión hacia el piso, debido al peso de la atroz estructura, el suelo cedió y el edificio se derrumbó sobre si mismo, traspasando el nivel del pavimento y revelando el complejo de investigación que aún mantenía encerradas a las hambrientas criaturas de los años 20.
En cuestión de horas, Boston se hizo presa del pánico ante los muertos caminantes, que no tardaron en aumentar su número, usando como medio para esto a los aterrados habitantes de la ciudad norteamericana, los oficiales de policía desperdiciaban las balas de sus armas reglamentarias sin causar mayor efecto que el de hacer entrar en una especie de frenesí a las criaturas, quienes luego devoraban sin ningún problema a los uniformados.
Así, la ciudad cayó en el caos, y sólo un grupo selecto de personas consiguió permanecer con vida ante este cataclismo que aumentaba poco a poco. La infección continuó esparciéndose por todo Estados Unidos, sin que nadie pudiera hacer nada para impedirlo, y, transcurrida una semana de atroz sufrimiento para el país del tercer mundo, esta gran nación sucumbió ante el contagio, y comenzó la cuenta regresiva para el fin de la humanidad, iniciada por el fallido Experimento X.
Los muertos caminantes abandonaron el país por sus fronteras terrestres en medidas escalofriantes, de cientos a miles de criaturas deambulaban por las afueras de México y de Canadá, mordiendo y llevando el virus a ambos países vecinos. Las personas que se hallaban de alguna forma fuera del país, ya fuera por un crucero de vacaciones, o un viaje en avión por cuestiones de negocios, volvieron a su nación, ignorantes de lo que sucedía, y se estrellaban de frente con el apocalipsis.
El más notorio de los casos de esparcimiento por vía marítima fue el de un crucero capaz de albergar a más de tres mil personas, que iba a hacer una breve parada en un puerto de Miami, y en el que los pasajeros tenían la opción de ir a tierra firme para realizar turismo. En este crucero, solo se bajó del barco una mujer italiana que rondaba los cuarenta años, quien dejó a su esposo esperándola en el crucero. Cuando la mujer volvió a abordar, cuarenta minutos después, la mujer se quejó de algo o alguien que la había mordido y que ella no había podido avistar, la mordida de la que se quejaba la chica se hallaba en su antebrazo, pero no parecía nada de gravedad, por lo que el crucero zarpó de nuevo, con dirección a Italia, de donde provenía este. Con esta infección, el continente europeo cayó ante la infección, que ya alcanzaba las mayores ciudades del mundo: Roma, París, Madrid, entre otras.
Al cabo de un mes, la población mundial se veía visiblemente mermada, y los pocos seres vivientes que quedaban repartidos por el globo luchaban con uñas y dientes por mantenerse como estaban: Vivos.
Ahora, en la actualidad, los seres humanos se debaten entre la vida y la muerte, luchando con los zombies por el control simbólico del mundo. Desperdigados por el mundo, los sobrevivientes eliminan a los muertos vivientes que tengan cerca e intentan vivir de forma tranquila, y tan alejados de los muertos como les sea posible. No obstante, estas personas no piensan vivir asustados por una infección cualquiera, si aún están vivos, lucharán por recuperar su vida, recuperar su mundo, regresarle el control de la Tierra a los vivos.
Aquí empieza el relato de cómo los sobrevivientes al contagio luchan por sus vidas y por objetivos personales. ¿Lograrán imponer a la raza humana sobre este gigantesco bache? o ¿caerán ante los muertos vivientes? Es momento de averiguarlo. Esto es Experimento X.
CZYTASZ
Experimento X
AkcjaEl caoscaos se ha extendido por todo el mundo gracias a un misterioso virus que trae a los muertos a la vida, transformándolos en bestias deseosas de carne humana, los gobiernos han caído, y solo unos pocos en un par de naciones pueden hacer algo pa...
