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Intenté suicidarme a los catorce años.
Fallé y dejé una cicatriz en mi brazo.

Volví a intentarlo en mi cumpleaños diecisiete.
Fallé de nuevo, terminé en el hospital.
Debido a ello, mi familia gastó tanto en mí...

No me dejaba de culpar más de lo que ya hacía.

Decidí que iba a escapar.

Regresando a casa supe que era hora.

Me fui de casa.
Tal vez para siempre.
Para bien de todos.
Dejé una nota para cada miembro de mi familia.
Otra para quienes yo consideraba mis amigos.
Pero sabía bien que ellos no me consideraban a mí parte de ellos.

Para bien de todos...
¿Verdad?

Lo único que hacía era daño a los demás.
Era por su bien.
Los únicos que me extrañarían probablemente sería mi familia.
Pero mis amigos no.
¿Tengo...?
Como bien dije, no me consideran como amiga.
Me odian.

Esos pensamientos hicieron que una lágrima recorriera mi mejilla.

"Si te caes por pendejo, levántate por chingón".
Pf.
Ya no hay sentido en eso.

¿A dónde me dirijo?
No lo sé.
Lejos de ahí... muy lejos...

Intenté suicidarme por la misma razón.
Solo... le hago daño a los demás.
Pero fallé y terminé haciendo más daño.

A mi familia... ya les hice bastante daño también.
No puedo seguir ahí.

Fue mi culpa, siempre lo era.
No había un día en el que la gente no me culpaba.

No había un día en donde yo no lo hacía.

La vida ya no tenía sentido si los demás no te proporcionaban segundas oportunidades por más que tú intentaras cambiar.
A cierto punto los demás te empiezan a tratar como una mierda y piensan que te pueden hacer cualquier cosa.
Porque tú eres el culpable.
Porque tú no mereces estar en el mundo.

Pero tenían razón.
¿No?

Porque yo nunca tenía la razón.
Yo era la mala siempre.
Supongo que ese era mi destino.
Por más que intento ser mejor, nadie lo nota

La vida no vale la pena.

De todos modos...
Simplemente me voy a aislar...

Por el bien de todos...

¿Verdad?

Esperanza.Stories to obsess over. Discover now